El Superman del charango

Jorge Mamani
¿Se considera un superman de los instrumentos? ¿Del charango? C.O.: De ambos (risas).

A su padre, Sabino Orosco le gustaban mucho las revistas de Superman y Batman, o al menos, eso le explicaron. Debió ser así, puesto que aunque no se escriba igual, Clarken Orosco sabe que su nombre viene de la verdadera identidad del llamado hombre de acero. Lejos de molestarle, ese detalle le aporta cierto aire de grandeza, que se suma a una carrera de alrededor de medio siglo como ejecutante y constructor de instrumentos, principalmente del charango.

Esa dedicación, a sus 64 años, será motivo de un homenaje en la sexta edición del Festival “Bolivia en su Charango”, que se realizará el 25 y 26 de junio en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez, y que contará con la presencia de importantes exponentes de ese instrumento, quienes resaltarán el aporte de Clarken Orosco a la música boliviana.
Sin hacer pausa en sus labores diarias, como luthier en su taller ubicado en la calle Sagárnaga, Orosco accedió a contar algunos detalles de su vida y su trayectoria.
El VI Festival “Bolivia en su Charango” está dedicado a usted. ¿Cómo recibe este homenaje?
C.O.: Son los amigos que me conocen por mi trayectoria durante casi años. Fue mi padre, Sabino Orosco, quien construyó instrumentos con mi abuelo, entonces este trabajo va de generación en generación. Aparte de eso, mi padre también estaba en grupos musicales y me aprendí eso de él, al igual que la composición.

Como artista integro grandes grupos como Wara y Grupo Aymara, que hacemos música en el exterior. Como Grupo Aymara, todos los instrumentos autóctonos los incluimos a Wara para formar su nuevo estilo.

Entonces para mí, es un reconocimiento a una vida de satisfacciones.

¿A qué edad se inició en el oficio de la construcción y la ejecución?
C.O.: En el aspecto artesanal, de hacer instrumentos, me inicié entre los 13 y 14 años de edad. Mi padre hacía instrumentos para Cavour, Centellas, además de grupos como Inti Illimani, Illapu, entre otros. Ahí aprendí la ejecución, solo al ver cómo tocaban. En actualidad continúo trabajando y haciendo composiciones. Ahora estoy en el proyecto de hacer el nuevo disco del Grupo Aymara y otro disco en solitario. Ese es mi trabajo para este año.

¿Cómo definiría a su estilo de interpretación? Asimismo, ¿prefiere la innovación o mantiene la esencia en la elaboración del charango?
Cada quien tiene su estilo, Donato Espinoza, Ernesto Cavour. Yo tengo el mío, un poco más renovada. También he innovado en el charango eléctrico, hace mucho tiempo atrás, porque como era electrónico, entonces a mi charanguito lo opacaban, se quedaba atrás. Había que necesariamente ponerle una pastilla (cápsula que hace de micrófono). No había otras iniciativas similares, porque no hacían música de fusión como lo hacía yo con Wara.

¿Se considera uno de los iniciadores en la construcción del charango eléctrico?
C.O.: Sí, uno de los iniciadores, porque con Wara necesitaba mostrar eso. También habían otros constructores. Creo que Achá era otro de los fabricantes que puso las pastillas e hizo charangos para otros artistas.

Necesariamente había que hacerlo y ahí empezaron otros constructores, que trajeron pastillas nuevas. Ahora casi todos usan esa pastilla, no solo para el charango, sino también para la quena, zampoña.

¿Cuál es su principal motivación, la construcción, la ejecución o la composición?
C.O.: Estoy metido en este ámbito como artista, artesano y compositor, entonces va ligado en uno solo. Eso es lo que voy a mostrar en este homenaje que se me va a hacer en el Festival del Charango. Mostraré mi faceta, especialmente como compositor, porque interpretaré algunos temas nuevos.

¿Interpretará el tema con el que ganó el Premio Eduardo Abaroa 2015? ¿Cuál es la visión del mismo?
C.O.: Creo que sí, será al cierre del concierto. Demostraré lo que hice para recuperar nuestro mar, del cual no nos tenemos que olvidar.

Te extraño es el título de la canción en sikureada-cacharpaya. Habla del mar. En las costas del mar, las olas le hablan al boliviano. “Te extraño. Me siento enclaustrado en vida. Quiero a mis hijos por siempre a mi lado”, dicen algunas partes de la letra.

Me gustaría que lo difundan, que la canción se aprenda en la escuela.

A lo largo de su vida, ¿cuántos charangos construyó?
C.O.: Trabajo solo y mi arte es conocido en el exterior. En Francia y Japón saben que yo fabrico instrumentos y me piden mediante internet. De Chile me piden bastante también.
Es difícil hacer un cálculo, pero pueden ser más de 2.000 charangos. La mayoría salió al exterior.

¿Cuánto ha cambiado ese proceso con el pasar de los años?
C.O.: Los primeros charangos eran de caparazón de quirquincho, luego habían los de madera mara y nogal, que ya no hay. Ahora hay de algarrobo y naranjillo. Trabajábamos con material que ahora no existe.

¿Puede vivir tranquilo de la elaboración de instrumentos?
C.O.: Ahora hay tantos jóvenes constructores que venden un poco más barato y van directamente a las tiendas. Eso está bien, es una forma de sustento. Personalmente, no me faltan pedidos.

Recientemente hubo un congreso de maestros del charango, ¿cuál es su postura respecto a la situación actual del charango y qué se sebe hacer para su defensa?
C.O.: En otros congresos hacíamos exposiciones de los instrumentos. A la par de eso una idea mía era mostrar al público cómo se elaboraba el instrumento desde el principio hasta el final, donde se podía ejecutarlo.

Esa es una forma de incentivar a la juventud, que quería saber los secretos del charango. Esa es una forma también de mostrar nuestro patrimonio cultural.
¿Quién le puso su nombre? ¿Cuál es la historia detrás del mismo?
C.O.: Me lo puso mi padre, le gustaban las revistas de Batman y Superman. Aunque mi nombre es Clarken.