¿Pablo es el único culpable?

El novel DT Pablo Escobar está de salida en el Tigre. La dirigencia ya busca otro entrenador.
Cambio

La Paz / Gustavo Cortez

The Strongest va a despedir al final del torneo Apertura 2019 a Pablo Escobar, el futbolista ídolo y el actual entrenador cuestionado y criticado. ¿La razón? no alcanzó el título con el equipo.
La dirigencia está molesta y disconforme con una nueva campaña frustrada, y le echa toda la culpa a un hombre que todavía está en un pedestal para los hinchas.
¿Se merece este debut y despedida el Escobar técnico? No, porque no es el único “culpable” de una debacle que viene desde hace rato.
Mucha gente vio con desconfianza la gran responsabilidad que se le dio a Pablo en enero de 2019, a menos de un mes de haber dejado el fútbol. La cuestionaron su inexperiencia, la que hoy la da la razón a esos críticos.
Más allá de las equivocaciones que tuvo en el planteamiento de algunos partidos o la función que dio a cada futbolista, la identidad de juego de Escobar tuvo altibajos. No la logró consolidar nunca.
No es un horror la campaña; al contrario, es buena, queda entre los primeros del torneo, pero en clubes grandes como The Strongest no ser campeón es un fracaso.

¿EN QUÉ SE EQUIVOCÓ?
Escobar salió y confió a ciegas en el grupo que tenía. No pidió refuerzos de gran nivel, menos que alguien de su talla llene el vacío que dejaba.
Dejó al plantel sin líder, sin caudillo, sin ese hombre que el equipo de Achumani siempre tuvo en toda su historia, como Luis Galarza, Ricardo Fontana, Sergio Luna, para citar a algunos...
El DT planteó mal algunos juegos y el equipo se cayó rápido en partidos claves, incluso jugando en La Paz. ¿Excesiva confianza del jugador con su técnico? ¿Poca exigencia desde el banco? Hasta garra le faltó al plantel en cancha...
Escobar sobrepasó sus funciones lejos del campo de juego y eso también molestó a la dirigencia. Cuando involucraron al equipo con “favores de los árbitros”, se tomó la atribución de ‘defender’ al club en ese escenario.
Con esa actitud, dejó en ridículo a la dirigencia y a su presidente, Henry Salinas, quien hoy le baja el pulgar.
Esta suma de hechos le jugaron en contra y hoy sopesa su inminente salida.
LOS PRINCIPALES “CULPABLES”
¿Tiene toda la culpa Escobar del ‘fracaso’? No. Cuando una empresa no alcanza objetivos y metas, la cabeza es la principal responsable.
Cuando César Salinas asumió la presidencia del club (en octubre de 2014), tuvo claro sus objetivos y se concentró en su trabajo. Sacó campeón al equipo en el Apertura 2016-2017 con César Farías como entrenador.
Sin embargo, su pretensión de llegar a la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) lo distrajo, descuidó al club y tomó decisiones equivocadas que solo perjudicaron al Tigre.
En abril de 2018 le encomendó el barco a su sobrino, Henry Salinas, quien ni suena ni truena como dirigente. Es que el que toma las decisiones es el tío, que se ha convertido a estas alturas en un pulpo, porque trata de acaparar todo.
El año pasado el equipo atigrado estuvo embalado. Su nivel de juego rayó alto y fue principal candidato a campeón. Pero otra vez se movió el piso, esta vez de Farías, el DT venezolano fue invitado a dirigir “gratis” a la Verde cuando conducía al atigrado.
El que mucho abarca poco aprieta. Farías descuidó al Tigre y se tiró por la borda un título que lo tenía al alcance.
Al final, el ‘experimento’ de César Salinas se fue por la borda. Ni fue campeón The Strongest ni Farías fue elegido técnico de la Selección.
Los Salinas van por el quinto año de gestión y en el balance solo tienen un título. Su antecesor, Kurt Reintch, que dirigió el club de 2010 a 2014, consiguió cuatro.
Así que el principal motivo del nuevo fracaso gualdinegro no pasa por el DT novato (Escobar), sino por quienes tienen a su cargo la entidad.