Libros sorprendentes en la Biblioteca Municipal de Uncía

Luis Oporto muestra junto a Montoya, parte de lo hallado en Biblioteca de Uncía.

Repositorio de información
Luis Oporto Ordóñez
Jefe del Archivo Histórico de Asamblea
El mundo de las letras depara sorpresas impensables. Hace poco paseábamos con el escritor Víctor Montoya por las estrechas calles de Uncía, a la que el magnate del estaño Simón I. Patiño le dio el título de ciudad en 1921 y le llevó el ferrocarril, vanguardia del adelanto industrial capitalista, en un país anclado en el feudalismo.
El prof. Javier Tarqui afirma que Patiño introdujo también las bibliotecas, aunque no logré ver un volumen con su clásico sello “SIP”. Lo que pude documentar es que el gerente P. Holme de la Empresa Minera Catavi de la Patiño Mines, compró libros e instaló una biblioteca, usando ahorros generados por concepto de multas de obreros falleros, con autorización del Ministerio de Trabajo (1941).
La otra vía, en paralelo, fueron las bibliotecas de formación política formadas con mitas aportadas por los trabajadores mineros. Vimos un letrero que rezaba “Biblioteca Municipal”. Invité al escritor a visitarla, pero se abstuvo afirmando que “vamos a perder tiempo, pues estas bibliotecas no tienen libros”. Una joven mujer con su hijo de corta edad nos mostró relucientes libros infantiles y técnicos de MacGraw Hill, casi como dándole razón al visitante, pero al ver su actitud sacó una preciada joya: Fotografías para la historia. Simón I. Patiño: estaño y vida cotidiana, 1900-1930, de la Fundación Patiño, cautivando el interés del desenfadado escritor.
Mientras tanto, en una precaria estantería de madera, con libros viejos y desgastados, vimos hallazgo tras hallazgo, muchas invaluables obras que pocas bibliotecas poseen: Protohistoria Andina de Ramiro Condarco Morales, edición de la UTO; Documentos para la Historia de la Revolución de 1809 de Ponce Sanjinés; el curioso y desconocido Resumen de la Historia de América, de Misael Pacheco Loma; Historia de la fundación de La Paz, Exlibris de Zacarías Monje Ortiz; Los primeros cien años de la república, escondido bajo un forro de papel de fotocopias, de José Agustín Morales; Resumen histórico de la campaña del Acre de Benjamín Ascui; Historia de las Cooperativas Mineras; Warmin kawsayta jap’in kusiyniyuq kananchik, folleto ilustrado sobre el alumbramiento en comunidades indígenas, de Unicef; y títulos de autores extranjeros: la célebre Colección Oro de Cultura General de editorial Atlántida; Repertorio Bibliográfico de la Literatura Latinoamericana de Luis Alberto Sánchez; Simón Bolívar de H. Van Loon; El dictador del Paraguay Dr. Francia de Guillermo Cabanellas, Biografía de Carlos Mariátegui; Kim, de Rudyard Kipling; y, como broche de oro, Por la América desconocida, de Ciro Bayo.
Autógrafos y sellos antiguos develan origen de la sorprendente biblioteca: “Con el afecto del autor, que estos ejemplares sirvan a la Biblioteca donada por el Rotary Club de Uncía”; “Librería La Paz de José Wall”, “ISAP, La Paz”, “Biblioteca Municipal Uncía”.
Ensimismado y absorto, Víctor Montoya revisaba la impactante fotografía del “Tío de la mina”, en un ejemplar autógrafo: “Para la Biblioteca Municipal Uncía, este libro trata de nuestro tiempo, afectivamente comprendido con los mineros. Con todo afecto: Jean Claude Wicky”, que custodia aquella Biblioteca Municipal de Uncía, donde según aquel, “no habían libros”.