“Chile destinó 2% de su PIB, unos 8.230 millones de dólares por año a sus Fuerzas Armadas”

Fotos: Gonzalo Jallasi
Reymi Ferreira Justiniano

Reymi Ferreira Justiniano
Ministro de Defensa
Indudablemente la situación entre Chile y Bolivia no es una de las mejores, pero el Gobierno está empeñado en solucionar los problemas mediante el diálogo pese a que no existen relaciones diplomáticas, dijo a Cambio el ministro de Defensa, Reymi Ferreira, al informar sobre la base militar instalada por el vecino país a 15 kilómetros de la frontera con Bolivia, tal como lo denunció el presidente Evo Morales y que provocó disímiles opiniones en las autoridades del Gobierno chileno.
Ministro, tras la denuncia, el canciller chileno Heraldo Muñoz replicó que Bolivia debe explicar por qué tiene una base militar permanente a un kilómetro y medio de la frontera.
Para nosotros, la base militar tiene que ver con el asentamiento de una brigada, una división, otra cosa es un puesto militar avanzado que consta de 12, 18 efectivos, que hacen tareas de patrullaje como tenemos en Tambo Quemado, que solo tiene fusiles de reglamento y ningún otro tipo de armamento pesado, al mando de un oficial y un suboficial, están en todas nuestras líneas fronterizas. Eso lo tienen todos los países, Carabineros de Chile tiene instalados puestos militares en toda la sección fronteriza.
Otra cosa es la Base Militar Cariquima, perteneciente a la Segunda Brigada Acorazada Cazadores del Desierto de la VI División del Ejército, compuesta mínimo por 600 efectivos, que pueda llegar a tener hasta más de 1.000 efectivos, por lo tanto no hay forma de comparación, me parece que es una forma distraccionista y tergiversadora de querer confundir lo hecho. Lo que el presidente Evo Morales ha denunciado es la inauguración de una base militar, en abril, por las declaraciones del coronel Pablo Onetto Jara, comandante de la brigada, con el objetivo de sentar soberanía, apoyar al desarrollo y principalmente luchar contra el contrabando y el narcotráfico, lo que ha sido ratificado en la página web del Ministerio de Defensa.
Por tanto, es una forma distraccionista de querer confundir a la opinión pública, no se puede comparar un puesto militar adelantado que tiene Bolivia con una brigada, que tendría tecnología satelital, internet, ametralladoras antitanques, misiles, dispositivos de alta seguridad y protección, sistema de defensa antiaérea con misiles tierra aire, con alcance de 5,5 kilómetros, radares móviles y equipo médico, veterinario, mecánico y otros que se ha detectado.
Por otra parte, el canciller Muñoz niega haber entrado en contradicción con su colega de Defensa, ¿cómo se puede calificar esa posición?
El canciller Muñoz, tras la denuncia del presidente Morales, dijo que era mentira y que no se instaló ninguna base, y ahora dice que el patrullaje lo hace Carabineros, según el comunicado del Ministerio de Defensa Nacional y el Comandante de la Segunda Brigada están ahí para hacer patrullaje y control del contrabando. Ahora se sumó una última contradicción, el ministro de Defensa, José Antonio Gómez, ha dicho que Bolivia se preocupe de sus fronteras que ellos lo harán de la suya, ya no quiso referirse si hay una base militar, como ratificando su derecho a hacerlo, cosa que no es cierto cuando hay instrumentos internacionales que prohíben este tipo de instalaciones.
Mientras que para el embajador en misión especial en La Haya, Gabriel Gaspar, con esta denuncia, Bolivia busca ‘crear un ambiente comunicacional’ previo a la entrega de la contramemoria chilena, ¿qué opina?
El Presidente no ha dicho que está a 15 kilómetros del Silala, sino de la frontera, es otra tergiversación, está mucho más cerca del Silala, pero lo que se debate es a qué distancia de la frontera se encuentra. La radio Bío Bío ha publicado su ubicación geográfica, hay fotos, está señalado como una base aérea, la proyección de esa base no es solo terrestre sino aerotransportada. La denuncia no tiene nada que ver con la demanda marítima planteada en la Corte Internacional de Justicia.
Ministro, lo evidente es que Chile quiere deslindar cualquier tipo de relación con la demanda sobre las aguas del Silala y atribuye la denuncia a un intento del Gobierno de desviar la atención de los problemas internos, ¿es así?
Primero, el que tiene problemas internos y graves es el Gobierno chileno, no nos gusta pronunciarnos sobre problemas internos, pero como lo hacen ellos debemos decir por reciprocidad que su nivel de aprobación es del 21% y del presidente Morales pasa el 61%, no hay punto de comparación, tiene una base frágil de aceptación, una de las más bajas de América Latina, el nuestro goza de buena salud, pese a la infamia y a la guerra sucia canallesca de algunos medios de comunicación, cuyos propietarios tienen relaciones con Chile. El denunciar un hecho de este tipo no tiene nada que ver con política interna, es responsabilidad estatal, no podría el Gobierno quedar callado frente al hecho, cuando puede ser considerado como una agresión directa, como una amenaza, se da en el contexto de la demanda del Silala, y hay una anterior que es la demanda marítima, por lo que no puede ser tomado de otra forma que como una amenaza en función de lo que se va a hacer en el tema del Silala. Un dato comprobado por los propios periodistas chilenos es el hecho de que el presidente Morales habló el 23 de marzo del Silala, de reivindicar nuestros recursos hídricos, y el 24 de marzo el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Chile estaba en Cariquima, es sintomático, en menos de 24 horas hubo una reacción. Otro dato más, el 14 de abril nos notificaron que se harán ejercicios militares en todo Chile ‘Ciclón 2016’, con énfasis en Tarapacá y Antofagasta, entre el 23 y 27 de mayo, es una movilización muy grande, pero nos han anunciado y han cumplido con los mecanismos que establece el Consejo de Defensa y Seguridad de Unasur (Unión de Naciones Suramericanas). Es una actividad planificada, pero cumplieron con comunicar, en el caso de las bases no, de repente con una comunicación hubiera sido otro el tratamiento, quizá hubiera conllevado un reclamo por la cercanía.
¿Ante la instalación de la base militar se hará algún reclamo a nivel de Unasur u otro organismo internacional?
El vicecanciller Juan Carlos Alurralde hará la representación bilateral al Gobierno chileno y como corresponde como Ministerio de Defensa vamos a solicitar autorización del Presidente para hacer la representación en el Consejo de Seguridad de Unasur, la reunión de delegados de defensa de todos los países suramericanos.
En todo caso Ministro, no se puede desconocer el potencial militar chileno, ¿cómo hacer frente a esta amenaza?
Los últimos cinco años Chile destinó 2% de su PIB (Producto Interno Bruto) que equivale a 8.230 millones de dólares por año, Bolivia destina 1,47 del PIB que equivalen a $us 504 millones al año, es la gran diferencia. Su PIB es alto por cierto, además tienen el 10% del cobre asignado a un fondo para las Fuerzas Armadas, mediante una ley de Pinochet. En el marco de su política de Estado están preparados para la guerra, no ven el factor militar como tema disuasivo, para nosotros no es para agredir un país sino para disuadir, por lo tanto los montos que se dan están en función de esa concepción. Históricamente, Bolivia no ha sido un país guerrerista, ha sido víctima de muchas agresiones, Chile ha demostrado grados de agresividad frente a Bolivia y Perú, con la Argentina estuvo a punto de ir a la guerra.
¿Qué hacer frente a esa situación?
Nosotros creemos mucho en el orden internacional, en el derecho internacional público, en los acuerdos que le dan a la comunidad internacional la principal función de garantizar estabilidad, independencia y soberanía de las naciones, creemos en los postulados de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), no creemos en el uso de la fuerza, eso no implica que no tengamos que defendernos y nuestra estrategia básicamente es defensiva, no vamos a quedarnos tranquilos ante el pisoteo a nuestra heredad nacional, pero no es nuestro afán ni va a ser nunca un afán agresivo, siempre va a ser defensivo.
Para poder equipararnos con Chile tendríamos que sacrificar programas de desarrollo, de educación, de salud, podríamos hacerlo, por la estabilidad alcanzada la última década, pero no es la política del Gobierno, simplemente que las Fuerzas Armadas garanticen nuestra soberanía y defensa en términos efectivos.

