Ministro señala a actores externos en la ruta de la desestabilización

Firmas de opositores que enviaron la misiva.
Foto: José Luis Quintana/Ministerio de la Presidencia

 

Redacción central / Cambio/Edición Impresa
La carta enviada a Trump por legisladores opositores refleja la política norteamericana de desestabilización, que ha decidido limpiar “su patio trasero de gobiernos progresistas para dar paso nuevamente al dominio norteamericano mediante la presencia de las transnacionales de Estados Unidos, acostumbradas a saquear nuestros recursos naturales con la complicidad de gobiernos neoliberales títeres”, afirmó ayer el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana.
En una entrevista con radio San Gabriel, la autoridad dijo que América Latina se convirtió en un campo de batalla entre la potencia declinante (EEUU) y la inserción de potencias emergentes que encuentran en la región la oportunidad de ampliar sus flujos comerciales o financieros.
El Ministro señaló también que la estrategia estadounidense para desestabilizar a gobiernos progresistas es recurrir a medios de comunicación hegemónicos y a otras plataformas de información que desvirtúan la verdad con el objetivo de dar continuidad  al saqueo de los recursos naturales y generar el dominio norteamericano.
“La estrategia norteamericana opera hoy en convergencia con medios hegemónicos y nuevos sistemas y plataformas que manipulan la información, deslucen el trabajo noble del periodismo de trinchera y terminan lapidando la verdad”, señaló.
Pero además de esa estrategia —según Quintana—, la ofensiva norteamericana no cesa de lubricar con dólares a sus entidades aliadas locales, maquilladas de ONG ambientalistas, defensoras de los derechos humanos, como también de entidades supuestamente  democráticas que propugnan la independencia de poderes o de plataformas ciudadanas, “cuya tarea de subversión política es retribuida y financiada generosamente”.
“La política cobra y cobra bien, los billetes no vienen de Namibia, vienen de Washington (para los opositores), los billetes tienen peso, son dólares, también para algunos medio ambientalistas. Yo creo que hay medio ambientalistas honestos, pero hay una buena parte de ellos que cobra por sus gestiones políticas a través de las ONG”, sentenció.
Quintana explicó que  la política conspirativa de Washington se retroalimenta con el trabajo de sus tradicionales “peones criollos  envilecidos por el dinero fácil que fluye de las agencias encubiertas de seguridad”.
Esta afirmación la hizo en alusión a los 12 legisladores que enviaron la carta a Trump, quienes  obedecen a  políticos de la oposición, como Samuel Doria Medina y Jorge Tuto Quiroga, quienes son los tutores de la misiva en su condición de dirigentes políticos de la mayoría de los firmantes, considerados por la gente “como traidores”.
En este contexto, dijo que ambos, Quiroga y Doria Medina, en el período neoliberal vendieron e hipotecaron al país y ahora conspiran de la mano de Estados Unidos  con una contraofensiva destinada a evitar que Bolivia siga la ruta de su independencia, soberanía y desarrollo para convertir al país en servil de un gobierno misógino como el de Trump, con una conducta, incluso, antiinmigrante.
“La contraofensiva norteamericana, dirigida a terminar con gobiernos no alineados a Washington, está presidida por una élite, que como pocas veces se ha visto en la política norteamericana, que se caracteriza por el ejercicio brutal del poder, por su conducta antiinmigrante, por sus antecedentes criminales misóginos, antipopulares y por su irrefutable actitud de odio enfermizo contra los pueblos rebeldes que se niegan a repetir el pasado servil de sus gobiernos”, señaló.