Gobierno Goni-De Mesa puso en evidencia el fracaso del modelo neoliberal

Infografia: Cambio

 

Gonzalo Pérez Bejar

Entre febrero y octubre de 2003 se visibilizó el verdadero rostro del modelo neoliberal, que no entendió las necesidades del pueblo y prefirió responder a los designios de las políticas internacionales que eran dictadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Desde el 6 de agosto de 2002 había tomado las riendas en la conducción de la administración de la entonces República de Bolivia, el binomio Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos de Mesa, electos presidente y vicepresidente con apoyo en el Congreso Nacional del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Nueva Fuerza Republicana (NFR) y Unidad Cívica Solidaridad (UCS), acuerdo denominado Plan Bolivia de Responsabilidad Nacional.

Con ello, se dio continuidad a la implementación del modelo económico que empezó a caminar en 1985, el cual eliminó toda participación del Estado en la generación de recursos y fue uno de los principales motivos para la rebelión popular.

La primera escaramuza se dio en febrero de 2003. Por orden del FMI, Goni y De Mesa aprueban el impuesto al salario de los obreros y la clase media para pagar el déficit fiscal de 8,9 puntos del PIB ($us 800 MM). La medida provocó un motín de los policías que derivó en un enfrentamiento con militares y terminó con el deceso de al menos 32 personas y decenas de heridos (entre civiles, policías y militares).

Luego de la crisis policial, que no tenía antecedentes hasta entonces, Goni hizo algunos ajustes en su gabinete, retrocedió en el “impuestazo” y —amparado en el supuesto apoyo de gobiernos e instituciones internacionales para superar la crisis económica— optó por concretar el plan de exportación de gas a Estados Unidos por Chile, que había sido iniciado por el gobierno de Hugo Banzer y Jorge Tuto Quiroga.

Ello provocó nuevamente la molestia de la población.

Los vecinos de la ciudad de El Alto se levantaron y ofrendaron sus vidas para evitar que la política gubernamental se imponga. El resultado: 67 muertos y más de 400 heridos. Goni no tuvo más opción que poner su cargo a disposición del Congreso y huir a Estados Unidos con su familia y colaboradores, como su ministro de Defensa, Carlos Sánchez Berzaín.

Para el analista Juan Carlos Pinto, el gobierno del MNR representó la culminación del fracaso de todas las políticas neoliberales en su intento de engañar al pueblo.

“Se les cayó la careta y no tuvieron otro remedio que reprimir y matar a los bolivianos y mostrarse tal como son”, afirmó.

En su criterio, a partir de ello se dio un nuevo posicionamiento de las corrientes políticas y se empezó a construir una nueva concepción de ver la realidad a partir de un nuevo modelo económico que busca entender al país.

Fracaso del modelo
El economista Miguel Ángel Marañón sostuvo que la crisis de 2003 se dio porque la capitalización-privatización que aplicó Sánchez de Lozada en su primer gobierno (1993-1997) solo benefició a las empresas privadas, que acumularon ganancias y se adueñaron de los recursos naturales del país.

Dijo que los ingresos del Estado eran casi nulos y solo contaba con impuestos que eran cada vez menos por el proceso de devaluación que quitaba poder adquisitivo a la moneda nacional.

“El gobierno de Goni y Carlos de Mesa no tenía recursos para cubrir los salarios de los trabajadores, no había impuestos para cubrir aquello. Su único ingreso eran los impuestos”, reiteró.

Por ello, el gobierno Goni-De Mesa decide aplicar un conjunto de medidas para reducir el déficit fiscal a partir de tres parámetros: reducción automática de porcentaje según los ingresos y eliminar el RC-IVA; mantener el sistema de cobro, pero subir el porcentaje según los ingresos; y aplicar un descuento directo y automático a los salarios.

“No tener ingresos y tener gastos lleva al entonces presidente De Mesa a decir en un discurso que estira la mano a la limosna internacional. Si no hay ingresos, ¿con qué los cubres? Elevando impuestos, y eso evidentemente fulmina a Gonzalo Sánchez de Lozada con el accionar de la Policía, al igual que la demás ciudadanía, bajos ingresos. Ese fue el detonante para la hecatombe social que se vino (en octubre)”, afirmó.

Mal manejo económico
El diputado del MAS-IPSP Ignacio Soruco indicó que el gobierno de Sánchez de Lozada y Carlos de Mesa se caracterizó por el mal manejo económico, ya que no lograban cumplir de forma adecuada el pago de salarios de diferentes sectores de la sociedad, como de los maestros, policías o trabajadores en salud.

