La Punta del Iceberg, la visión chilena sobre la nueva Bolivia

Gonzalo Jallasi
Magistrados de la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

Con acierto se sostiene que Bolivia es diferente a la que se conocía hace más de una década, cuando primaba la inestabilidad política y los niveles de pobreza llegaron a cifras preocupantes, lo que implicaba que ningún organismo internacional acredite su confianza.
Esa transición muestra un trabajo realizado por el Centro de Estudios Estratégicos de la Academia de Guerra del Ejército de Chile titulado La Punta del Iceberg: La aspiración marítima boliviana y sus implicancias en la seguridad y defensa de Chile.
En síntesis, el estudio es una radiografía de la realidad boliviana, que se realiza a partir de la demanda marítima que Bolivia presentó el año 2013 en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) y que fue plasmada en más de 200 páginas divididas en 11 capítulos.
Este material es la recopilación de información histórica, económica, social y de defensa sobre Bolivia; basada en artículos de prensa y datos propios de las instituciones del Estado boliviano.
Para los autores (Pablo León, Cristián Faundes, Marjorie Gallardo, Osvaldo Cerpa, Andrea Gaete y Carl Marowski), el “tema del mar” es el central y “configura una situación de conflicto”, por la existencia de la contraposición de intereses, porque mientras se afirma que Bolivia “daña la imagen de Chile”, éste se limita a resguardar sus “intereses nacionales”. Además, señalan que es el resultado de un trabajo que busca identificar los escenarios que la “Defensa de Chile” podría enfrentar a futuro en sus relaciones con Bolivia.
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Marjorie Gallardo señala que “la llegada de Evo Morales al poder y la creación del proyecto del Estado Plurinacional han marcado un antes y un después en la historia de Bolivia”.
Lo considera un elemento clave para entender el proceso de refundación y la noción de reivindicación de la causa marítima que se encuentra presente, tanto a nivel interno como externo, “y se asocia con el rechazo a todo tipo de colonialismo o imperialismo experimentado históricamente”. Frente a ese panorama, sostienen que no existe opositor que haga contrapeso al líder, a Evo Morales.
“Antes de 2006, el país se caracteriza por una economía de enclave con alta dependencia de inversión extranjera y una gran inequidad en la distribución de las tierras y recursos naturales. En términos sociales, la élite criolla, heredera del pasado colonial, monopoliza el poder y ejerce una constante exclusión indígena y de género, impidiendo la creación de una identidad país en torno a un proyecto común. Además de eso, el Estado es débil en mantener cohesionada a la población y ejercer soberanía en aquellos territorios más alejados, lo que da lugar al surgimiento de caudillos que perpetúan la inestabilidad política”.
“En este sentido, la creación del Estado Plurinacional marca un hito coyuntural en la historia de Bolivia. El gobierno de Morales logra identificar aquellas problemáticas históricas que aquejan a la sociedad boliviana e intenta dar respuesta a ellas mediante un proyecto integrador que pretende hacer partícipe a quienes han sido tradicionalmente excluidos, evidenciando por primera vez en la historia de Bolivia la búsqueda por consagrar el concepto de Estado-Nación”.
A partir de la lectura del texto, el procurador general del Estado, Héctor Arce Zaconeta, señala que la demanda marítima boliviana puede considerarse como la punta del iceberg, que en sus cimientos más profundos puede ser explicada por una serie de tendencias positivas que permitieron su inédito posicionamiento.
Las cuatro tendencias medulares son: a) el proceso de reivindicación social, b) la descolonización de nuestras relaciones sociales, económicas e internacionales, c) la refundación de un nuevo Estado inclusivo y plurinacional y d) la consolidación de la identidad boliviana, que por primera vez en nuestra historia nacional es motivo de orgullo.
“Tendencias que forman un anillo nuclear que genera un motor potenciador de nuestra cohesión social, estabilidad política y social, visión pacífica de defensa y visibiliza nuestra causa al mundo entero por ser nuestra causa un elemento que potencia la integración de América y el mundo. En palabras de sus autores ‘En la medida que esto se advierta, será posible tener más claridad respecto de los temas de fondo que subyacen a la denominada reivindicación marítima”, refiere Arce Zaconeta
El Procurador apunta que todo lo anterior nos permite señalar con certeza que la demanda boliviana es la expresión directa de una coyuntura inédita en la historia boliviana liderada por el presidente Morales, expresión que es la cuarta fase de la estrategia histórica de Bolivia por retornar con soberanía al mar, descrita por José Rodríguez Elizondo.
En la primera fase (1879-1904), Bolivia pierde el control de su costa por una invasión y lucha por recuperarla. En la segunda fase (1904-1929), dada la imposición del Tratado de 1904, Bolivia focaliza su atención en obtener Arica por su situación de indefinición hasta 1929. En la tercera fase (1929 a 2012), Bolivia busca superar su situación de encierro forzoso, logrando obtener promesas jurídicamente vinculantes materializadas, por ejemplo, en los acuerdos solemnes de 1950, 1961, 1975 y 1986.
“Todo lo que permite que la clara visión e incuestionable liderazgo del presidente Morales inaugure una nueva fase definitoria en abril de 2013 al presentar nuestra demanda en la Corte Internacional de Justicia; oponiendo una visión pacifista al tradicional estilo militar disuasivo chileno y logrando divulgar al mundo entero nuestra causa frente al encapsulamiento bilateral al que Chile buscaba confinar a nuestro derecho de volver al Pacífico con soberanía”, afirma Arce Zaconeta.