Candidatos sin respaldo popular

 

La derecha, que en el período neoliberal tomó el poder asentada en el trípode MNR,ADN y MIR, ahora se muestra fragmentada en ocho corrientes al momento de presentar a sus candidatos al Legislativo, los cuales fueron elegidos entre cuatro paredes, sin respaldo popular y en medio de disputas internas que incluyen denuncias de compraventa de un postulante a la vicepresidencia. 

En dicho período (1985-2005) el MNR,ADN y el MIR se turnaron en el poder vía pactos (Acuerdo Patriótico, Pacto por la Democracia, la megacoalición, etc.) para repartirse el manejo del Estado (cuoteo o pasanaku). 

Luego de que ese modelo entró en su peor crisis en 2003, durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos de Mesa, el pueblo salió a las calles en busca del cambio (con un saldo de 67 muertos) y votó en las urnas por Evo Morales. 

Tras 16 años, esa misma derecha busca rearticularse mediante sus descendientes para retornar al poder, del cual salió en helicóptero en octubre de 2003. En ese sentido, dos vicepresidentes de Sánchez de Lozada postulan hoy a la presidencia de Bolivia; el MNR tiene su aspirante y el heredero de Hugo Banzer, Óscar Ortiz, también pretende llegar a la primera magistratura del país.  

Sin embargo, aún se encuentran divididos.

Por ejemplo, Carlos de Mesa, tras sufrir renuncias/alejamientos de sus voceros y seguidores (como Diego Ayo o Julio Aliaga) enfrentó la crítica luego de sus incoherencias sobre el campo gasífero Incahuasi y otras 16 contradicciones en distintos temas.

Su agrupación, Comunidad Ciudadana, fue acusada de comprar al postulante a vicepresidente Edwin Rodríguez con el fin de destruir la candidatura de Óscar Ortiz, según denunció este último. 

Por si fuera poco, en la lista de candidatas de CC al Senado, se supo que Silvia Salame Farjat fue en 2003 magistrada suplente en el Tribunal Constitucional nombrada por Gonzalo Sánchez de Lozada, según el portal La Resistencia. Esa misma fuente informó que otra postulante, Cecilia Requena, sería esposa de José Antonio Quiroga, coordinador general de CC. El portal informativo Primera Línea agregó que ella trabajó en los gobiernos de Hugo Banzer y Sánchez de Lozada. 

En cuanto a la agrupación de Ortiz (Bolivia Dice No), aún no pudo conseguir al sustituto de su aspirante a vicepresidente y ayer difundió las listas de sus postulantes al Legislativo. 

Aunque se presenta como un candidato nuevo, su nómina está compuesta por sus seguidores (leales) de siempre y políticos tradicionales que fueron asambleístas o funcionarios de la Gobernación cruceña.  

Una característica de los aspirantes presentados por Ortiz y por De Mesa es que fueron elegidos de forma secreta, es decir, “aparecieron” sin que se sepa cómo fueron seleccionados, bajo qué criterios y con la participación de qué sectores u organizaciones. Todo ello hace ver que esas candidaturas responden al dedo de sus jefes políticos o de las élites de sus partidos. 

Un indicador de cómo se decide en el partido de Carlos de Mesa fue difundido por el sociólogo Julio Aliaga, exactivista de CC, quien tuiteó en mayo: “ (...) @carlosdmesag ha cerrado su corral y solo acepta a sus amigos con él. Si quieres ser parte y apoyar a la reconstrucción de la democracia en Bolivia, tienes que haber sido su compañero de curso. ¡Yo me rindo!”. 

 Por otra parte, el PDC sufrió la renuncia de su postulante a presidente, Jaime Paz Zamora, quien ya ejerció la primera magistratura sustentado en el trípode político MIR-ADN-MNR. 

En ese contexto, el presidente Morales tuiteó ayer: “la derecha dividida y alejada del pueblo fracasa en su búsqueda de candidatos. En el MAS-IPSP tenemos representantes de todos los sectores para conformar una Asamblea Legislativa equilibrada. Nuestras listas son fruto del consenso inclusivo y pluralista y garantizan la unidad”.
 

 

La derecha, asentada en el período neoliberal en el trípode MNR, MIR,ADN, ahora se fragmentó en ocho agrupaciones.