Museo Paz del Chaco estrena objetos de enorme valor histórico

Fotos: Jorge Mamani
Representación de soldados de Paraguay y Bolivia juntos.

Iniciativa dEl Consejo supremo de defensa del estado
Jackeline Rojas Heredia
El Consejo Supremo de Defensa del Estado Plurinacional (Cosdep) presentará este lunes nuevos objetos y reliquias relacionados con la Guerra del Chaco. El objetivo del acto es reafirmar la paz.
“...Mi mayor preocupación es el bienestar de usted, quiero tanto saber cómo está usted? Acá el tiempo no pasa, pero estoy bien. Usted no se preocupe…”, es parte de una hoja suelta en medio de un diario de guerra que correspondió al soldado Azcarruns.
Este documento real, junto a otros, se halla en el Museo Paz del Chaco, ubicado en la avenida 6 de Agosto esq. Pedro Salazar de la ciudad de La Paz.
El lugar es administrado por el Consejo Supremo de Defensa del Estado Plurinacional (Cosdep).
El secretario general permanente del Cosdep, Gral. Juan Antonio Olivera Medrano, mostró los objetos y reliquias que por primera vez se expondrán para el público.
La apertura se realizará el lunes 13 de junio para celebrar el tratado de paz y el cese al fuego entre los países de Bolivia y Paraguay, y reafirmar el compromiso de hermandad que existe entre ambos Estados.
En la Guerra del Chaco, una penosa experiencia para los adolescentes y jóvenes de entonces, soldados bolivianos a partir de los 15 años se sumaron a las tropas, varios no retornaron a Bolivia, los prisioneros volvieron un año después.
Similar a las escenas recreadas por el director de cine Tonchy Antezana en su filme Boquerón, el museo presenta ambientes especiales, un viaje al pasado, en el que se distinguen jóvenes combatientes llenos de tristeza, sus cartas, libros, los artículos que se les fue otorgado para la lucha, fusiles mauser, ametralladoras, morteros 60, cantimploras de la época que poco sirvieron ante la falta de agua y hasta máscaras de gas por el rumor de que podría convertirse en guerra química.
También se ven rostros de niños con ojos envejecidos que provocan rescatarlos del lugar que los dejó atrapados en un pedazo de papel sin tiempo.
“Nosotros entendemos la guerra como una emboscada que el destino le ha tendido tanto a Bolivia como a Paraguay, porque en ese momento eran los países más pobres de América y compartían un mismo calabozo geográfico, no tenían salida soberana al mar y por supuesto estaban al azar en la economía, el destino fue cruel e hizo que ambos países se enfrenten en una guerra injusta”, afirmó el general Olivera, mientras continúa como guía del recorrido por el museo.
También destacó que antes, durante y después de la guerra no se sintió odio entre ambos países, al contrario, ambos sufrieron y ambos se lastimaron. Para el general, no hay dolor más grande que el hecho de enfrentarse con un hermano.
Y añade: “Cuando la guerra terminó, los soldados, de ambos lados terminaron abrazándose. La guerra duró 1.035 días, tres años, hubo prisioneros, tanto paraguayos como bolivianos, éstos demoraron un año más en retornar a sus países, “así que la guerra para ellos duró 4 años”, dijo.
Durante el recorrido, el gral. Olivera muestra fotografías reales de oficiales paraguayos capturados en Villamontes y retratados por el señor Cordero. “Aún existe el estudio fotográfico de esa época”, afirmó.
En otra mesa se ubican las granadas de Paraguay, las ‘carumbei’, que en guaraní quiere decir tortuga.
Vainas de munición que todavía se encuentran en el Chaco, más granadas, algunas que explotaron. En otra sala aguardan dos soldados reales, uno está vestido con el traje usado por Paraguay de color verde olivo y el otro está vestido con el color caqui, o color de la tierra, así se vistieron los bolivianos.
“A los paraguayos se les llamaba los ‘pata pila’ porque caminaban descalzos, la traducción del quechua es pie descalzo”, comentó el general mientras rememoraba varias palabras en guaraní.
El general Olivera dijo que la Embajada de Paraguay en Bolivia ha colaborado con la dotación de varios elementos de la guerra, además de la bandera paraguaya. Todo se halla en el museo.
Hay una escenificación de un nido de ametralladora y un cuadro más que sintetiza el valor del soldado boliviano. La fotografía de quien fue el conductor Bernardino Bilbao Rioja, el héroe de la defensa de Villamontes; Marzana, el héroe de Boquerón, entre otros.
Sin embargo, una de las recientes reliquias recuperadas es un camión Ford de la época, uno que se encargó de trasladar soldados nacionales al Chaco. El camión presenta orificios de balas en la parte delantera. Los paraguayos dominaron el territorio mejor que los bolivianos porque las enfermedades estomacales, el cólera, la falta de agua y las condiciones de calor extremo acabaron con los soldados nacionales.
El museo busca rescatar la memoria de los grandes y rendir homenaje al valor del sacrificio del soldado boliviano y paraguayo, por eso lleva el nombre de Museo Paz del Chaco, el único en Bolivia.

Reliquias
El camión Ford de la época, único ejemplar que se recuperó de Villamontes.
Cartas, diarios de guerra y otros artículos personales que conectan el presente con el pasado y recuerdan pasajes de dolor y soledad.
También se observan fusiles mauser, granadas, dagas, cargadores y otros elementos destinados al combate.

12 de junio de 1935, fecha en que se firmó el tratado de paz, y dos días después, el 14 de junio, cesó definitivamente el fuego.