China: Un país, dos sistemas

 

Xinhua

Mientras tenían lugar en Hong Kong las recientes protestas y actos violentos, algunos radicales predicaban la “independencia de Hong Kong”, ofendiendo de forma flagrante la dignidad nacional de China y desafiando el principio de “un país, dos sistemas”.

Los crecientes actos violentos en la región por parte de agitadores contra China han vulnerado gravemente los derechos básicos de la ciudadanía y han asestado fuertes golpes a industrias locales como la aviación, el comercio minorista y el turismo.

Algunos de los alborotadores atacaron abiertamente a la Policía y maltrataron a los residentes de Hong Kong y viajeros de la parte continental de China, sin importarles para nada el daño que han provocado a la región.

En la implementación del principio de “un país, dos sistemas”, hay tres líneas rojas que no se pueden cruzar. No hay espacio para ninguna actividad que dañe la seguridad de la soberanía nacional, que desafíe el poder del gobierno central y la autoridad de la Ley Básica de la Región Administrativa Especial de Hong Kong o que utilice Hong Kong para infiltrar y dañar la parte continental de China.

No existe duda alguna de que si alguien se atreve a actuar en contra de esas tres líneas rojas, a sus planes políticos no les depara otra cosa que el completo fracaso y tendrán que asumir las responsabilidades en consecuencia.