La Ciudad de las Mujeres en Colombia

Foto: reconciliacioncolombia.com
Mujeres que forman parte de la ciudad en Colombia.

RT
Muy cerca de Cartagena de Indias, en el municipio Turbaco, se encuentran apenas 100 casas emplazadas en dos manzanas que conforman la particular Ciudad de las Mujeres.
Originalmente, fueron 98 mujeres desplazadas por la guerra civil que atraviesa Colombia hace más de medio siglo. Ellas construyeron con sus propias manos las casas de este barrio que hoy alberga a cerca de 500 personas.
Además de las viviendas, la Ciudad de las Mujeres tiene escuelas y tiendas, todas y cada una construidas por sus ciudadanas.
La guerra y la historia
Según estimaciones de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), tan solo entre 1997 y 2013 el conflicto interno colombiano produjo 5.185.406 personas desplazadas.
En este contexto se fundó, en 1999, la Liga de Mujeres Desplazadas bajo el auspicio de la abogada Patricia Guerrero.
Fue Guerrero quien, visitando los barrios más humildes de Cartagena de Indias, fue rescatando a mujeres que habían sido obligadas a abandonar sus hogares. Venían del Chocó, de Antioquia, de Bolívar, de La Guajira.
“La doctora Patricia nos rescató realmente. Nos hizo ver que la guerra y el Estado habían vulnerado nuestros derechos y que esos derechos debíamos recuperarlos y hacerlos valer. Gracias a ella además podemos contar lo que nos pasó y hemos tenido una atención psicosocial”, contó agradecida Eidanis, una de las vecinas de la ciudad.
Las historias detrás de esas 98 mujeres son desgarradoras. “Teníamos nuestros cultivos, nuestros animales, lo suficiente para vivir. Los paramilitares empezaron a cumplir sus amenazas; mataban y arrojaban a los hombres al río, se llevaban los cerdos, las vacas y los caballos”, contó Ana Luz Ortega, que vivía en la región de Córdoba.
“Siempre hubo enfrentamientos entre la guerrilla y el Ejército, pero cuando entraron los paramilitares eso fue ya un exterminio y decidimos salir del pueblo. Yo tenía seis niños y fue muy duro para mí llegar a un lugar que no conocíamos”, añadió.
Una tarea difícil
Escuchando decenas de historias similares fue que Guerrero tuvo la idea de crear una ciudad de casas construidas por y para mujeres desplazadas.
Sin embargo, no todo fue color de rosas. Desde el momento en que comenzó la obra, La Ciudad de las Mujeres no estuvo al margen del conflicto.
Los paramilitares han repartido varias veces panfletos amenazantes y se han aparecido en la ciudad con la intención de cobrar impuestos.
Yajaira Mejía Pinto, una de las residentes de la ciudad, le contó a la periodista Kary Stewart del diario británico The Guardian que lo novedoso del proyecto las puso “en el ojo del huracán”. Los paramilitares “ponían panfletos aquí, pintaban calaveras, armas. Estábamos en talleres y llegaba gente a intimidarnos”, relató.
En 2014 incluso sufrieron un incendio que les destruyó el centro multifuncional donde tenían una panadería, el comedor comunitario y el jardín infantil.
A pesar de ello, con mucho trabajo para recaudar fondos lograron finalizar la obra en 2007. Allí están las casas que tienen todas, 78 metros cuadrados con dos habitaciones, sala de estar, cocina, baño y patio.
Ana Luz recordó que “fue una experiencia muy bonita”. “Quizá muchos hombres pensaron que no teníamos la capacidad para hacerlo, pero demostramos que sí y ahí está nuestra ciudad”, sentenció satisfecha.

antecedentes | Desde que se inició la obra, La Ciudad de las Mujeres tuvo muchos conflictos.

Contexto
La Ciudad de las Mujeres son dos manzanas de casas pintadas de colores alegres.
Patricia Guerrero, defensora de derechos humanos y fundadora de la Liga de las Mujeres, les enseñó a organizarse y a convencerse de que era posible hacer realidad su sueño de tener una vida digna.