“Durante el gobierno del MNR no hubo una política que permita sostener y generar ingresos, y agregar valor a nuestra producción”, afirmó.

“Además, no hubo descubrimientos de gas y petróleo relevantes; no se desarrolló la industria del litio y sus componentes; no se incorporó valor agregado a nuestras materias primas, por lo tanto, no se generó empleo de dignidad, pero se quiso cargar al salario de los trabajadores un impuesto para subsanar la iliquidez”, cuestionó.

En su criterio, ese modelo no funcionó porque se importaban recetas del FMI, “no había cohesión, compromiso y contrato social, porque no era un gobierno del pueblo, sino de unos ministros o gabinete”.

En criterio de Marañón, a partir del 2006 se empieza a aplicar un nuevo modelo económico donde el Estado interviene en la economía, como empresario, como regulador y como banquero, a través de las entidades financieras.

Analista Pinto afirma que el neoliberalismo hipotecó al país

El neoliberalismo no solo llevó a Bolivia a la quiebra económica, sino que la despojó de sus principales fuentes de producción, afirmó el sociólogo Juan Carlos Pinto.

“Todos los gobiernos neoliberales han puesto su cuota para ser los peores gobiernos, porque hipotecaron al país. Cada uno utilizó a diferentes personajes para impulsar el gobierno neoliberal, ahí está Víctor Hugo Cárdenas, a quien se usó como símbolo para ganar una porción de población”, explicó.

Sostuvo que la única receta que tuvieron fue subastar o vender lo que pudieron como única salvación para hacer patria.
“Por eso entre todos hacen un conjunto de gobiernos que han vendido al país”, dijo.

La protesta en El Alto (octubre de 2003) fue el quiebre por una situación crítica del neoliberalismo que, después de 20 años, no pudo sostener la mentira sobre una imaginaria transformación del país que nunca llegó.

“Eso generó una eclosión social que dio posibilidades a la gente para asumir la única posibilidad de votar por sí misma y enfrentarse con este tipo de gobiernos”, acotó.

Candidato de CC tiene una relación confusa con la historia

El ministro de Comunicación, Manuel Canelas, acusó una “relación confusa” del candidato presidencial de Comunidad Ciudadana, Carlos de Mesa, con la historia, porque se ubica en un plano de superioridad moral para hablar de democracia, cuando fue parte del “peor gobierno contemporáneo que tuvimos”.

La autoridad respondió en esos términos a los cuestionamientos que hizo De Mesa respecto a la moral democrática del actual Gobierno.

“Tú tuviste un rol protagónico en que el peor gobierno de la historia contemporánea acceda al poder”, porque “Goni ya era un tipo que no tenía muy buena prensa”, y la postulación de De Mesa fue “fundamental para que ese gobierno gane, de manera estrecha, pero gane las elecciones”, respondió Canelas.

Le recordó, además, que jugó un rol protagónico durante las jornadas de Febrero Negro y no renunció a su cargo después de las muertes que se   registraron en esa jornada.

Nuevo modelo económico

-La política de diversificación de ingresos fiscales se centró en medidas que generen nuevos y mayores ingresos, entre ellas se destacaron:  
La nacionalización de los recursos estratégicos del país (hidrocarburos, minería y otros), que permitió recuperar los excedentes económicos en beneficio de todos los bolivianos. 

-La aplicación de una alícuota adicional al IUE del sector minero y financiero, con el objetivo de que el Estado participe de las ganancias extraordinarias de estos sectores.  

-La creación de nuevos impuestos (Impuesto al Juego y a la Participación en el Juego, Impuesto a la Venta de Moneda Extranjera, la Alícuota Porcentual al Impuesto a los Consumos Específicos, entre otros).

-El incremento de la alícuota del Impuesto a los Consumos Específicos de bebidas alcohólicas y cigarrillos. 
Mayor eficiencia en la recaudación tributaria, a través de convenios de gestión con el Servicio de Impuestos Nacionales y la Aduana Nacional.

-La generación de conciencia y cultura tributaria. El endurecimiento de las sanciones contra el contrabando.
La elaboración de un Presupuesto General del Estado responsable, el cual prioriza la inversión pública en los sectores de infraestructura, productivo y social. (Memoria de  la Economía Boliviana 2017).