Mujica

Opinión
Democracia Directa
Vive en una chacra en una zona rural de Montevideo. Nunca la dejó, ni siquiera cuando juró como presidente el 1 de marzo de 2010.
“No soy pobre, tengo buen techo, tengo comida, tengo amigos en pila y tengo pareja, y tengo una perrita de 3 patas, ¿para qué más?”, soltó José ‘Pepe’ Mujica, en una de las varias conferencias que ofreció en su visita al país, entre el 2 y 4 de junio.
Nació el 20 de mayo de 1935 en Montevideo, en el seno de una familia humilde y de descendientes vascos.
Aprendió “a vivir liviano de equipaje” y por la lucha, que la inició desde muy pequeño, estuvo en prisión por algo más de 10 años, “en condiciones que en la noche me ponían un colchón y estaba contento”.
“Entonces aprendí el valor relativo que tiene las cosas materiales, hay que tener casa, techo, comida, pero más bien anda liviano de equipaje, con poca atadura material, ¿para qué? para tener el tiempo libre y hacer las cosas que a uno le gusta”, resumió.
Hace poco cumplió 81 años, de los cuales da un testimonio exacto y motivador.
En su casa tiene dos piezas, baño y una cocina con su compañera eterna, Lucía Topolansky. “Eso lo atendemos nosotros -cuenta- como todo viejo tengo que orinar por lo menos tres veces en la noche, la vejiga se pone vieja, si tuviera que tener alguien de servicio ya me tengo que poner una bata y todo complicado, sencillo, no preciso más, porque la vida me ha enseñado que si la felicidad no la consigues y está acá adentro no te vayas a caer con los cacharros materiales”.
Considera que está bien que la gente joven pelee por la riqueza, se puede entender, pero un viejo de 81 años se va a poner a acumular plata cuando eso no nos llevamos para el otro lado.
“La vida ha sido generosa y amo la vida y quisiera, lástima que cuando llegue al final del partido, quisiera pedir otra vuelta, volver a vivir, quisiera vivir todos los años que pueda porque la vida es hermosa y esto es lo que yo quiero transmitir a los muchachos, no se sientan derrotados porque te falló un querer, porque te quedaste sin laburo, porque te salió mal, no, el asunto siempre es volver a empezar, volver a arrancar, volver a empezar, porque la vida es aventura y la vida es al final hermosa, pero si se vive con intensidad”.
Durante su estadía en el país dijo muchas frases que calaron y que quedarán en la historia, como las siguientes:
“La historia de Bolivia era una especie de martirio, sin embargo, en estos últimos años, lo que más respira Bolivia es estabilidad”.
“Yo no vengo a enseñar nada a Bolivia, vengo a aprender”.
“Lo que han creado queridos cocaleros, es la esperanza de un pueblo que se lo miraba históricamente, cuando yo era muchacho, como una especie de cenicienta de América”.
“Los únicos derrotados son los que bajan los brazos, los que dejan de luchar”.
“Nadie nos va a regalar la prosperidad que tiene que ser hija de nuestro esfuerzo”.
“Las nuevas generaciones tendrán que pagar los costos de este descalabro que hizo la cultura del occidente”.
“Evo a estas alturas no es un gobernante de Bolivia solo, es el representante natural de América Latina que fueron aplastados”.
“No tengo vocación de héroe, tengo vocación de luchador y me metí a cambiar el mundo como otros, y pagué el precio que tenía que pagar”.
“Si tuviera que volver a vivir, trataría de ser más veloz, pero seguiría luchando”.