Las vendedoras de La Bolita temen perder el dinero que aportaron para la construcción del mercado

En el patio central del que iba a ser un centro de abasto modelo se alzan matas de plantas silvestres, de más de un metro de alto.
Foto: Gabriela Ramos

 

CAMBIO, ABI

Las vendedoras del mercado La Bolita temen perder los 700.000 bolivianos demandados, en la gestión del exalcalde Juan del Granado, para el acabado de esa infraestructura, en la que se invirtió de 1,7 millones de bolivianos de arcas municipales.

El concejal Jorge Silva pidió la intervención de la Contraloría y la Procuraduría, porque considera que esos montos representan un daño económico al Estado y un engaño a las 21 comerciantes que aportaron para su edificación.

La Comuna, sin embargo, admite que esa estructura presenta fallas estructurales, según una resolución municipal del 5 de agosto de 2011 y dos resoluciones ejecutivas, del 11 de diciembre de 2013 y el 30 de mayo de 2014, suscritas por el actual alcalde Luis Revilla.

Los documentos evidencian: “La presencia de problemas estructurales, deficiencia en la distribución espacial y en las condiciones generales de la infraestructura del mercado La Bolita”.

Mediante esas normas, Revilla gestionó recursos para “un refuerzo estructural” y la habilitación de nuevos espacios; sin embargo, hasta el momento esas intenciones no fueron concretadas.

El lunes, las vendedoras de La Bolita bloquearon la avenida del Poeta para exigir al alcalde Revilla que dé soluciones a su situación: venden en un improvisado canchón levantado con palos y calaminas en el atrio del Teatro al Aire Libre.

La historia de este mercado se remonta a 2009, cuando a pocos días de haberse inaugurado el nuevo mercado La Bolita presentó grietas y filtraciones de agua, recordó Jaime Cecilio Mamani, secretario de relaciones de ese sindicato. Entonces, las comideras fueron desalojadas. Pero hasta ahora están abandonadas en ese comedor improvisado.

 “Por el centro del mercado pasa una bóveda. La Alcaldía propuso que el mercado esté allá. Nosotros no sabemos de aspectos técnicos. Sabemos que la bóveda es antigua, no es de hormigón, sino que es piedra sobre piedra, y que en cualquier rato se puede caer”, alertó Mamani.

De acuerdo con la Resolución Municipal 339, la actual gestión insiste en mantener la ubicación del mercado, pues indica: “Resulta necesario realizar una habilitación de los espacios a través de un refuerzo estructural, un reordenamiento o refuncionalización del espacio y otras mejoras en general del equipamiento”.

Los afectados están preocupados por esta situación. “Queremos ver la carpeta, queremos ver qué materiales van a usar, qué diseños, pero solos nos muestran videos en 3D”, lamentó.

Otro desasosiego de las vendedoras es la situación del dinero que invirtieron, pues muchos aportaron 4.000, 5.000 hasta 7.000 dólares como contraparte, comentó Mamani.

 “Muchos se prestaron del banco para dar el aporte con la esperanza de tener un puesto bonito, cómodo, pero ahora esa inversión quedó en nada y la Alcaldía no responde”, expresó.

Actualmente, el predio construido por la comuna se encuentra abandonado. Por las noches sirve de guarida de malvivientes y acoge a alguno que otro indigente. En el interior, el olor a orín podrido es insoportable.

Por las rejas se puede ver la destrucción de los puestos de venta. Los mesones fueron cavados, a modo de camarotes, donde sobresalen colchones de paja. En el suelo de las cocinas se aprecian ropas, basura y botellas de alcohol.

En el patio central del que iba a ser un centro de abasto modelo se alzan matas de plantas silvestres, de más de un metro de alto. En las paredes y techo se advierten las rajaduras que motivaron el desalojo. Las losas y azulejos que adornaban el suelo desaparecieron y dieron paso a promontorios irregulares de tierra.

 “Vamos a seguir movilizados. Estamos preocupados, porque la gestión del alcalde Revilla ya va terminar y nosotros vamos a quedar en nada. Tienen que darnos una solución”, dijo Mamani.