EEUU quiere acabar con la cohesión suramericana

Foto: AFP
Los presidentes de Unasur en una de las cumbres. La mandataria brasileña, Dilma Rousseff, al lado de Evo Morales.

La OEA va camino a fortalecerse en desmedro de organismos como Unasur
Fernando del Carpio Z.
El año 2015 se comenzaron a gestar en la región hechos políticos que parecían impensables, y que están afectando a los gobiernos progresistas. Primero fue en la Argentina y hace poco en Brasil.
En medio de esta situación la presión de la oposición venezolana contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro es cada vez mayor.
Jerjes Justiniano, exembajador de Bolivia en Brasil, la politóloga Helena Argirakis y el diputado Edmundo Polo coincidieron en responsabilizar de estos hechos, por separado, al ‘imperio’ y a la derecha opositora, en tanto que para la senadora Patricia Gómez, son consecuencia de los casos de corrupción.
“Estamos en una conspiración que tiene su sede en el Departamento de Estado, cuando Barack Obama definió que Latinoamérica debería volver a la órbita de influencia de Estados Unidos”, dijo Justiniano.
Para el exdiplomático, Estados Unidos desarrolló una política dirigida fundamentalmente a debilitar a todos los gobiernos progresistas, al Mercosur (Mercado Común del Sur), a Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), lo que redundará en el fortalecimiento de la OEA (Organización de los Estados Americanos).
En esa dirección, según Justiniano, se puso en marcha un juicio contra Rousseff que no tiene ningún fundamento jurídico ni legal, se trata de un juicio político, lo que demuestra el poder de influencia de la política norteamericana en América Latina.
“Todo comenzó con el apoyo que le brindó a la fuerza opositora de Cristina Fernández, el candidato Daniel Scioli pierde y comienza la recuperación de los espacios de poder desde el imperio, estamos frente a una lucha donde Estados Unidos toma la iniciativa y comienza a derrocar a los gobiernos democráticos del continente”, apuntó Justiniano.
El golpe
“Tenemos la consumación de tres golpes en la región (el primero en Honduras, luego en Paraguay) y ahora en Brasil. Son golpes suaves perpetrados a través de estas nuevas tecnologías de derrocamiento de gobiernos constitucionales”, expresó Helena Argirakis, analista política.
La politóloga considera que si Estados Unidos logra quebrar la unidad férrea que se había constituido en la región, con organismos como Unasur, “será una victoria para el imperialismo norteamericano que podrá volver a generar su clásica relación bilateral con cada uno de los estados en lugar de generar la relación con América Central y del Sur en bloque, que era el objetivo de la integración latinoamericana”.
Argirakis advierte que con el argumento de persecución a la corrupción, el imperio genera injerencia dentro de los estados y logra incidir en la política doméstica, “debilitando y socavando la autoridad de estos gobiernos populares y generando a como dé lugar un resquicio para el cambio de Gobierno, estamos en un escenario de debilitamiento progresivo”.
Líos de corrupción
La senadora Patricia Gómez, presidenta de la Comisión de Política Internacional, considera que lo sucedido en Brasil tal como lo demuestran las masivas movilizaciones, es que el pueblo brasileño está cansado de las denuncias de corrupción, y que la presidenta Rousseff tiene 180 días para demostrar lo contrario durante el proceso.
Gómez, senadora del opositor Partido Demócrata Cristiano (PDC), no cree en organismos como Unasur, porque tras lo sucedido en el vecino país “¿qué va a decir sobre la decisión del pueblo que se manifestó en la calles?, cuando dicen golpe de la derecha, del capitalismo, que no es el pueblo, hay un discurso mal planteado”.
Estar alertas
El diputado Edmundo Polo, presidente de la Comisión de Política Internacional, advierte que lo ocurrido en Brasil nos debe poner en alerta, porque se desconoce el voto y no ameritaba la suspensión de la presidenta Rousseff y la posesión de Michel Temer “un derechista acabado y con varios de sus ministros acusados por la corrupción en Petrobras”.
Polo, del Movimiento Al Socialismo (MAS), manifestó que en Venezuela también tratan de derrocar al presidente Nicolás Maduro “si bien hay problemas económicos se debe respetar la voluntad del pueblo”. “Estamos viendo las consecuencias en la Argentina donde Macri desconoce las conquistas que se lograron, y ahora apuntan a Bolivia y Ecuador, debemos hacer defensa conjunta de todo el pueblo ante este intento de desestabilizar a nuestros gobiernos”, instó.
Chile aprovecha
En Bolivia el 62% apoya al presidente Morales y al proceso de cambio, afirma Polo, al llamar a estar alertas a lo que ocurra “porque nada raro que (el imperio) meta la mano y aliente a Chile en actitudes violentas por el mar y el Silala, que son reivindicaciones bolivianas legítimas”.
Los chilenos, en opinión de Justiniano, ante este nuevo contexto político se sienten con más facilidades para iniciar una campaña contra lo que Bolivia ha logrado los tres últimos años, a través de su política internacional en el tema del mar. La demanda fue presentada en la Corte Internacional de Justicia, en abril de 2013.
Para Argirakis lo acontecido fortalece al bloque del Pacífico, entre ellos a Chile, que busca llegar a las costas de China y Japón, y quebrar la relación continental. Además fractura lo avanzado por los BRICS: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

