Intereses imperialistas tras la masacre de San Juan

Hay rostros con nombres, otros no. Son los héroes que defendieron la dignidad de Bolivia.

Jackeline Rojas Heredia

Difícil es imaginar la ira que debió sentir Rosendo García Maisman cuando notó la presencia de militares que iniciaban fuego contra la humanidad de personas que se habían reunido a celebrar San Juan.

El relato verbal de Édgar Ramírez Santisteban, director nacional del Sistema de Archivo de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), indica que García corrió a su casa, sacó su fusil y se fue al sindicato, desde donde respondió al ataque hasta que se le acabaron las municiones, recibió un balazo, herido fue arrastrado al interior del sindicato y fusilado sin piedad. Ésa es parte de la historia de un minero sindical que, junto a otros, además de mujeres y niños, fue víctima de la masacre de aquella Noche de San Juan, un 24 de junio de 1967.

Una historia que inició sin embargo décadas antes de esos hechos o, como dice Ramírez, una historia que inició desde la muerte de Atahuallpa en manos españolas. Ramírez compartió documentación que respalda cada uno de los hechos que posteriormente narró con lujo de detalles, al igual que un filme en una pantalla de cine. Poderío económico del ‘Varón del Estaño’, Simón I. Patiño.

La Patiño Mines era una de las empresas en la década de los 20-30, una de las empresas más grandes del mundo. Como individuo, como industrial, Patiño era el segundo hombre más rico del planeta. La primera empresa grande era la Standart Oil y la familia más rica Rockefeller, el segundo era él. A Rockefeller lo bautizaron como Rey del Petróleo, a Patiño Rey del Estaño (Stell of the King). Con la diferencia de que la dinastía de los Rockefeller tiene cuatro generaciones anteriores dedicadas a los negocios petroleros y comerciales, es decir el padre, el abuelo y el bisabuelo de Rockefeller.

Patiño se coronó como Rey del Estaño solo con 20 años de actividad, los otros invirtieron 200 años, él 20. Patiño supo aprovechar la riqueza que halló en Catavi, el yacimiento de estaño más grande que conoce la humanidad, La Salvadora. A partir de ahí expande sus negocios y crece de manera acelerada. La época le es propicia porque coincide con el capitalismo industrial, el cambio de las máquinas a vapor, el descubrimiento de la energía, entre otros. Por los años 30, los generadores empezaron a mover con petróleo, empieza a ser desplazada la fuerza automotriz, lo que permite multiplicar la fuerza por 10.

Antes con la ulla, carbón de piedra, un tren podía llevar de 5 a 10 vagones, con energía eléctrica ese tren puede desplazar mil vagones. La ulla, el carbón de piedra, el vapor de agua son elementos en desuso, relegados por la electricidad y la industria del auto, cuyo principal proveedor es Simón I. Patiño, con lo que va a controlar el 72% del estaño del planeta. Mientras Patiño y los otros dos varones del estaño acrecentaban su imperio, los mineros trabajaban en pésimas condiciones. Realidad que motivó a Emilio Carvajal a unir 11 sindicatos en Huanuni un 11 de junio de 1944 y organizar la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia.

Históricamente, Carvajal fue el primer dirigente. Ramírez rememoró la influencia norteamericana y otros hechos que empezaron a tener mayor fuerza en la década del 60. “Hay una estrategia de dominación imperialista general que viene desde el año 1918, tiene varias formas de aplicación. Empieza aplicándose como el cordón sanitario, en ese período organizan lo que se dio por llamar ‘la doctrina de seguridad nacional’, estrategia que cambia de formas, a la que sigue ‘la doctrina de los conflictos de baja intensidad en el país’.
Entonces, en ese período, esa doctrina de seguridad nacional tendrá dos componentes: uno político dictatorial que prolifera en países de América: Videla en Argentina, dictaduras en Perú,

Venezuela, Ecuador, en Colombia, Bolivia.
Otro componente, económico, al que se suma la Revolución Cubana, que empieza a generar conciencia y pensamiento entre los mineros. En esa coyuntura se realiza un ampliado y detienen a los dirigentes. Un funcionario de Usaid recibe 180 mil dólares para matar a los dirigentes Irineo Pimentel y a Francisco Zapata. Entonces, los trabajadores agarran de rehenes a nueve norteamericanos en Siglo XX, éstos paseaban por ahí la cabeza de Thomas Marti, que era el agregado sindical de la Embajada americana.

