Gases y líquidos de Alpacoma enfermaron a 18 personas

El deslizamiento del 15 de enero en Alpacoma.
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Cambio - Edición impresa
La Fiscalía halló indicios de convicción que establecen que al menos 18 personas se enfermaron por la exposición a gases tóxicos y lixiviados, como consecuencia del deslizamiento del relleno de Alpacoma, según la imputación formal en contra del alcalde Luis Revilla.    

De los 18 afectados, uno tuvo que ser internado en el hospital municipal de Cotahuma debido a una intoxicación por gases tóxicos, indica el documento al que tuvo acceso Cambio.

La imputación formal firmada por los fiscales asignados al caso Alpacoma I, Luis Fernando Atanacio Fuentes y Marco Antonio Rodríguez, señala que tanto la Alcaldía de Achocalla como el Ministerio de Salud desplegaron brigadas médicas en las comunidades circundantes al vertedero.

Las otras 17 personas, la mayoría de la comunidad Magdalena de Cayo, requirieron atención médica, pues padecían dolor de cabeza, dolor abdominal, diarrea y lesiones dermatológicas.

Brigadas médicas
El informe RMSA/JAQM Nº4/19, de 22 de enero de 2019, emitido por la responsable municipal de Salud de Achocalla, Judith Quispe Maydana, da cuenta de que se atendió a estas personas para aminorar o eliminar esa sintomatología.

Según la imputación, la brigada reportó pacientes con cefalea, dolor abdominal, diarrea, reacciones dermatológicas y oculares. Además, “trasladó a una persona, dirigente de una comunidad, al hospital municipal de Cotahuma con el diagnóstico de intoxicación de gases tóxicos”.

Este comunario se estabilizó luego de recibir oxigenoterapia e hidratación parenteral, y posteriormente fue dado de alta, de acuerdo con la lista de pacientes atendidos por este nosocomio, cuya constancia está incluida en la imputación. El 15 de enero de 2019, una macrocelda del relleno sanitario de Alpacoma se deslizó, lo que provocó el derrame de 200 mil toneladas de basura en descomposición y 10 mil metros cúbicos de lixiviados.

Un informe emitido por el Viceministerio de Medio Ambiente da cuenta de que estos materiales altamente tóxicos llegaron y contaminaron los ríos Alpacoma y Achocalla, así como las aguas subterráneas.

Debido a este desastre, el alcalde de Achocalla, Dámaso Ninaja, denunció al alcalde Revilla por atentado contra la salud pública. Luego de la investigación, la Fiscalía lo imputó por delitos de atentado contra la salud pública e incumplimiento de deberes.

El gerente de la empresa Tersa, Vladimir Gutiérrez, también fue imputado por atentado contra la salud pública.

Además, el documento de imputación señala que varios comunarios “que viven y desarrollan sus actividades, principalmente agrícolas, en el municipio de Achocalla denunciaron una fuerte emanación de gases tóxicos provenientes del relleno sanitario de Alpacoma”.

El reporte indica que se hizo un recorrido casa por casa y que a través de esta tarea se constató que la mayoría de las personas auscultadas se quejaron de olores fétidos, náuseas y dolor abdominal.

 

Revilla no realizó controles adecuados al relleno

El alcalde Luis Revilla fue imputado por incumplimiento de deberes por no “monitorear ni  hacer seguimiento a los problemas de contaminación originados por una gestión inadecuada de los residuos”, señala la imputación formal en su contra. 

El documento, al que tuvo acceso Cambio, añade que Revilla no exigió “acciones correctivas y de mitigación” a la empresa que contrató para administrar el relleno de Alpacoma. 

De acuerdo con el artículo 41, parágrafo noveno de la Ley 755 de Gestión Integral de Residuos, la obligación de control corresponde a los gobiernos municipales, en este caso al gobierno municipal de La Paz, argumenta el texto. 

La Fiscalía acusó a Revilla de incumplimiento de deberes y atentado contra la salud pública por el deslizamiento del 15 de enero de este año.   

Para el Ministerio Público, el burgomaestre paceño tampoco exigió la presentación de un plan de contingencia, como establece el Decreto Supremo 2954 del 19 de octubre de 2016, ante posibles descargas de residuos peligrosos o vertido de lixiviados.