Cortizo jura en Panamá y enfrenta varios desafíos

El mandatario panameño, durante su primer discurso.
Foto: Enzo De Luca

 

AFP / Cambio - Edición impresa
El empresario socialdemócrata Laurentino Cortizo juró como presidente de Panamá, con la economía en desaceleración y el reto de sacar al país de las listas de lavado de dinero, atraer inversión y deshacerse del estigma de paraíso fiscal.

Durante su discurso, Cortizo anunció que este mes creará una unidad especial que “coordinará todas las acciones para sacar y mantener a Panamá fuera de las listas y consolidarnos como el mejor centro de negocios, servicios y logística de América Latina”.

“Este es un nuevo comienzo, rescatar Panamá”, sentenció. Y de inmediato advirtió: “Nuestro país ha sido irrespetado y maltratado. Hasta aquí. Hasta hoy”.

Ante la ralentización de la economía —el Producto Interno Bruto cayó de 6,2% a 3,1% en cinco años— se puso como reto clave una mejora de la imagen exterior del país para obtener mayor inversión extranjera y crear empleo.

Cortizo asume las riendas de uno de los países más desiguales del mundo, con un desempleo de 6% y donde casi la mitad de los trabajos son informales.

Eso, pese a que la inversión extranjera directa fue de casi 24.000 millones de dólares entre 2014 y 2018, el doble que en el quinquenio anterior.

La tarea de lavado de cara no parece fácil. El país centroamericano protagonizó en 2016 el escándalo de los Papeles de Panamá, una investigación que reveló cómo desde un bufete de abogados local se crearon infinidad de sociedades opacas, algunas de las cuales fueron utilizadas por personalidades de todo el mundo para evadir impuestos o lavar dinero.

PARAÍSOS FISCAL 
Con un canal interoceánico —por el que pasa el 5% del comercio marítimo mundial— puertos y numerosos casinos, además de centros comerciales y rascacielos, Panamá es acusado con frecuencia de ser un paraíso fiscal y aparece en distintas listas internacionales.

Panamá permanece en la nómina de paraísos que elabora Francia, aunque fue excluida de las listas de la Unión Europea y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

Y ahora, el Grupo de Acción Financiera Internacional, institución global contra el blanqueo de capitales, reingresó al país a su lista gris de no colaboradores en la lucha contra el lavado de dinero y financiación del terrorismo.

Aparecer en esos listados supone a nivel internacional un obstáculo para atraer inversiones, ya que las empresas o particulares pueden ser penalizados en sus países de origen.

También podría suponer el abandono de corresponsalías bancarias o el incremento del costo de los créditos para el usuario, según expertos.

“No es correcto para un centro bancario financiero internacional estar en este tipo de listas. Esta situación debe ser enmendada”, indicó en entrevista con a AFP Carlos Barsallo,  presidente del organismo Transparencia Internacional, con sede en Panamá y que tiene una visión amplia del tema.