Bolivia en la mira

Democracia Directa

No es solo un diagnóstico de Bolivia. El libro La Punta del Iceberg: La aspiración marítima boliviana y sus implicancias en la seguridad y defensa de Chile muestra una radiografía precisa de
la situación actual del país, no solo interna, de la cual destaca el cambio económico y la estabilidad política que se consolidó en la última década, sino también de las relaciones bilaterales.
En ese tópico se centra el investigador del Centro de Estudios Estratégicos de la Academia de Guerra del Ejército chileno, Cristián Faúndez, en el capítulo 7, titulado ‘Dimensión de las
relaciones exteriores de Bolivia Arenas Movedizas, Avances y Retrocesos en la Política Exterior Boliviana’.

Uno de los aspectos que destaca Faundes, entre otros, es el referido al papel de las relaciones de Bolivia con China. Las define como estratégicas debido a que “obtiene de ella el conocimiento y desarrollo tecnológico más los capitales clave para sus procesos de crecimiento”.

Como ejemplo, destaca la serie de créditos que China entrega en el ámbito de la defensa, también la significativa fabricación y puesta en órbita del satélite Tupac Katari el 20 de diciembre de 2013, entre otros proyectos mineros y convenios de financiamiento.

A contra pelo de ello, el investigador afirma que Bolivia ha ido retirando paulatinamente las distintas entidades de representación estadounidense. El embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg, es expulsado en septiembre de 2008, acusado de conspirar en contra del gobierno de Evo Morales. En noviembre del mismo año, el presidente Morales anuncia la suspensión de manera indefinida de las actividades de la DEA (Drug Enforcement Administration) tras acusarla de realizar espionaje y conspiración, y finalmente la expulsa del país en enero de 2009. El 1 de mayo de 2013, el Presidente anuncia la expulsión de la agencia Usaid (US Agency for International Development) de Bolivia.

Con el ánimo de restablecer lazos, representantes de ambos países firman un convenio marco de relacionamiento en noviembre de 2011, que hasta la fecha, de acuerdo con declaraciones del Jefe de Estado, no se aplicó.

Luego de mostrar estos dos escenarios, Faundes concluye que “el alejamiento forzado de Estados Unidos viene de la mano con una fuerte entrada de China, que según indican los datos se ha convertido en el principal socio estratégico de Bolivia”.

Al declive de la influencia de Estados Unidos en el país se suma la irrupción de Irán, que, apunta el investigador, “registra un acelerado acercamiento inicial entre 2007 y 2012”.
Faundes sostiene que “en una primera mirada se observa que las relaciones exteriores de Bolivia no se limitan al interés por obtener una salida soberana en el Pacífico. A partir de una cercanía ideológica, Bolivia genera nexos con China e Irán en términos comerciales, en miras a fomentar el desarrollo interno”.

Lo que no pone en escena Faundes es que la diplomacia boliviana dio un giro radical. No refiere que en el pasado Estados Unidos gozaba de un poder de decisión tan alto en el país, pues tenía hasta la posibilidad de autorizar la designación de ministros y del comandante de la Policía. Eso es lo que ya no ocurre en Bolivia. El Gobierno nacional apuesta a una apertura mundial de las relaciones diplomáticas bajo la premisa fundamental del respeto mutuo. Los actos de injerencia de la Embajada de Estados Unidos ya no se repetirán en Bolivia porque la soberanía ahora está en manos del pueblo.