En 10 cuadras del centro paceño existen al menos 65 lenocinios

Fotos: Cambio
En la actualidad, no existen operativos en lenocinios del centro, como en el pasado.

La alcaldía no ejerce el control sobre esta actividad
Redacción Central
La puerta metálica entreabierta y un número pintado en el muro, solo eso se observa desde la calle, pero al ingresar al inmueble existe una serie de habitaciones. Así es uno de los muchos lenocinios que existen en el centro de la ciudad de La Paz, donde el control municipal brilla por su ausencia.
Son diez cuadras del centro desde la intersección de la avenida Montes y la calle Pando hasta el final de la calle Juan de la Riva -unas diez cuadras- en las que se encontraron, al menos, 65 lenocinios, todos clandestinos, porque el Gobierno Municipal de La Paz no entrega licencias de funcionamiento a dichos locales.
En un operativo que realizó la concejal Mavel Machicado se evidenció que en las calles Santa Cruz, Figueroa, Viacha, las avenidas América, Muñecas, Montes, la plaza Pérez Velasco y las calles Potosí (frente al edificio municipal “Tobías”), Juan de la Riva (plaza Raúl Show Moreno) y Goyzueta proliferan locales nocturnos.
“Estamos preocupados por la proliferación de este tipo de actividades que no están dentro de los trabajos autorizados por el Gobierno Municipal, la Subalcaldía e intendencias municipales, la Secretaría de Seguridad Ciudadana que no hacen su trabajo; hay varias unidades educativas ahí, donde existen este tipo de actividades”, dijo Machicado.
Nocturnas y licencias
Lily Cortez, presidenta de la Organización de Trabajadoras Nocturnas de Bolivia (OTN-B), confirmó que estos locales son clandestinos. “Como trabajadoras sexuales, las compañeras autogestionarias que tienen los clubes privados, a gritos hicimos las gestiones para tener las licencias de funcionamiento”, pero no fueron entregadas.
La Intendencia Municipal también señaló, a través del responsable del Grupo Operativo Especial (GOE), Michael Ramos, que “en La Paz no hay autorización para lenocinios”, por lo que los locales que son identificados son clausurados.
Al lado del mercado Lanza existe un edificio de ladrillo, en las dos primeras plantas se comercializa ropa, el segundo piso es un lenocinio, “ya lo cerraron dos veces pero igual sigue abriendo”, declaró una comerciante del lugar. En la actualidad los lenocinios de ese edificio llegan hasta el sexto piso.
Machicado afirmó que es tuición del municipio realizar el control para el cierre de estos locales, porque en varios de ellos se sospecha la existencia de trata y tráfico de personas y otros ilícitos que se estuvieran cometiendo.
Para Cortez, varias de sus afiliadas “aceptan trabajar en condiciones insalubres” en locales clandestinos, debido a las necesidades económicas, pero aclara que, como organización OTN-B, “realiza un control interno que va en contra de la trata y tráfico, no al proxenetismo, y que existan condiciones y un lugar digno para trabajar”.
Señaló que el municipio de La Paz no tiene una normativa que regule el trabajo nocturno. “Para la Alcaldía prácticamente no existimos”, manifestó.
Se camuflan
Para obtener una licencia de funcionamiento, algunos de estos locales se “camuflan” bajo el paraguas de otra actividad, es el caso de un “alojamiento” en la calle Viacha, que en horas de la noche cuelga un pequeño letrero con una invitación muy sugestiva, “nuevo, cholitas sexis”, se lee junto a la invitación de pasar al tercer piso del inmueble.
A pesar de que la normativa indica que los bares y cantinas deben funcionar entre las 20.00 horas y las 03.00 de la madrugada, existen algunos locales que bajo ese denominativo, funcionan como lenocinios durante las 24 horas, eso ocurre en locales de la calle Figueroa.
Existe un lenocinio en cercanías de la intersección de la avenida Montes y la calle José Manuel Pando, lo curioso es que dicho local está a una cuadra de las unidades educativas Germán Busch, San Antonio, Brasil, Eduardo Idiaquez, el kínder Óscar Alfaro y la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Mayor de San Andrés.
“Se debe hacer un control; la Intendencia y la Secretaría de Seguridad Ciudadana son las encargadas de hacer el control”, precisó la concejal Machicado.
Ramos agregó que al no existir autorización para el funcionamiento de este tipo de locales, los propietarios se arriesgan a un arresto y el decomiso de todos los enseres y muebles del local.
En la sombra
Para Cortez, la clandestinidad de estos locales se debe a que el Gobierno Municipal “tiene en la sombra” a las trabajadoras sexuales, quienes buscan regularizar su actividad, pero no es permitido por la comuna paceña.
De darse las licencias de funcionamiento, según la presidenta de la OTN-B, se generaría mejores condiciones de trabajo para sus afiliadas, además, ellas cumplirían con las obligaciones plasmadas en las normativas.
En las páginas de algunos diarios populares o a través de tarjetas personales se promocionan dichos locales, que se cierran unos días tras los operativos pero vuelven a abrir, inclusive al frente del edificio Tobías, en la calle Potosí, donde están reparticiones municipales.

Algunos datos
En América Latina, solamente en Uruguay está reconocido el trabajo sexual, en el resto de países es una labor clandestina.
En Bolivia no es un trabajo reconocido, pero tampoco está penado.
Por lo menos 60.000 mujeres en Bolivia se dedican a esa actividad.
Según datos de la Organización Nacional de Activistas por la Emancipación de la Mujer (ONAEM), en Bolivia las trabajadoras sexuales tienen entre 18 y 33 años y el 80% tiene un promedio de tres hijos y cinco personas a su cargo.

OTN-B propone una Ley edil contra la trata y tráfico
La Organización de Trabajadoras Nocturnas de Bolivia (OTN-B) presentó al Concejo Municipal de La Paz un proyecto de ley edil para regular la actividad de los locales nocturnos y evitar el proxenetismo y la trata y tráfico de personas con fines de explotación sexual.
Lily Cortez, presidenta de la organización, informó que “en la ley dice los deberes y las obligaciones de la trabajadora sexual, además de la clasificación de locales, clubs privados, lenocinios, whiskerías, table dance y las compañeras independientes”.
El proyecto de ley fue elaborado por las mismas trabajadoras nocturnas y está en etapa de socialización con los concejales, para que sea debatido y luego aprobado.
Cortez precisó que a la fecha, bajo la normativa actual, “que es un secreto de la Alcaldía”, los operativos del Gobierno Municipal van en contra de los derechos humanos y no se respeta la resolución defensorial, “traen cámaras, a los amarillistas que nos enfocan las caras, nos agreden y violan nuestro derecho a la privacidad”, dijo.
Con la normativa, los operativos deberán ser integrales, donde la Policía Boliviana controlará la identidad de las trabajadoras, el Ministerio de Salud la libreta de salud, la Intendencia la licencia de funcionamiento del local y la presencia de la Defensoría del Pueblo y la Unidad Contra la Trata y Tráfico, además de las dirigentes de esa organización.