Canalización en el Silala destruye los bofedales

Foto: Archivo
En la fotografía se observa el desarenador que se construyó a principios de siglo por obreros chilenos; luego fue desmantelado.

La intervención de la mano humana está matando la vegetación del lugar
Gonzalo Pérez Bejar
Las imágenes son contundentes, los bofedales del Silala son destruidos de a poco a consecuencia de la canalización hecha desde principios del siglo XX, por empresas chilenas.
Este fenómeno es por la falta de agua que siga su ciclo natural, es decir, que el líquido vital emerja por los manantiales, riegue los bofedales para que la vegetación la absorba y transpire, se acumule en superficie para evaporarse y/o congelarse y sublimarse.
La afirmación corresponde al hidrogeólogo Rafael Cortez, quien en una entrevista que brindó a Democracia Directa explicó la situación actual de los manantiales y bofedales del Silala y como estos últimos están siendo afectados, por la captación y el aprovechamiento de agua que realizan empresas chilenas.
“Si, definitivamente, porque la captación por canal se hace desde el mismo manantial u ojo de agua; el agua ya no se esparce para regar el bofedal, sino fluye por el canal”, sostuvo.
En otras palabras, está muriendo la flora natural en ese sector del país, a consecuencia de la canalización que lleva el agua hasta la frontera para ser aprovechada por la actividad minera en territorio chileno.
Los bofedales en el Silala están quedando desérticos, el verdor característico de un bofedal sano con abundante agua casi ha desaparecido por completo, solo queda paja brava, rugosidad amarillenta típica de un bofedal sin suficiente agua y vestigios de bofedal muerto que visto a través del satélite tiene una coloración blanca, por la salinización originada por la falta de agua.
Para Cortez, esta situación está ocurriendo porque no existen las condiciones naturales que alimenten de agua a los bofedales que existen en el lugar, y la canalización artificial que se encuentra en el lugar causa la “muerte de la vegetación natural”.
De acuerdo con la descripción técnica, en condiciones naturales, el agua subterránea sale por los manantiales, se esparce por los bofedales regándolos naturalmente; al esparcirse el agua en el bofedal, ésta se infiltra y se almacena en el mismo bofedal; al regarse el bofedal la vegetación absorbe el agua para su crecimiento y también la transpira (hace que se evapore).
Como la superficie del bofedal es rugosa, el agua al esparcirse y regar el bofedal forma charcos y el agua se evapora; cuando hace frío el agua que está en esos charcos se congela y a partir del hielo también se evapora (sublimación).
“Lo que hacen los canales artificiales, construidos desde el manantial y por debajo del nivel de la superficie del bofedal, es evitar que el agua se esparza en el bofedal, cambiando el comportamiento natural del agua y conduciéndola hacia la frontera, generando el flujo artificial que tenemos en este momento”, señaló.
UBICACIÓN
Los bofedales del Silala se encuentran al suroeste del territorio boliviano, entre 700 y 3.500 metros de la frontera con Chile. Los manantiales en la parte más alta están a 4.417 metros sobre el nivel del mar; donde el bofedal abarca una zona prácticamente plana.
De acuerdo con la explicación efectuada por Cortez, en el Silala hay dos sectores de bofedales, conocidos como “bofedal sur” y “bofedal norte”, con sus respectivos sistemas de canales artificiales “canal sur” y “canal norte”, donde a pocos metros más abajo de su intersección, se encuentra lo que fue un desarenador donde se acumulaba el agua, captada y conducida por los canales artificiales, para, desde ahí, ser conducida ya por tubería.
Esta construcción fue realizada por manos chilenas a principios del siglo XX en territorio boliviano, ya a fines del mismo siglo, se la desmanteló y construyó otra en su territorio, la misma que se observa a través del satélite.
NO ES RÍO
Por los estudios realizados y otros complementarios que se están realizando, “no existe un río, porque para que un cuerpo de agua sea clasificado como río, de acuerdo a las definiciones de río de entidades internacionales acreditadas en materia de hidrología, tiene que cumplir dos condiciones principales, primera tiene que haber un flujo natural del agua y la segunda tiene que haber un gran caudal; es decir, debe existir un gran caudal que fluye de forma natural; si no hay una de estas dos condiciones o ambas, entonces no estamos ante un río”, sostuvo.
Aclaró que en condiciones naturales, sin intervención del hombre, por el tipo de terreno rugoso característico de un bofedal sano con disponibilidad de agua, la pendiente baja del terreno en el sector de los manantiales, especialmente del bofedal sur, el comportamiento natural del agua en un bofedal sano, las condiciones climáticas extremas del lugar y el caudal de agua que emana de los manantiales, no se tendría el flujo de agua con las características que se ven hoy, que es consecuencia de la captación y conducción artificial de las mismas (agua encausada en un curso definido por canales por debajo del nivel de la superficie del bofedal, alta velocidad de flujo en los canales y una cantidad significativa de agua artificialmente captada y conducida), no cumpliéndose así la definición de río. Descartando de esa manera la tesis chilena.
Asimismo, sostuvo que la calidad de agua es clase “A”, es decir, apta para el consumo humano, clasificación establecida en varios estudios que se realizaron en el lugar.

APUNTES
Los bofedales del Silala se encuentran entre 700 y 3.500 metros de la frontera entre Bolivia y Chile.
El declive de los canales hasta la frontera es de siete metros.
En el lugar hay dos bofedales, el del norte y sur que están conectados por canales artificiales que obligan a seguir un solo curso y en línea recta.
Desde el satélite se observa que el terreno de los bofedales es blanquecino producto de la salinización.