Tratado de 1904, impuesto e ilegítimo

Foto: El libro del mar
Batallón chileno frente a la plaza Colón poco después de la invasión a Antofagasta, en febrero de 1879.

Chile impuso el documento a Bolivia bajo amenazas
Fernando del Carpio Z.
Chile, después de invadir y ocupar la región costera boliviana el 14 de febrero de 1879, presionó durante 25 años para que Bolivia firme el Tratado de Paz y Amistad, el 20 de octubre de 1904.
Previamente y tal como resalta El libro del mar, Chile impuso a Bolivia la firma de un pacto de tregua en 1884 “bajo la amenaza constante de continuar la guerra hacia el interior de su territorio”. Sin embargo, los representantes bolivianos Belisario Salinas y Belisario Boeto “dejaron expresa constancia de que Bolivia nunca se resignaría a carecer de un acceso soberano al mar”.
En ese marco, el presidente Evo Morales no se equivoca cuando afirma que el Tratado de 1904 “ha sido impuesto bajo amenazas, un Tratado incumplido hasta ahora, pero también un Tratado injusto, ocuparon el territorio boliviano y finalizada la guerra, Chile presionó a Bolivia para que aceptará el Tratado”.
El Jefe de Estado habló en esos términos el 14 de febrero, en el acto de desagravio por la invasión de Chile a Bolivia, en la ciudad de Cochabamba.
La nota de König
La prepotencia chilena está nítidamente reflejada en la nota de Abraham König, ministro plenipotenciario de Chile en La Paz, del 13 de agosto de 1900, que dice: “Terminada la guerra, la nación vencedora impone sus condiciones y exige el pago de los gastos ocasionados. Bolivia fue vencida, no tiene con qué pagar y entregó el Litoral”.
“Es un error muy esparcido y que se repite diariamente en la prensa y en la calle el opinar que Bolivia tiene derecho de exigir un puerto en compensación de su Litoral. No hay tal cosa. Chile ha ocupado el Litoral y se ha apoderado de él con el mismo título que Alemania anexó al imperio la Alsacia y la Lorena, con el mismo título con que los Estados Unidos de América del Norte ha tomado Puerto Rico. Nuestros derechos nacen de la victoria, la ley suprema de las naciones. Que el Litoral es rico y vale muchos millones, eso ya lo sabíamos. Lo guardamos porque vale: que si nada valiera, no habría interés en su conservación”.
Traición y complicidad
El abogado e historiador Rodolfo Becerra de la Roca, en su obra El Tratado de 1904 la gran estafa, de manera categórica expresa que “en el Tratado de 1904 hubo todo menos buena fe ni consentimiento libre, menos obligaciones equivalentes”.
Becerra de la Roca, uno de los principales investigadores del tema, refiere que “un pacto arrancado con violencia por el agresor y la traición a la patria de los firmantes es oneroso solo para una de las partes y su obligatoriedad es irrazonable”.
En total, 42 congresales, cinco de los 15 senadores y 37 de los 57 diputados, aprobaron el Tratado de 1904. La mayoría de ellos vinculados con la actividad minera de la época.
“Aún con la traición y complicidad de 42 congresales, es innegable que hubo fuerza y violencia de Chile en la suscripción del Tratado de 1904 porque se lo arrancó para concluir una situación de tregua que agobiaba el desarrollo libre y el ejercicio de los derechos naturales y fundamentales de Bolivia”, expresa Becerra de la Roca en un acápite de su obra.
Presión chilena
Terminamos la guerra con el pacto de tregua de 1884 y de allí hicimos una resistencia heroica que duró hasta 1904, “sin querer llegar al Tratado definitivo de paz, sabíamos que las presiones nos iban a hacer aceptar condiciones que son las que nos han encerrado geográficamente”, expresó el excanciller Javier Murillo.
Además, subrayó que el Perú ya había firmado el pacto de Ancón en 1883, ya habían terminado la guerra, y nosotros mantuvimos lo que se llama el ‘casus verdi’ durante más de 20 años, hasta 1904, hasta que a principios de ese año Bolivia estaba acosada por todos los frentes, en el Acre por Brasil, teníamos presiones por Perú en el sector del Madre de Dios y Paraguay estaba avanzando ya.
“Estábamos solos, presionados por todo lado y por lo tanto era el momento en que Chile decidió finalmente hacer su esfuerzo definitivo y obligarnos a firmar el Tratado, estábamos económicamente asfixiados, debilitados, acosados por todos los frentes”, apuntó.
Toda esta situación, en opinión de Murillo, fue aprovechada por Chile para presionar, “por lo tanto es absurdo pensar que Bolivia de buena gana, ejerciendo su libre consentimiento hubiera firmado el Tratado, eso no es así, nosotros sabíamos que nos estaban encerrando, entonces quién va a perder la libertad ejerciendo el libre consentimiento”.
Para el excanciller no se puede juzgar con mucha severidad a quienes en el Congreso, con la resistencia de una treintena de parlamentarios, tuvieron que ratificar el Tratado, “las circunstancias para Bolivia eran extremadamente difíciles”. A más de un siglo, los firmantes no pueden ser considerados traidores “habría que ver las circunstancias del momento en que se tomó esa decisión dramática para hacer un juicio objetivo”.

