Educación ofrece oportunidad a reos de San Pedro para redimirse

Foto: Diego Ponce de León M.
Privados de libertad pasan clases en la cárcel.

Diego Ponce de León M.

Hay una necesidad de recuperar una dimensión del ser a través de los valores, para que los privados de libertad puedan reinsertarse en la sociedad y optar por un trabajo en las áreas productivas apoyándose en la educación.

Antes, los maestros de algunos centros que no tenían matrícula buscaban trabajo con personas que necesitaban formarse. Por ello acudían a las cárceles con el objetivo de encontrar trabajo y apoyar la formación humanística y la alfabetización.

Luego se presentó la necesidad de fortalecer la educación en el área técnica para los privados de libertad. En ese sentido, algunos solicitaron más experiencia en distintas áreas laborales,
otros querían condiciones y equipamiento para lograr un aprendizaje y así sacar un título como técnico auxiliar o técnico medio.

“Se hizo un diagnóstico de todos los centros que necesitaban esto y la población de las cárceles manifestó la necesidad de capacitarse en el área técnica”, relata Silvia Chumira, directora general de Educación Alternativa y Especial, del Ministerio de Educación.

Jorge López, director de Régimen Penitenciario (que está por segunda vez en el cargo), sostiene que hay un plan de la institución para apoyar en cuatro pilares la reinserción social de las personas privadas de libertad; es decir: trabajo, salud, deporte y cultura, educación y capacitación laboral.

Hay una comisión técnica conformada por los ministerios de Trabajo y Gobierno para dar empleos a los reos que se capacitan. El Ministerio de Educación tiene programas en áreas técnicas que se imparten en distintos niveles como primaria, secundaria y técnica. A nivel profesional siguen tratando (desde 2014) los convenios para habilitar carreras profesionales con la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).

En la actualidad, la penitenciaría de San Pedro cuenta con 2.027 internos, de los cuales solo el 20% (411 personas) toma cursos de educación primaria, secundaria, técnica y estudios superiores (contabilidad e informática que imparte el Instituto Técnico Marcelo Quiroga Santa Cruz).

“En algunos penales, por el espacio, varias aulas se vuelven multifuncionales y es algo que debe readecuarse”, remarcó Jorge López.

La participación es voluntaria y algunos pueden planificar su formación porque saben cuándo van a salir; otros (que aún no tienen condena) toman los cursos para conseguir ingresos económicos propios mediante su capacitación y la producción.

“Estamos potenciando el área de talleres de capacitación y educación alternativa, creando centros para tener las condiciones óptimas, el equipamiento y docentes con pertinencia”, dijo Chumira.

Aún falta finalizar los lineamientos metodológicos adecuados para los privados de libertad, ya que requiere de ciertas características especiales.

Por el momento, hay 15 centros dependientes del Ministerio de Educación en coordinación con Régimen Penitenciario. Éstos cuentan con maestros titulados y profesionales a quienes se capacitó didácticamente por las características del recinto.

En la parte humanística existen cuatro áreas que se dictan: matemáticas, lenguaje, ciencias sociales y ciencias naturales; mientras en la parte técnica están las carreras relacionadas a gastronomía, metalmecánica, carpintería y artesanía, entre otras.

Chumira considera que lo que falta es una mejor coordinación con Régimen Penitenciario, sobre todo para mejorar las condiciones de infraestructura para impartir clases.

Al respecto María Luisa Valdivia, directora de la Carrera de Trabajo Social de la UMSA, manifestó que se necesita indagar sobre las capacidades productivas de estas personas, además, pensar en un proyecto a mayor escala. “Es el Ministerio de Gobierno el que debería plantear una política que ayude en este sentido”, comentó.

“Se trata de procesos que les permitan revalorarse como personas para luego reinsertarse en la sociedad. Un programa integral que no existe y para el cual el apoyo de la familia es imprescindible”, sotuvo Valdivia.

“Si bien hay casos de reincidencia algunas veces, se trata de mejorar las políticas del penal para rehabilitar a los privados de libertad y para que mejoren y se reinserten en la sociedad”, añadió López.

“La realidad muestra que las políticas y normativas tienen avances significativos, pero el problema reside en la operativización, no hay recursos destinados a aquello”, declaró Valdivia.