Destruir candidaturas, estrategia mesista

Tras sufrir duros golpes de su exvocero, de sus propias contradicciones y al ver que Evo Morales sube en la preferencia electoral, los estrategas de Carlos de Mesa optaron por un giro que incluye destruir otras candidaturas, captar el voto femenino y desencadenar una ofensiva (incluida la guerra sucia) con un solo objetivo: forzar una segunda vuelta electoral. Sin embargo, ese giro estratégico comenzó a presentar fallas.   

Las revelaciones del entonces vocero Diego Ayo en sentido de que Comunidad Ciudadana (CC) contaba con casi $us 10 millones para su campaña y de que existía un “toma y daca” para las postulaciones, disminuyeron el apoyo a De Mesa. A ello se sumaron 17 contradicciones del aspirante sobre varios temas. 

Tras ese bajón, los estrategas mesistas optaron por lo que en la matriz de planificación FODA se conoce como estrategia FO (es decir, unir las fortalezas con oportunidades en una actitud ofensiva). 

En ese sentido, De Mesa dejó de lado su plan/propuesta de gobierno y más bien intensificó sus ataques al primero en la preferencia electoral (Evo Morales). Por ello, retó al mandatario a un debate en un intento de dejar atrás sus tropiezos y detener el aumento de la preferencia a favor del Presidente.

Su segundo movimiento ofensivo fue promover la destrucción de otras candidaturas usando métodos oscuros, el poder económico, las viejas mañas neoliberales y la promesa de espacios en la listas de postulantes a la Asamblea Legislativa Plurinacional.

En ese contexto se dio la renuncia de Edwin Rodríguez como aspirante a la vicepresidencia de Óscar Ortiz, un postulante que mostró una tendencia electoral ascendente. 

El propio Ortiz dijo ayer que la agrupación de Carlos de Mesa “compró a su vicepresidenciable #EdwinRodríguez para dejar sin efecto su candidatura”, según un tuit del periódico La Razón. “No tenemos la más mínima duda de que aquí hubo un acuerdo absolutamente inmoral de compra de un candidato por parte de Comunidad Ciudadana, que frente a su fracaso, al declive de su campaña, hoy no encuentra otra opción que entrar en este tipo de juego sucio”, sostuvo Ortiz. 

El tercer movimiento de CC fue presentar nueve mujeres como candidatas al Senado, con el fin de ganar el voto femenino indeciso, según escribió Ricardo Calla, exministro de De Mesa, en un artículo publicado en Página Siete el 17-7-2019.

De acuerdo con Calla, la lista de mujeres al Senado le daría a De Mesa un 5% adicional (más otro 5% esperado del “descalabro sufrido por Ortiz”) y otro 5% producto de la campaña electoral venidera, lo que forzaría que “la segunda vuelta sea inevitable”.
Sin embargo, esta estrategia mesista comenzó a mostrar fallas.

Por ejemplo, no contó con que Ortiz se mantenga firme en su postulación y más bien denuncie en voz alta que Rodríguez fue comprado y ahora actúe como séptimo vocero de De Mesa.

Por ello, afines a CC, como Carlos Hugo Molina, dijeron que la agrupación de Ortiz acusó “desproporcionadamente” a Rodríguez, mientras que Iván Arias indicó que la respuesta a la renuncia pudo ser más “mesurada”. Ambos en defensa de Rodríguez. 

Es decir, los votos de Ortiz (un 10% con tendencia a la subida) que esperaba recibir De Mesa, se mantienen junto al cruceño mucho más cuando se anunció que se busca al reemplazante de Rodríguez, sustitución que no contemplaron los mesistas.

Respecto a la lista de candidatas, ellas estuvieron ligadas al gonismo (MNR) como Silvia Salame, en tanto que Cecilia Requena trabajó en los gobiernos de Hugo Banzer y Gonzalo Sánchez de Lozada, según los portales La Resistencia y Primera Línea. 
La cuarta movida mesista fue que sus voceros promuevan renuncias de otros aspirantes, extremo que no ocurrió, según dijo Ortiz.  
 

“Hoy tenemos a un señor Mesa que demanda que los demás nos retiremos y dejemos las candidaturas, ¿qué tipo de democracia es esta? Mesa busca competir sin candidatos. Señor Mesa, la democracia no se vende, yo no me vendo”. (Óscar Ortiz)