Canelas - Bachelet

Opinión
Democracia Directa
Las palabras del excónsul chileno Jorge Canelas son muy precisas. Primero lanzó una crítica directa contra la diplomacia chilena, dirigida por el canciller Heraldo Muñoz, y luego contra la demanda que, sin lugar a dudas, fue precipitada y además cargada de un contexto político interno.
“Lo que hemos visto hasta ahora es mucha improvisación y una gestión de política exterior que ha dado muestras de falta de prolijidad”, sentenció Canelas, representante de su país en Bolivia entre 2010 y 2014, en una conversación con El Líbero de Chile.
Lo que pone en cuestión el diplomático es que si la demanda contra Bolivia por las aguas del Silala fue un asunto debidamente pensado y se planificó con debida antelación, ¿por qué no se anunció el 21 de mayo? cuando la presidenta Michelle Bachelet dio su rendición de cuentas en el Congreso chileno, y se da a conocer ahora en medio de un debate nacional respecto de la baja popularidad de la Presidenta, y sobre las reacciones que ha tenido su decisión de presentar la querella contra la revista Qué Pasa.
El 30 de mayo, el portal Emol.com tituló: Cadem: Aprobación de Bachelet vuelve a su registro histórico más bajo a días de su cuenta pública.
“Un 22% aprueba y un 68% desaprueba cómo la Presidenta Bachelet está conduciendo su gobierno”, refiere el informe de la empresa, que además apunta que “sólo un 17% considera que el país va por un buen camino desde lo político, económico y social”.
El contexto interno complejo de Chile es un hecho innegable. El periódico La Nación de Argentina tituló en su edición del 7 de junio: “Sin oxígeno político, Bachelet pasa a la ofensiva con una demanda contra Bolivia”.
“La reacción chilena se produce cuando Bachelet enfrenta sus niveles más críticos de adhesión, la polémica por una querella suya contra una revista, un nuevo frenazo en el crecimiento económico y mientras su gobierno aún enfrenta la decisión de la misma CIJ de declararse competente para estudiar la demanda boliviana contra Chile por una salida soberana al mar, en septiembre del año pasado”, argumentó de forma clara el diario argentino.
En el pasado, los sucesivos gobiernos chilenos acusaban a las autoridades bolivianas de avivar el nacionalismo para superar los conflictos internos. Se decía que los presidentes bolivianos animaban el antichilenismo para mejorar en las encuestas.
Pero ahora resulta, y como bien lo interpretó el presidente del Senado, José Alberto Gonzales, que “ellos (las autoridades chilenas) terminaron haciéndolo, dándonos una cátedra de cómo se utiliza eso que ya Maquiavelo recomendaba: cuando tengas problemas internos, búscate pleitos con los vecinos y eso va a cohesionar a los tuyos”.
En medio de este contexto, el excónsul Canelas realiza una conclusión categórica: “Bolivia al parecer se toma las cosas con una mirada de mayor alcance. Si ellos se tomarían dos años para elaborar una demanda y nosotros la planteamos en un par de meses, ¿no es razonable pensar que nos estamos apresurando y nos podría ocurrir lo mismo que ocurrió con el apuro que hemos tenido en hacer otro tipo de emprendimientos, como las reformas tributaria y educacional?”.