perfil
Nombre: Reymi Ferreira Justiniano, cruceño, 53 años.
Estudios: Abogado, investigador, analista político, autor de Las logias en Santa Cruz.
Cargos: Rector de la Universidad Gabriel René Moreno, concejal municipal cruceño, coordinador general de la Cumbre del G-77 en Santa Cruz, Ministro de Defensa desde marzo de 2015.

Chile mantiene el 30% de la frontera con minas antipersonales
Chile debía haber cumplido hasta el 2012 con el desminado, pero pidió una prórroga que se cumplió en 2014 y ha vuelto a pedir otra hasta 2018.
Las minas personales son un riesgo para la vida, para la naturaleza y es una muestra de hostilidad, en una frontera donde no hay peligro por la vocación pacifista de Bolivia, indicó el ministro de Defensa, Reymi Ferreira.
Sin embargo, desde la dictadura del general Augusto Pinochet hasta la democracia chilena permanece esa amenaza y hostilidad. Se han retirado gran parte, pero de acuerdo con estimaciones quedan entre el 35% y 40%.
El argumento chileno para no cumplir, según el Ministro, es económico, dicen que por el movimiento de la arena se han movido y cuesta mucho detectar, por lo que ha demorado el trabajo, pero dicen que lo están haciendo. Es un tema que Bolivia cada año reclama para que se cumpla lo que establece la Convención de Ottawa, aprobada en 1997.
Bolivia afirmó que no tiene forma de supervisar el desminado porque se encuentran en territorio chileno, quizá a nivel de Unasur se podría hacer, pero Chile siempre ha tenido una posición soberbia, de no aceptar la intervención de nadie, y con lo que dijo el Ministro de Defensa chileno de que cada uno se ocupe de su frontera es un desconocimiento al derecho internacional porque cuando una frontera implica riesgo medioambiental, de recursos hídricos, de seguridad, no se podría hacer lo que quiera, por lo que no podemos quedarnos callados.