Sarabia: En mi recibimiento tuve que bailar cueca

Abigail Sarabia, con la medalla que ganó en México.
Foto; APG

 

La Paz / Julio Céspedes Inda

¿Qué significa lograr el bicampeonato en el Campeonato Panamericano Juvenil de ciclismo?
Mucho, porque además este fue más competitivo que el del año pasado en Cochabamba. Ahora, en Guadalajara, México, hubo más ciclistas y países participantes, por lo que el nivel fue superior. Me siento orgullosa, demostré que en nuestro país hay deportistas que se encuentran bien preparados.

¿Cómo fue la prueba de contrarreloj?
Muy fuerte, una muestra fue que algunas competidoras se llevaban el partidor al momento de largar, eso hace ver que la prueba fue dura y muy peleada.
Fuimos 12 ciclistas y yo fui la última en partir, porque era la defensora del título.

¿Cómo fue el recorrido?
Hubo muchas subidas y bajadas, lo que exigió bastante, yo aproveché en ciertos momentos para imprimir velocidad. Hubo pocos lugares planos.

¿En cuántas pruebas competiste?
En dos, la otra fue la carrera de fondo, en la que hubo 25 participantes y quedé en el puesto 15. En los últimos kilómetros había ciclistas que parecía que se estaban codeando y yo estaba detrás de ellas, en eso hubo otra competidora que tuvo un percance, se le salió la cadena y al estar suelta perjudicaba al resto, yo casi me caigo.

¿Cómo estuvo el clima?
Guadalajara es una ciudad bonita, aunque el clima estuvo pesado porque el sol es fuerte, la temperatura llegó hasta 30 grados. Más bien que el día que competí el cielo estuvo nublado y hubo algo de frío, lo que me favoreció.
Otro elemento importante fue el horario, porque allá anochece a las 21.00, por lo que a mí me costaba dormir, los primeros días lo hacía recién a las dos de la mañana. Lo que pasa es que allá están en época de verano.

¿Tuviste que habituarte a otras cosas?
Sí, a la comida, para mí fue horrible, por lo que comí más que todo fruta.
Nos dieron arroz duro, el fideo estaba frío, nos sirvieron salsa de tomate muy rala, huevo con aceitunas, pechugas de pollo y ensaladas con picante.

¿Cómo fue el retorno?
Fue complicado, porque de Guadalajara fuimos a la ciudad de México, ahí sufrimos un retraso porque primero se suspendió el vuelo por la lluvia, luego nos dijeron que no podíamos partir porque había sobreequipaje y después el piloto tuvo un corte en la cabeza.
Tras superar eso viajamos a Lima, pero perdimos el vuelo hacia La Paz, tuvimos que esperar, y en eso rompieron mi maleta, fue toda una anécdota.

¿Y el recibimiento en Cochabamba?
Fue muy bonito, me recibieron mi familia y la gente de Quillacollo, hubo banda de música y tuve que bailar cueca, aunque yo no sé bailar. Fue muy emocionante, estoy muy agradecida.