El objetivo es debilitar a organismos como Unasur
La política norteamericana está destinada a debilitar los organismos regionales el primero es Unasur, el segundo es Mercosur, advierte Jerjes Justiniano.
“Todos los pactos regionales tienen que ser debilitados, demostrarse que no sirven para nada para que el imperio siga teniendo hegemonía sobre los gobiernos latinoamericanos”, argumentó.
Refiere que, de alguna manera, lo está logrando con la Alianza del Pacífico donde están Chile, Perú y Colombia, México, y con el impulso de Estados Unidos, “es una demostración de lo que el imperio puede hacer para apoyar a estos gobiernos que son afines a la política norteamericana”.
Paulo Velasco, de la Universidad Estatal de Rio, dijo a BBC Mundo que es casi seguro que el actual gobierno brasileño no estará “dando la misma importancia que los cancilleres de Lula y Dilma dieron a la idea del Mercosur y la Unasur, van a cambiar sensiblemente”. También cambiará la relación de su país con Venezuela, Bolivia y Ecuador, que continúan con gobiernos progresistas.

Argentina
Mauricio Macri
La victoria electoral de Macri en la Argentina, y su posesión el 10 de diciembre de 2015, trajo como consecuencia miles de despidos, así como la elevación de tarifas de transporte, energía eléctrica y agua, lo que deriva protestas sociales. Impulsa mayores vínculos con Washington.

Bolivia
Evo Morales
Gobierna desde el 22 de enero de 2006, tras contundentes victorias electorales. La oposición alienta algunas movilizaciones, como la de las personas con discapacidad, para generar malestar social. Se impulsa una campaña de desprestigio personal.

Brasil
Dilma Rousseff
La mandataria Rousseff fue suspendida de su cargo, el 13 de mayo, por un período no mayor a 180 días, después de que el Senado aprobó la ejecución de un juicio político. El vicepresidente Michel Temer reemplaza a Dilma que fue electa por 54,5 millones de votos.

Chile
Michelle Bachelet
Bachelet inició su segunda gestión el 11 de marzo de 2014, las denuncias de corrupción contra su hijo y nuera la afectaron. Su aprobación cayó dos puntos la semana pasada con respecto de la anterior, hasta el 24%, según la encuestadora Plaza Pública Cadem.

Colombia
Juan Manuel Santos
Gobierna Colombia desde el 7 de agosto de 2010. Está empeñado en firmar acuerdos de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP), que de ser concretados serán blindados jurídicamente. Cercano a los Estados Unidos.

Ecuador
Rafael Correa
Presidente del Ecuador desde 2007, y las campañas en su contra se desinflaron después que anunció que no iba a proponer una reforma a la Constitución para volver a postularse en las elecciones del 19 de febrero de 2017, por un tercer período.

Paraguay
Horacio Cartes
Gobierna desde el 15 de agosto de 2013, es un político, empresario y dirigente deportivo paraguayo, es del Partido Colorado. Dice que haber hecho toda su carrera profesional en el sector privado le ha permitido saber de primera mano qué necesita el país para crecer.

Perú
Ollanta Humala
El militar retirado y político peruano inició su mandato el 28 de julio de 2011 y la misma fecha de este año debe entregar el mando a la ganadora o ganador de la segunda vuelta, Keiko Fujimori o Pedro Pablo Kuczynski. Su relación con los Estados Unidos es muy fluida.

Uruguay
Tabaré Vásquez
El médico uruguayo comenzó su segundo mandato el 1 de marzo de 2015, y sucedió en el cargo a José ‘Pepe’ Mujica, ambos del Frente Amplio. Vásquez cerró el año pasado con un apoyo que ronda el 35%, según tres encuestadoras, y su posición no mejora.

Venezuela
Nicolás Maduro
Maduro fue designado presidente en abril de 2013 y su mandato es por seis años. La Asamblea Nacional controlada por la oposición intenta sacarlo del poder mediante un referendo tras la recolección de firmas, que evalúa el Consejo Nacional Electoral.