Dilma, víctima del golpe moderno

Fotos: AFP
Dilma Rousseff fue alejada de su cargo hasta que desarrolle su juicio en el Senado.

¿Cuál será el efecto en la región?
Democracia Directa
La suspensión de la presidenta Dilma Rousseff en Brasil, el 12 de mayo, tiene mucho parecido a los golpes que se dieron en Honduras y Paraguay, afectando de forma directa el sistema democrático con mecanismos y subterfugios que han permitido a la oposición poner al frente a gobiernos proimperialistas.
La mandataria llamó al pueblo brasileño a movilizarse contra el “golpe moderno” liderado por el “traidor” Michel Temer, su ex vicepresidente que ahora es el presidente en funciones.
Para el sociólogo Eduardo Paz Rada fue un golpe, porque no hay un motivo de fondo, “de lo que se trata es haber informado inadecuadamente sobre los presupuestos del Estado de 2014, es una acción que hacen prácticamente todos los Gobiernos del mundo, y los brasileños lo han hecho durante décadas”.
“Lo mismo ocurre en Inglaterra, Francia, que cuando presentan los informes de presupuestos hay siempre algunas variaciones, es lo que ha ocurrido en Brasil, no es un problema de corrupción ni criminal, por eso se trata de un golpe”, aseveró.
En tanto que, para la analista política María Teresa Zegada, “lo que está pasando en Brasil nos muestra que estas crisis pueden terminar en un desborde muy complicado y poner en riesgo los avances que en toda América Latina hemos logrado con la democracia desde la década de los 80”.
De alguna manera, el detonante fueron las denuncias de corrupción en Petrobras, que surgieron hace tres o cuatro años, pero Rousseff “no encaminó estas demandas para poder resolverlas, otra hubiese sido la historia si lo lograba en su momento”.
Lo que ha sucedido, advierte Zegada, no quiere decir un retorno al pasado, los logros y avances conquistados “no deben ni pueden ser tocados, se ha visto cómo la población ya no es tolerante con medidas que no está de acuerdo”.
Articulación opositora
Después de lo sucedido en la Argentina, con la llegada al poder de Mauricio Macri y lo que pasa en Brasil y la crisis política en Venezuela, se puede decir que la arremetida contra los Gobiernos progresistas de la región está en marcha.
“Lo más preocupante es que los intentos importantes de integración, como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), están perdiendo fuerza y hay un nuevo impulso a los proyectos neoliberales de libre comercio, el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), derrotado en 2005, vuelve con otros nombres”, alertó Paz Rada.
La presidenta Rousseff asumió la Presidencia el 1 de enero de 2011, y después de que fue reelecta por el período 2015-2018 casi de inmediato se puso en marcha una ofensiva del sistema empresarial, de los grandes medios liderados por la red O Globo y de los sectores de derecha y evangélicos para generar acciones de desestabilización con recursos millonarios.
Lo sucedido, en opinión de Paz Rada, es el resultado de todo eso, primero que sus aliados la abandonaron, y la ofensiva de la burguesía brasileña y del imperialismo genera su suspensión momentánea, lo que provocará importantes movilizaciones sociales y mostrará que el nuevo Gobierno es antipopular e impondrá medidas neoliberales que van a afectar al pueblo.
Lo evidente es que los últimos años hubo una fuerte ofensiva de las oligarquías y del imperialismo para evitar un proceso que era muy importante de la integración y la unidad latinoamericana sobre la base de gobiernos nacionalistas, progresistas, antiimperialistas y apoyados por sus respectivos pueblos y movimientos sociales.

datos
» Un golpe de Estado militar derrocó al gobierno de Manuel Zelaya, en Honduras, el 28 de junio de 2009.
» Un ‘golpe congresal’ destituyó al presidente Fernando Lugo, de Paraguay, el 22 de junio 2012.

Venezuela, Ecuador y Bolivia también están en la mira
Después de que Estados Unidos declaró que Venezuela era un peligro para su seguridad interna, el gobierno del presidente Nicolás Maduro está directamente agredido por las fuerzas conservadoras. En el caso de los presidentes Rafael Correa y Evo Morales, también se pusieron en marcha campañas semejantes.
En Ecuador, dichas campañas se desinflaron el momento en que Correa indicó que no iba a proponer una reforma a la Constitución para volver a postularse en las elecciones del 19 de febrero de 2017, por un tercer período.
En el caso boliviano, refiere Eduardo Paz Rada, hemos visto la guerra sucia que hubo en febrero, en ocasión del referendo constitucional, mediante una serie de ataques millonarios y por las redes con mentiras, medias verdades y rumores para desestabilizar al gobierno de Evo Morales, en un intento de quitarle la fuerza moral que tiene en el país.