El Ejército Sur del Comando de los EEUU amenaza invadir Bolivia para liberar a los rehenes, y las mujeres (amas de casa) en Siglo XX llenan de dinamita el edificio del sindicato, en la Plaza del Minero. Y dicen: ‘Que bombardeen y se quedan sin gringos’. Presos: Federico Escóbar e Irineo Pimentel se enteran de que el Ejército Sur de los EEUU se está movilizando. Redactan una carta. Ellos dicen: “Hay peligro de que tomen Bolivia las tropas norteamericanas (...) Compañeros, libérenlos, los mineros mostraremos nuestra grandeza y que todo el peso de la represión caiga sobre nuestras espaldas, de los dos dirigentes que estamos en el panóptico de La Paz”. Este hecho ocurrió según documentación y narración de Ramírez en 1963. “Ellos sabían que los iban a matar”, dijo con una mezcla de congoja y admiración.

Imperialismo disfrazado de ayuda

La estrategia de dominación imperialista en su aplicación para el continente se llamó ‘Doctrina de seguridad nacional’, su componente económico se llamó ‘Alianza para el progreso’ y llegó como cooperación. Nos están haciendo el favor de darnos leche, queso, trigo y dinero, pero a su vez estos gobiernos dictatoriales tienen que tener cierta fortaleza económica no solo proveniente de la ayuda americana, entonces empiezan a generar empresas militares en Argentina, Chile; en Bolivia aparece Cofadena, todo para incentivar la actividad económica, a ellos no les interesa que ese dominio sea circunstancial, sino que se asiente y se enseñoree”. Episodio de la historia plenamente reflejado en el filme de Jorge Sanjinés Ukamau. ¿Cómo se hace menos pobres? Esterilizándolos. “Que no nazcan wawas, y en las minas nacionalizadas permitiendo que ingrese el capital privado y que las minas se vayan privatizando por la entrega de las minas al capital”, afirmó Ramírez.

Plan Triangular

Plan de Roberto Arce para la rehabilitación de la Comibol. Se llamó Plan Triangular porque era dinero norteamericano y tubo tres etapas.
Cuando se dio la Revolución del 52, los objetivos del MNR cambian a otros fines. Lo que inició como golpe de Estado se transforma en insurrección (ellos querían que Seleme sea el Gobierno, no Víctor Paz). El golpe se convierte en revolución. Y según la documentación compartida por Ramírez no hay escrita una sola letra con la frase ‘nacionalización de las minas’ en ningún programa electoral, ni de fundación del MNR. “Lo que ellos querían eran mayores impuestos y querían un incremento de sueldos y salarios, pero nacionalización de las minas NO”, afirmó categórico.

En Bolivia, la nacionalización de las minas es un fenómeno que todos los izquierdistas, los revolucionarios, patriotas de la época anhelaban y decían: “Hay que nacionalizar las minas”. Los primeros escritos sobre el propósito datan de 1919, están en El Diario y vamos a encontrar en La Justicia del Inca y en una serie de acontecimientos el 32, el 38 y en la Guerra del Chaco, a la que Patiño no permite que vayan los mineros porque quería seguir ganando dinero. Resulta que cuando hubo el golpe el 9 de abril y se levantó la población de manera espontánea, los trabajadores de Huayna Potosí y la mina Milluni habían hecho asamblea. Lechín cedía la palabra al Gran Natalio Mamani, el secretario general.

¿Qué hizo Natalio Mamani? Hizo la asamblea. Los mineros tomaron el polvorín de Aramayo y se llevaron toda la dinamita. En la Ceja estaban los soldaditos parapetados echados, disparando al bosquecillo, a Pura Pura y a Villa Victoria (razón por la que se llamó Villa Balazos). Los soldaditos dieron la vuelta la gorra, se rindieron por temor a morir a dinamitazos. Evento narrado por Zavaleta Mercado en 50 años de historia-insurrección.

Muchos otros elementos juegan un rol importante, el precio del estaño que baja, los artículos de la nacionalización, el control minero con derecho a veto. En eso, el Plan Triangular llega a terreno abonado. Reducción de personal, recorte salarial, transformar Comibol en holding con capital privado (algo que hizo Goni posteriormente). El Plan Triangular defiende a Víctor Paz, pero cuando ya no pueden sostenerlo sube Barrientos. Hace el levantamiento en las minas por decreto Ley 07181: “declárase zonas militares aquellas en las que están ubicadas las empresas y los establecimientos de la Comibol. El comandante en jefe de la Nación designara comandantes de zona fijando jurisdicción y atribuciones. Asimismo quedan sometidos a disposición y atribuciones del código penal militar. No existe más código civil ni ley de trabajo”. Luego viene el 7188, otro decreto que con el nombre de declaratoria de emergencia retira al 100% del personal y se recontrata a quienes creen que se debe recontratar con la mitad del sueldo. Se declara en la ilegalidad a la Federación de Mineros y a los sindicatos, el año 64-65 la federación está en la cárcel en la sección Álamos. (Ramírez muestra files y explicó que no solo los detienen, los matan. “El cadáver de Isaac Camacho hasta ahora no se sabe dónde está”).