Un trozo de paraíso para el Arte

Cabaña de Sorojchi Tambo, ubicada en la calle 6 de Obrajes, en La Paz.

Sorojchi tambo
Jackeline Rojas Heredia
Gradas que parecen infinitas aguardan de solo abrir la puerta, entonces se entiende porque se llama Sorojchi. Escalón tras escalón, poesía escrita a cada paso y al llegar un jardín cercado de eucaliptos y molles, es la residencia administrada por la Fundación Cinenómada para las Artes.
Ubicada en la calle 6 de Obrajes, rincón alto, es una curiosa cabaña en la que el tiempo parece detenerse, el aire cambia y la paz invade, paraíso en medio de la caótica ciudad de La Paz. Detalles de especial armonía, tallados en madera de animales andinos, ángeles en medio de la maleza, vitrales, puertas y chapas antiguas, una estética que integra lo colonial, rústico y barroco con la energía de quien puso cada objeto en el rincón adecuado.
“Es como un lugar secreto, mágico que tiene su aura propia”, dice Joaquín Sánchez, Director Ejecutivo de la Fundación Cinenómada para las Artes, mientras acompaña un recorrido cálido por el lugar. Sánchez explicó que Sorojchi Tambo es el primer lugar oficialmente planteado como residencia de artistas. “surge de una necesidad de tener un espacio para compartir, un espacio de diálogo, plataformas de pensamiento que de repente, no teníamos en La Paz. Entre los proyectos que se desarrollan en el espacio están:
Ají de Fideo. “Cocinamos el ají e invitamos a expertos hablar de un tema y comemos el ají”, dijo Sánchez. El proyecto está enfocado a construir plataformas de pensamiento reflexivas sobre el arte y la creación. Otro proyecto es: Cerco 703, un espacio positivo en el que se analizan y revisan proyectos en proceso, más experimentados, como pensamientos ya desarrollados en una obra artística. “Labor que nos ha permitido, de repente abrir como una exposición dependiendo del tiempo que el artista decida”, dijo el anfitrión de la Cabaña.
Sorojchi Tambo es también la sede del grupo de artistas jóvenes dirigido por el director de la fundación, curador y artista Joaquín Sánchez. “El Avispero integra entre 25 a 30 artistas de todas las áreas, músicos, escritores, cineastas, pintores, llevo trabajando con ellos hace tres años, un proyecto que empezó a partir de una invitación que me hicieron en la Bienal, en el Siart y surgió como un proyecto fantástico que continúa”, dijo.
El espacio es especial para la meditación, inspiración, para estar en contacto con la naturaleza y con los objetos que reflejan el alma interna de las personas que habitan el lugar.
Recorrer los jardines, las gradas de piedra que de repente aparecen en determinados rincones, las combinaciones de maderas instaladas en el piso, junto a trozos de mosaicos y pinturas, sitúan al visitante en una especie de festival de colores, aromas, texturas y poesía.
Entre las residencias más apreciadas por Sánchez, hubo una que integró a 10 artistas de toda Latinoamérica y que desarrolló un proyecto radial. “El proyecto se denominó: ALA, se enfocó en desarrollar un proyecto artístico desde las radios, ellos trabajaban en diferentes radios e hicimos programas desde como los artistas visuales podíamos trabajar en las radios y transferir esa experiencia visual a partir de lo sonoro. No solo se tenía una experiencia lúdica, estuvimos en una radio en El Alto, Wayna Tambo, en Sipiripi en Cochabamba y más”, dice con un entusiasmo que desborda al igual que su abierta personalidad. Otro proyecto que generó un impacto positivo y confirmó el aura creativa que reina en el lugar, fue el realizado por Manuel Contreras, artista chileno-italiano y español, quien realizó una investigación profunda sobre los Urus y sobre esa base logró componer una ópera, obra musical que sobrecogió a los integrantes de la Fundación. Hace unos días concluyó el Talent Arts que congregó durante 10 días a jóvenes artistas, quienes formularon propuestas inspiradas en derechos humanos. “Esos son los proyectos que nos interesan porque acá en la Fundación, hay tres líneas de trabajo, una tiene que ver con todas las artes, otra es una línea de trabajo con el arte popular, el indígena y el arte contemporáneo y el cruce entre éstas. Como se fortalecen en sus diferencias y así encaramos los proyectos”.