El ‘Vice’ explica en México los ejes de un gobierno progresista

La segunda autoridad del país durante su participación en México.
Foto: Vicepresidencia

 

Redacción central / Cambio - Edición impresa
El vicepresidente Álvaro García Linera participó ayer en el Festival Diálogos de Verano. Fiesta de las Ciencias y Humanidades, en el teatro de la Ciudad Esperanza Iris, donde desarrolló el tema “Las tareas de los gobiernos progresistas”, junto a Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México. 

“Un gobierno progresista tiene que pensar en la economía y un plan de mejora ascendente de las condiciones de vida, cómo modificar los preceptos lógicos, morales y procedimentales que hacen la vida cotidiana; tiene que pensar en cómo incorpora mayor participación, pero también debe preservarse a sí mismo como un colectivo ético frente a la sociedad”, afirmó la autoridad boliviana.

Citado en un boletín de la Vicepresidencia, señaló que los gobiernos progresistas, revolucionarios, que buscan transformar el mundo, que buscan expandir las relaciones de igualdad, de justicia y de bienestar de sus poblaciones, según la experiencia desde el gobierno, deben tener en cuenta esos pilares para apuntalar procesos progresistas.

“El primero, la gestión económica, crecimiento y estabilidad. Un gobierno progresista, revolucionario y/o de izquierda es portador de esperanzas, de expectativas y sueños que permiten lo imposible: que personas progresistas rompan las cadenas de mando de gente poderosa, y lo hace con el espaldarazo del pueblo, su movilización, su voto y su acción colectiva”, pero un gobierno progresista no puede ser administrador de la pobreza, sino de mejora social, explicó.

Como segundo pilar, García Linera indicó que un gobierno progresista debe hacer un gran esfuerzo para avanzar en la democratización social, mediante la participación de la población en la toma de decisiones, “las izquierdas se caracterizan por procesos de democratización, a veces por oleadas, a veces intermitentes, a veces sistemáticos”, dijo.

El tercer pilar es el tema de sentido común, el orden lógico con que el ser humano se ubica en el mundo desde que nace, que tiene que ver con el comportamiento mediante esquemas lógicos, morales, procedimentales e instrumentales no reflexionados, pero que ordenan la vida.

Y como último pilar, García Linera dijo que no se debe dejar de lado la ética del revolucionario, del progresista, para esto se refirió a que los gobiernos progresistas llegan al poder por su palabra y su moral, entonces la gente ve a una mujer o a un hombre íntegro y eso se debe mantener como una constante a lo largo de la gestión de gobierno, además, los gobiernos progresistas significan la incursión de una nueva élite social a la gestión de gobierno, “más plebeya, más popular, distinta, más noble”.