Fecha : 2012-02-05
  GUERRILLEROS DE TEOPONTE pueden descansar EN PAZ
Revista 7 Dias

En julio de 1970, 73 jóvenes partieron rumbo al monte de La Paz con el objetivo de continuar el ideal de la guerrilla de Che Guevara. En 100 días fueron diezmados por el Ejército boliviano, el hambre y las condiciones climáticas de un lugar que desconocían. Sus restos mortales recién son encontrados y entregados a sus familias que los buscaron por más de 40 años.

Clayton Benavides Arteaga


Tuvieron que pasar 42 años para que Graciela Medina lograra recuperar los restos de su hijo Alberto Caballero, quien, junto a otros 72 jóvenes universitarios citadinos y del área rural.

Al empezar la década de los ‘70, Alberto decidió sumarse a la guerrilla de Teoponte con el nuevo Ejército de Liberación Nacional (ELN), en busca de ideales de libertad, justicia e igualdad, sueños que fueron sofocados durante la dictadura del general boliviano Alfredo Ovando Candia, que lanzó la llamada “ley de fuga” con la que justificó el fusilamiento de los que llamó “insurrectos” y la desaparición de sus cuerpos.

El 18 de julio de 1970, estos jóvenes bolivianos, peruanos, chilenos y argentinos se embarcaron en un viaje hacia el norte de La Paz para internarse en el monte, en Teoponte, y desde allí intentar continuar el ideal de la guerrilla encabezada por el comandante Ernesto Che Guevara, que fue ahogada en 1967 en Ñancahuazú, al sureste de Bolivia.

Algunos investigadores mencionan que estos muchachos formaban parte de cúpulas universitarias de Bolivia que llegaron a Teoponte señalando ser parte de una brigada alfabetizadora.

“Morir y resucitar”

En esa época, Graciela Medina vivía diariamente la agonía de leer periódicos o escuchar la radio a todas horas del día con la esperanza de, en algún momento, tener alguna razón sobre su hijo Alberto Caballero, de quien había perdido todo rastro.

“Decían que había sobrevivientes, que estaban vivos. Cada día era un morir y resucitar, hasta que al final tuvimos que aceptar que estaba muerto y quedarnos con la pena de no haberlo siquiera visto para darle sepultura”, expresa esta madre.

Diezmados

La incursión de estos jóvenes inexpertos en el norte de La Paz como la guerrilla de Teoponte terminó en sólo 100 días, tiempo en el que fueron diezmados por el hambre, altas temperaturas de un lugar que desconocían, picaduras de insectos y otros factores climatológicos. Pero el golpe más duro se los dio el Ejército boliviano, que los emboscó y eliminó sin considerar su grado de indefensión, dejando vivos sólo a nueve.

Después de 42 años de olvido

Luego de 42 años, la pasada semana, el Ministerio de Justicia entregó los restos mortales de tres integrantes de lo que fue la guerrilla de Teoponte.

Fueron hallados por antropólogos argentinos y bolivianos entre 2009 y 2010, a 150 kilómetros de La Paz.

Los fiscales Carlos Fiorilo y Patricia Santos entregaron los restos de Luis Barriga (Martín), ejecutado en septiembre de 1970 en Santa Rosa de Mapiri, y de Gonzalo Rojas Paredes (Jaime) y Alberto Caballero Medinacelli (Sergio o ‘Caballo’), asesinados en Culibrillani, inmediaciones de Mapiri y Guanay.

Los restos de estos jóvenes idealistas se suman a los de Evaristo Bustos Araníbar y de los hermanos Estanislao y Herminio Vilca Colque, que fueron devueltos a sus familiares en diciembre de 2011.

En febrero del mismo año se entregó los restos de Delfín Mérida Vargas, Eloy Mollo Mamani, Francisco Imaca Rivera, Rafael Dimaz Antezana Égüez, Clemente Fernández Fuentes y del colombiano Fabio Barba.

La búsqueda de los caídos de Teoponte se reanudó el 17 de julio de 2009 con la excavación de al menos 19 sitios identificados en esa localidad.

