fiestas de fe en bolivia, ricas en cultura

El Señor del Gran Poder recibe ofrendas materiales de enorme valor.

A mayor alegría y derroche, mayor será el milagro
Jackeline Rojas Heredia
Muchas son las fiestas religiosas en Bolivia que tienen una característica en común: se remontan a la época del incario. Los habitantes son herederos de tradiciones y rituales de fe que al hallarse bajo dominio español se mezclaron y se transformaron en una especie de simbiosis que permitió tanto adorar a la Tierra, la madre Pachamama, como a la Virgen María, la madre de Jesús.
Muchas de esas costumbres mantienen elementos puros y actividades más ceremoniales en las áreas rurales. Ya en las grandes ciudades, las fiestas religiosas han crecido en importancia, ya no solo se trata de un ritual, sino de una expresión cultural que tiene el objetivo de mostrar la variedad de danzas y costumbres de las regiones de Bolivia.
La vestimenta y música es acorde con el clima y los modos en que los pueblos del occidente y del oriente se han relacionado a lo largo de los años.
Sociólogos y antropólogos realizan de manera periódica y sistemática estudios en relación con las fiestas. Entre los elementos característicos está la bebida como parte esencial que acompaña la celebración religiosa.
La bebida, durante la ch’alla, es la comunicación previa con la Madre Tierra, con los antepasados andinos, la solicitud de permiso para celebrar y a la vez adorar las imágenes heredadas de la Colonia, pero transformadas y adaptadas a la idiosincrasia de cada región boliviana.
La bebida es criticada por las clases sociales que no participan en la fiesta y la relacionan con la perversión y razón de la violencia que suele darse cuando el desenfreno prevalece.
Las fiestas más importantes en el país por la cantidad de gente que congregan, por las danzas, trajes y sobre todo por el fomento a las actividades turísticas que se generan alrededor, son: la Fiesta del Señor del Gran Poder, que se realizó el sábado 21 de mayo, y este fin de semana se desarrollará la fiesta del preste mayor. Otra es la fiesta de Carnaval de Oruro, reconocida como Patrimonio Intangible de la Humanidad, un espacio que integra tanto el respeto casi devoto al tío de la mina, el diablo guardián de la riqueza de las profundidades, como el amor por la redentora, la madre salvadora, la Virgen del Socavón.
Otra fiesta situada en el centro del país, en Cochabamba, es de la Virgen de Urkupiña. El antropólogo y docente de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) Wilfredo Camacho recuerda que en un inicio fue una fiesta más indígena. Hoy en día la devoción congrega a gente del exterior, sobre todo de argentina, que se da modos para llegar a los pies de la venerada imagen.