El juego político de la oposición para dañar al Presidente

Foto: nodal.com

Gonzalo Pérez Bejar

La participación, directa o indirecta, de los partidos de oposición, en el caso Zapata, fue calificada de “inmoral”, porque se prestó al juego de intereses extranjeros. Ésa es la conclusión a la que arribaron dos legisladores del Movimiento Al Socialismo - Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP).

Para el senador Jorge Choque Salomé, lo ocurrido con este bullado caso “fue un juego político” que tuvo como principal objetivo dañar la imagen del presidente Evo Morales.
“Pensamos que ha sido un juego diseñado por organismos internacionales para lesionar a nuestro Gobierno”, sostuvo.

Pero ése no fue el único criterio que puso en duda la “moral política” de los partidos de oposición con representación parlamentaria.
Para el diputado Javier Zavaleta, todo este caso demostró “la inmoralidad de Unidad Demócrata” en el manejo de la política.

En su criterio, para llegar a cumplir con sus objetivos están dispuestos a usar niños, “dispuestos a generar y crear mentiras” de la envergadura del caso Zapata, con el único fin no de ganar votos, sino de hacerle perder al contrincante.

“Esta mala y deshonesta práctica política resulta la forma de actuar de Unidad Demócrata, de Doria Medina”, afirmó, y mencionó que tanto su senador Arturo Murillo y secretario general de esa organización política, Jaime Navarro, coordinaron con Zapata, y tuvieron como operador de la trama al abogado Eduardo León.

“Es impresionante a los extremos que puede llegar Doria Medina para doblar la política boliviana hacia la inmoralidad”, señaló.

Para el vicepresidente de la Cámara de Diputados de la Asamblea Legislativa Plurinacional, Víctor Borda, hay tres lecciones que se deben tomar en cuenta de este caso.

La primera, relacionada a la “fácil manipulación informática”, al margen de la investigación y eso hace pensar que los bolivianos “creen en todo lo que se dice”.

La segunda lección está relacionada a la justicia, donde los elementos de prueba pueden ser fácilmente modificados.

“Si han modificado un certificado del Presidente, qué será la realidad de un ciudadano común. Eso no tiene límites”.

Y el tercer elemento es que, en su criterio, no existe la normativa para exigir responsabilidades a los autores intelectuales “que han tramado esta falacia”.

A todo ese panorama se suma la “tramoya internacional” que se urdió para defenestrar la imagen del Presidente del Estado.

En ese sentido, afirmó que la oposición quedó “enclenque” (debilitado) de ideas, pero ante todo como mentirosa, porque se ha prestado a un juego internacional. “Por eso no tiene moral”, afirmó.

Golpe de Estado
Para la ministra de Comunicación, Marianela Paco, la oposición buscó “un golpe judicial” con la tramoya del caso Zapata para afectar la credibilidad del presidente Evo Morales, utilizando la inexistencia de un niño a través del cual se acusó de un supuesto de tráfico de influencia desde el Estado a favor de la empresa china CAMC.
Indicó que a partir de la acusación firmada del periodista Carlos Valverde se hizo todo un tejido político que busca atentar contra la democracia, tratando de socavar el prestigio del Gobierno nacional.

Afirmó que, con la sentencia judicial que declara inexistente al hijo entre Evo Morales y Gabriela Zapata, se impuso la verdad sobre la inocencia del presidente Morales.

Lamentó que en este caso se haya utilizado a un menor.