Ante escenarios catastróficos globales, Putin busca una tercera salida

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El presidente ruso, Vladímir Putin.

 

Por María Luisa Ramos *

Intimidación, torcidas de brazos, eliminación de competidores con métodos no comerciales, así es el nuevo lenguaje de algunos países que antes defendían los principios del libre comercio. Así describe Putin el escenario internacional actual.

La principal fuente de inestabilidad en el mundo, a decir de Putin, es el monopolio, al que ha descrito como la concentración de los ingresos de unos pocos a expensas de todos los demás. Los países de economías emergentes como China, Rusia y la India lo tienen claro y por eso buscan coordinar para no ser sobrepasados.

Estrechamente relacionada a esta problemática, la competencia por quien logre imponer su liderazgo sobre la inteligencia artificial IA definirá el futuro del mundo.

 “Ya lo dije y lo reitero, si alguien logra el monopolio en el ámbito de la inteligencia artificial, las consecuencias son claras para todos nosotros: se convertirá en el dueño del mundo”, sentenció Putin.

De los 30 países que cuentan con una estrategia para la Inteligencia artificial, dos de ellos, China y EEUU, buscan convertirse en líder para 2030. En 2017 apenas cinco países habían adoptado una Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial y para 2019 ya suman 30.

En el mundo solo cinco países tienen importantes componentes del ecosistema digital y Rusia los posee: motor de búsqueda propio, sus redes sociales y el correo electrónico. Rusia ahora aprieta el acelerador y se ha planteado una serie de tareas urgentes para estar entre los líderes.

Putin y dos extremos
En el Foro anual de San Petersburgo, ante la presencia del presidente de China, Xi Jinping, el secretario de la ONU, António Guterres, y otros líderes, Putin compartió sus reflexiones sobre el posible surgimiento de dos peligrosos escenarios.

El primero: un resurgimiento del modelo de globalización, pero transformado en una caricatura de sí mismo, donde las normas internacionales serían sustituidas por leyes, mecanismos administrativos y judiciales de un país o un grupo de países, como lo hace hoy EEUU, extendiendo su jurisdicción al mundo entero. Un segundo escenario es la fragmentación del espacio económico global. Este sería un camino hacia conflictos interminables, a guerras comerciales, y quizás incluso no solo a las guerras en sentido figurado, a las luchas sin reglas, todos contra todos.

¿Cuál podría ser la solución real, no efímera ni utópica? “Un modelo de desarrollo más sustentable y justo”, afirma el mandatario ruso.

Rusia considera que, ante el surgimiento de nuevos centros económicos, el equilibrio de fuerzas e intereses ha cambiado y esto requerirá la adaptación de las organizaciones financieras internacionales, un replanteamiento del papel del dólar, que se ha convertido en un instrumento de presión del país emisor sobre el resto del mundo.

Para quienes creen que la Rusia liderada por Putin busca una especie de ‘revolución bolchevique’, se equivocan. Hace años Rusia lo reitera, buscan cambios evolutivos hacia una convivencia pacífica, renovando las actuales instituciones internacionales, tomando en cuenta las nuevas emergencias.

Cumbre 
Eurasia y Asia Central han sido testigos de intensas reuniones en días pasados. Las dos cumbres celebradas, de la OSC y la CICA, muestran la toma de conciencia de la región, de que si no se ocupan ellos de resolver sus problemas pacíficamente, otros lo harán con violencia.

Biskek, la capital de Kirguistán, fue testigo de encuentros entre Xi Jinping, Vladímir Putin, Hasán Rohaní, Narendra Modi, Recep Tayyip Erdogan, en diferentes formatos, durante la Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS).

Fundada en 2001, la OCS está integrada por ocho países: China, India, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Pakistán, Tayikistán y Uzbekistán.

La declaración final de la OCS expresa la necesidad de fortalecer la ONU y ha acordado una estrecha coordinación para combatir el terrorismo, la propagación de la ideología extremista, el narcotráfico y el crimen organizado, que socavan la seguridad internacional.