Dejaron una herencia ideológica


Graciela Medina no es la única que esperó más de 40 años por los restos mortales de su hijo, al que vio por última vez cuando tenía 18 años. También soportaron la misma angustia y espera las cuatro hermanas de Luis Barriga: Clotilde, Esther, Genoveva y Raquel.

“Mi hermano se fue a las guerrillas por sus ideales, porque pensó que dando su vida iba a salvar a su patria. Para mí, valió la pena ese sacrificio. Para nosotros es un héroe, espero que sus valores hayan sido rescatados por algunos jóvenes de hoy en día”, afirma Clotilde Barriga, una de las hermanas del desaparecido Luis Barriga.

Las hermanas Barriga han vivido tanto tiempo con incertidumbre y pendientes de los medios de información. “(En aquella época) muchos periodistas decían que todavía estaban vivos, pero que no soportarían el calor. Leí el diario de un llamado ‘Chapaco’ (Néstor Paz Zamora) que contaba cómo vivían en tan malas condiciones, atacados por gangrenas que les provocaban las picaduras de los insectos”, dice Clotilde.

María del Carmen Rojas, hermana de Gonzalo Rojas, se une a las hermanas Barriga para también contar su amarga vivencia.

“Antes de que vaya a la guerrilla, (Gonzalo) quería un mejor país para todos nosotros. Ha sido una etapa muy triste para nuestra familia porque nunca supimos nada de él. Luego de 42 años recuperamos algunos restos”, expresa.

“Ojalá que toda la juventud que ha muerto haya dejado valores, que su muerte no haya sido en vano. Deseaban libertad, igualdad y tenían valores, una forma de jóvenes que nos hacen falta”, expresa por su lado Graciela Medina.

Guerrilla de Teoponte

La historiadora Magdalena Cajías de la Vega, en el artículo La Guerrilla de Teoponte, Expresión de su Tiempo y Legados Históricos, publicado en el periódico La Época en julio de 2011, señala que la guerrilla de Teoponte se inició un 18 de julio de 1970 con el ingreso de más de 70 combatientes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) a esta zona del norte del departamento de La Paz, que antes de partir hicieron conocer a la sociedad boliviana una proclama en la que decían: “Volvimos a las Montañas”.

Por su parte, los dirigentes universitarios que decidieron participar en la guerrilla hicieron conocer el documento denominado “A la Juventud Revolucionaria de Bolivia y América”, en algunos de cuyos fragmentos, se dice:

“Abandonamos la dirección del movimiento estudiantil universitario para incorporarnos como simples soldados del glorioso Ejército de Liberación Nacional, instrumento liberador que fundaron el Che y el Inti, y al cual concurren combatientes de todos los sectores sociales y organizaciones políticas, después de comprender que la única forma de ser consecuentes con la Revolución Boliviana es pasar por encima de las poses declarativas a la acción, destruyendo los impedimentos del sectarismo político y asumiendo la responsabilidad y el honor de empuñar las armas que junto al Che y al Inti dejaron muchos compañeros por la Liberación Nacional de nuestro pueblo (...) Hasta ahora el pueblo no ha contado con una organización política que canalice sus luchas, no existió partido político capaz de convertirse en vanguardia revolucionaria de la clase obrera. (Fdo.) Adolfo Quiroga Bonadona, Presidente CUB; Mario Suárez Moreno, vicepresidente CUB; Hugo Rodríguez Román, Secretario de Vinculación; Horacio Rueda Peña, Secretario de Prensa; Norberto Rodríguez Silva, presidente FUL de Trinidad; Carlos Suárez Coimbra, FUL Trinidad; Antonio Figueroa Guzmán, FUL Sucre; Juan José Saavedra, Comité Central Revolucionario de la UMSA”.

Magadelana Cajías continúa señalando que la guerrilla de Teoponte fue, sin duda, un hecho político inscrito en su tiempo: la década de los 70, en la que en América Latina y distintas partes del mundo miles de jóvenes, hombres y mujeres, se rebelaron contra el sistema capitalista, el colonialismo y distintas formas de opresión y optaron por la lucha armada como única opción viable para transformar sus sociedades.

