La sede de gobierno tiene ocho miradores y 32 apachetas

Fotos: Archivo
Vista de La Paz, desde el mirador de Killi Killi, en Villa Pabón.

Victor Hugo Chambi O.

Apoyado en una baranda, Francisco, vecino de la zona de Pampahasi, contempla el atardecer sobre la ciudad de La Paz con el sol que cae sobre el horizonte. Desde allí se puede observar un panorama diferente y como este sitio hay varios miradores en otras zonas.

La ciudad de La Paz cuenta con al menos ocho miradores y unas 32 apachetas que circundan a la urbe. Desde estos observadores se puede contemplar a la ciudad en su plenitud. Por otro lado, las apachetas son espacios para los rituales ancestrales de los pueblos aymaras que ven en estos sitios lugares sagrados.

El antropólogo Luis Castedo hizo una clasificación sobre los sitios sagrados de La Paz; asimismo los miradores conforman espacios turísticos y ofrecen a los extranjeros y propios habitantes paceños, vistas increíbles de la sede de gobierno.

La investigación del antropólogo identificó como apachetas a Jach’a Apacheta, en la zona Alto Munaypata; Sagrado Corazón de Jesús, en la zona Corazón de Jesús; Jancocollo o Jach’a Kollo, en Alto Villa Nueva Potosí; Salla Humani, entre la avenida Naciones Unidas y la autopista La Paz - El Alto; Mirador 27 de Mayo, en la zona del mismo nombre; nuevo mirador de Alto Pampahasi; el mirador Santo Domingo-Calvario, en la zona Kupini.

De acuerdo con la catalogación que tiene la Alcaldía de La Paz, existen los siguientes miradores La Muela del Diablo o Auqui Kollo, en la zona Sur con 150 metros de altura; el Raúl Salmón de la Barra, en el Parque Urbano Central; El Montículo, en pleno Sopocachi; el Killi Killi, en Villa Pabón; la Apacheta 27 de Mayo, en el distrito Periférica; el Salla Umani (“Peñasco que tiene agua”), cerca de la Ceja de El Alto; el de Alto Pampahasi, en la ladera este; y el Jach’a Kollo, en Cotahuma.

A esa catalogación se debe sumar la recientemente Estación Mirador del teleférico, ubicado en Ciudad Satélite, en el límite de la urbe.

Francisco Estrada, además de ser vecino de Pampahasi también es curandero y consejero espiritista. “Mi labor consiste en ayudar a la gente curándole todo tipo de ajayu; además anulamos la maldición”, declaró desde su puesto de trabajo en la apacheta paceña.

En los cerros del frente se encuentra Jacha K’ollo, otro de los miradores y apachetas que tiene la sede de gobierno, desde allí se puede observar con claridad el centro histórico de La Paz. “Jacha K’ollo significa mirador grande, que se ve desde todo lado”, explica Viviana Condori, una vendedora del lugar perteneciente al macrodistrito de Cotahuma. El sitio tiene una perspectiva tal que permite visualizar el domo de la catedral y las torres de San Francisco.

Una de los miradores con más historia que tiene La Paz es Killi Killi, ubicado en el cerro del barrio Villa Pabón. Desde allí, en 1780 Tupac Katari y sus allegados llevaron adelante el cerco a la ciudad de los españoles, fue uno de los puntos estratégicos para cortar el ingreso de alimentos a la ciudad desde los Yungas.

Una vez que se descuartizó al líder de la rebelión indígena, una de sus extremidades fue estacada en ese cerro para dar escarmiento a los “indios” que transitaban por ese camino. La cabeza de Katari también fue expuesta en otro mirador y apacheta paceña, la que está ubicada en el actual mirador del Sagrado Corazón de Jesús, en cercanías de la ciudad de El Alto.

De acuerdo con la investigación de Castedo, el término apacheta tomado del autor Ludovico Bertonio hace mención a un montón de piedras que por superstición van formando los caminantes y lo adoran. Las apachetas son marcadas como un hito destinado a la adoración de la Pachamama o Madre Tierra, son sitios de extrema importancia para la ritualidad de las culturas originarias andinas.

El concepto de mirador se refiere a “aquel punto focal cuyo sentido se duplica. Una terraza, un balcón, la glorieta, son expresiones de corporeidad cuyo origen parte de su arquitectura para luego darle una función específica”.

Los paceños y los visitantes tienen vistas espectaculares de la ciudad desde estos lugares, a los cuales les invitamos a visitar.

Otros miradores
- La Jach’a Apacheta está ubicada en la zona de Munaypata, desde donde se puede observar el centro, sur de La Paz y parte de El Alto.
- El mirador del Faro Murillo, ubicado en la zona del mismo nombre, se encuentra en el límite de la ciudad. Tiene dos espacios que fueron construidos en conmemoración del bicentenario de la gesta libertaria.
- Laikakhota, cuya traducción del idioma aymara es lago de brujos, además de ser un mirador céntrico de La Paz es un parque infantil que cuenta con diferentes espacios para la recreación de las niñas y niños.

El montículo de sopocachi es patrimonio de los paceños
Ubicado en el corazón de la zona de Sopocachi, el cerro de El Montículo es uno de los patrimonios que tiene la sede de gobierno y es reconocido como uno de los lugares más románticos de la urbe paceña.

El Montículo Néstor Portocarrero se produjo a raíz de un derrumbe en el siglo XVI -en 1538 hubo un deslizamiento en ese sector y, como consecuencia se perdió una figurilla de la Virgen de la Concepción-. Le debe su nombre al famoso compositor del tango Illimani y por décadas fue considerado el testigo mudo de cientos de parejas, quienes declaraban sus sentimientos a la luz de la luna.

Ocultos por los añejos árboles que rodean los senderos, era el lugar perfecto para que los enamorados declaren sus sentimientos de amor.

“A medida que descendían las sombras del anochecer y se oían ecos lejanos de bocinas de los automóviles como quejidos de grandes animales heridos, El Montículo se cerraba en sí mismo como el nido de amor de la ciudad”, es la descripción que realiza de este ícono paceño, el escritor Wálter Montenegro, en la desaparecida revista Sopocachi.

Montenegro cuenta cómo un grupo de damas de la clase alta se encargaba de ahuyentar del lugar a las parejas, valiéndose de la ayuda de la Policía, pero “pudo más la vida, las señoras murieron de viejas y el amor volvió”.

En la iglesia de la Inmaculada Concepción, situada casi en el centro de este mirador, muchas parejas contraen nupcias.

El Montículo, según el libro de Historia de la Municipalidad de La Paz, menciona que, entre las características principales de este mirador, está la portada, que data de 1776, la Fuente de Neptuno, la Glorieta y el templo católico, cuya virgen apareció en el mirador y resistió el incendio de la primera capilla del lugar, misma que fue reabierta el 8 de diciembre en 1896. A partir de entonces se celebra en esa fecha la fiesta de Sopocachi.

En 2014, El Montículo fue declarado por la Alcaldía paceña como Patrimonio Histórico, Cultural y Paisajístico de la ciudad de La Paz y de seguro continuará acogiendo a cientos de parejas enamoradas, a quienes les guardará el secreto.