137 años de la invasión chilena al puerto de Antofagasta se cumplieron el 14 de febrero de 2016.
1879 El 14 de febrero de ese año se registró la invasión chilena al puerto de Antofagasta.
1904 Año en que Chile y Bolivia firmaron el Tratado de Paz y Amistad.

Datos
» Chile se apropió de 400 km lineales de costa y 120.000 km2 de territorio.
» La demanda presentada por Bolivia contra Chile en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el 24 de abril de 2013, no toca el Tratado de 1904.
» Bolivia presentó su memoria el 15 de abril de 2014.
» La CIJ rechazó la objeción planteada por Chile el 24 de septiembre de 2015.
»Chile tiene hasta el 25 de julio para presentar su contramemoria.

Cinco senadores y 37 diputados aprobaron el tratado, 30 lo rechazaron
El Tratado firmado el 20 de octubre de 1904 fue aprobado por la mayoría del Congreso, pero no por los dos tercios de votos, refiere el abogado e historiador Rodolfo Becerra de la Roca en su obra El Tratado de 1904 la gran estafa, donde identifica a quienes votaron a favor y en contra.
De los 72 congresales, 10 senadores y 20 diputados votaron en contra, y 5 senadores y 37 diputados a favor.
En la Cámara de Senadores, la mayoría rechazó el Tratado, pero cinco votaron por la aprobación: Enrique Collazos, Flavio López, José Félix Camacho, José Carrasco y Macario Pinilla, y 10 en contra: Tomás O’Connor, Primo Arrieta, Pablo Roca, Pedro Cortez, Pastor Saínz, Daniel Salamanca, Eduardo Delgadillo, Guillermo Cainzo, José María Camacho y Miguel Ramírez.
En la Cámara de Diputados, la mayoría lo aprobó, 37 del total de 57: Alberto Diez de Medina, Adelio del Castillo, Ángel Vásquez, Aurelio Gamarra, Ángel Navia, Antonio Marcó, Arturo Molina Campero, Alfredo Prieto, Abigail Sanjinés, Benedicto Goitia, Carlos Flores, Claudio Quintín Barrios, César Ochavez, Casto Rojas, Constantino Morales, Ezequiel Salgueiro, Facundo Flores, Isaías Morales, Jorge Galindo, José Santos Quinteros, Julio Zamora, José María Suárez, Jorge Pando, Luis Salinas Vega, Luis Serrudo, Luis Gemio, Macario Escobari, Maximiliano Justiniano, Manuel Vergara, Moisés Ascarrunz, Nicolás Burgoa, Quintín Rubín de Celis, Rosendo Villalobos, Rafael Berthin, Rómulo Herrera, Rigoberto Paredes y Sabino Padilla.
Los 20 diputados que rechazaron el Tratado fueron: Atiliano Aparicio, Benigno Caballero, Casimiro Campero, Carlos Romero, Domingo L. Ramírez, Feliciano Abastoflor, Fernando Campero, José Orías, Juan Chacón, Juan Miranda, José Manuel Ramírez, Juan Manuel Saínz, José Pérez, Luis Argandoña, Natalio Arauco, Rodolfo M. Loza, Roberto de la Quintana, Román Paz, Venancio Jiménez y Zenón Orías.

chile amenazaba con reanudar la contienda
De no haber firmado el Tratado, Chile podía reanudar la guerra porque estábamos con un pacto de tregua e inermes política y económicamente, advirtió el excanciller Javier Murillo.
En ese marco, afirmó, no se puede aceptar en ningún caso que Bolivia hubiera firmado y dado su libre consentimiento porque “nadie da su libre consentimiento para enclaustrarse, eso es un absurdo, y hay que hacerles notar a los chilenos que es un cinismo inaceptable que sostengan ese extremo.
Sin embargo, Murillo reconoció que algunos políticos bolivianos ligados a la minería de la época “empujaron (su aprobación) porque estaban en riesgo sus negocios y sus ganancias (...) Aunque sin ese factor interno, la posición de Bolivia era altamente debilitada, estábamos acosados por todos los costados (...) Chile se aprovechó como siempre para sacar ventaja y arrinconarnos y enclaustrarnos”.