En Teoponte ―continúa Cajías—, como ocurrió con otros movimientos de liberación nacional y por la construcción del socialismo, la represión estatal y gubernamental fue implacable y se apoyó en la Doctrina de Seguridad Nacional impuesta después la Guerra Fría, así como en el abierto intervencionismo norteamericano que quería impedir que la experiencia cubana se repitiera.

“A lo largo de toda la década, mujeres y hombres de todas las edades cayeron bajo el accionar del terrorismo de Estado; se sufrió la tortura, la desaparición forzosa, el asesinato y el exilio, así como el intento de borrar de la historia de nuestros pueblos la memoria de una generación que en muchos casos entregó su vida en pos de sus ideales”. La guerrilla de Teoponte, compuesta por jóvenes vinculados con la dirigencia de la Confederación Universitaria Boliviana (CUB), las Federaciones Universitarias Locales (Fules), así como por cristianos miembros del ELN, creado por el Che Guevara, campesinos y militantes revolucionarios de Chile, Argentina y Perú, y que contó con una activa “retaguardia” en la que las mujeres jugaron un papel central, se inscribe en ese momento heroico de la historia nacional y latinoamericana reciente, afirma.

Han pasado 42 años y estos jóvenes idealistas y valientes aún están en la mente de sus parientes y de los que compartieron su ideología.


COMBATIENTES DE TEOPONTE

CHILENOS

Calixto Pacheco González, de quien se dice que vive en el norte de Chile; José Manuel Arturo Celis González, visto por última en agosto de 1972; Guillermo Segundo Véliz González, su nombre aparece como “detenido desaparecido sin convicción” en el Informe de la Comisión de Verdad y Reconciliación.

Hilario Ampuero Ferrada, Carlos Brain Pizarro, Tirson Montiel Martínez, Julio Olivares Romero y Julio Zambrano Acuña murieron en Teoponte. Raúl Rigoberto Zamora Sazo murió en Cochabamba antes de que la columna entrara en acción en Teoponte.

OTROS EXTRANJEROS

Rubén Cerdat Acuña y Ricardo Óscar Puente González, argentinos; Luis Renato Pires de Almeida, brasileño; Fabián Barba, estudiante colombiano; Jorge Fernández Meana, físico matemático norteamericano-español; Antero Callapiña Hurtado, estudiante peruano.

LOS BOLIVIANOS

Rafael Antezana Egüez, Rolando Araníbar Bustos, José Arce Paravicini, Federico Argote Zúñiga, Luis Barriga Luna, Hugo Bohórquez Fernández, Darío Busch Barbery, Evaristo Bustos Araníbar, Alberto Caballero Medinacelli, Mario Carvajal Ruiz, Luis Cordeiro Ponce, Carlos Aguedo Cortés Rueda, Norberto Domínguez Silva, Enrique Farfán Mealla, Clemente Fernández Fuentes, Antonio Figueroa Guzmán, Adolfo Huici Alborta, Raúl Ibargüen Coronel, Francisco Imaca Rivera, Ricardo Imaca Rivera, Ricardo Justiniano Roca, Javier Landívar Vilar, Luis Letellier Araúz, Efraín Lizarazu Cabrera, Benito Mamani Mamani.

Delfín Mérida Vargas, Eloy Mollo Mamani, Carlos Navarro Lara, Indalecio Nogales Cáceres, Filiberto Parra Rojas, Néstor Paz Zamora, Osvaldo Peredo Leigue, Julio César Pérez López, Cancio Plaza Astrosa, Adolfo Quiroga Bonadona, Eduardo Quiroga Bonadona, Emilio Quiroga Bonadona, Alberto Revollo Olmos, Lorgio Roca Parada, Hugo Rodríguez Román, Gonzalo Rojas Paredes, Horacio Rueda Peña, Moisés Rueda Peña, Jorge Ruiz Paz, Juan José Saavedra Morató, Edison Segade Jurado, Édgar Soria Galvarro, Mario Suárez Moreno, Carlos Suárez Coímbra, Carlos Suárez Soto, Julio Álvaro Urquieta, Estanislao Vilca Colque y Herminio Vilca Colque. (Los Tiempos del 18 de julio de 2010)

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