También abordaron temas socioeconómicos como la inequidad, la inestabilidad en los mercados de alimentos, el cambio climático, la escasez de agua potable y la propagación de enfermedades infecciosas.

La OSC es una plataforma en la que, por ejemplo, a pesar de las grandes diferencias entre la India y Pakistán, se sientan en la misma mesa a dialogar de problemas comunes.

Conferencia 
Posterior a la cumbre de la OCS, prácticamente todas las delegaciones se trasladaron a Tayikistán, donde ya esperaban los demás miembros de la Conferencia sobre Interacción y Medidas de Fomento de la Confianza en Asia, CICA por su sigla en inglés, entre ellos Egipto, Israel, Jordania, Palestina, Catar, Irak, Bangladés, Bahréin y Vietnam.

Dusambé, capital de Tayikistán, acogió a 27 delegaciones que asistieron a la cumbre de la CICA, que además cuenta con 13 observadores, incluidas organizaciones como la ONU, la Liga de los Países Árabes, la Organización Internacional para las Migraciones, la OSCE y la Asamblea Parlamentaria de los países de habla turca.

La declaración de Dusambé discutió aspectos para garantizar la seguridad regional, combatir nuevos desafíos y amenazas, desarrollar la cooperación económica, los procesos de integración y ampliar la cooperación en la esfera humanitaria.

Israel y EEUU, aislados
Dos hechos son los más relevantes de esta cumbre. El primero, el concerniente al rotundo apoyo a Palestina; el segundo, el apoyo al Plan de Acción Integral Conjunto referido al acuerdo nuclear con la República Islámica de Irán.

Israel junto a Estados Unidos, en su calidad de observador, quedaron aislados frente a la comunidad internacional al rechazar dichos posicionamientos de los países de CICA. Israel, en su calidad de miembro pleno, no suscribió los puntos 17, 18 y 19 de la declaración.

La declaración expresa contundentemente “el derecho de los palestinos a establecer un Estado palestino independiente y plenamente soberano dentro de las fronteras del 4 de junio de 1967, con su capital en Jerusalén Este”, y se oponen a cualquier decisión unilateral que pueda llevar a un cambio en el statu quo de la ciudad santa de Jerusalén.

También fue rechazado por Israel el apoyo al Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) aprobado en la Resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU de 2015, referido al acuerdo nuclear con Irán, clave para la no proliferación de armas nucleares.

El llamado del CICA a ratificar el Protocolo del Tratado sobre una Zona Libre de Armas Nucleares en Asia Central y el apoyo a la creación en Oriente Medio de una zona libre de armas nucleares y otras armas de destrucción masiva también fue rechazado por Israel.

El tablero internacional es complejo y el ambiente en la región es dinámico y cambiante. Pero lo que queda claro es que esos cambios no vienen de manera automática, sino por decisiones políticas de sus líderes y donde también el “no hacer nada” debe ser considerado un hecho político.

Entretanto, mientras sucedía la Cumbre de la OSC y se preparaba la de CICA, un suceso que puede tener consecuencias no solo en el precio del petróleo ocurrió en el golfo de Omán, por donde atraviesa el 40% del petróleo transportado por vías marítimas en todo el planeta.

El ataque a un buque tanquero puede ser interpretado como una alerta o como una señal de que a alguien no le gusta lo que acaba de suceder en la OSC y CICA.

Hace poco, Putin y Xi Jinping se encontraron tres veces en menos de una semana, eso no es un hecho menor. Putin inclusive comentó que su diálogo se extendió por horas, incluso pasada la medianoche. Seguro que no solo hablaron del excelente clima esos días.

Al parecer, China, Rusia, la India y otros países de la región entendieron que, si no se ponen de acuerdo para evitar salidas catastróficas como las que describe Putin, serán rehenes, si no víctimas de sus indecisiones.

* Exviceministra de RREE de Bolivia. Tomado de Sputnik