MNR, del 52 a paladín del neoliberalismo

Foto: Archivo
El último gobierno del MNR: Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos de Mesa, antes de las revueltas de octubre de 2003 que puso fin al neoliberalismo.

 

Fernando del Carpio Z.

Hace casi 67 años se registró uno de los hechos más importantes del país, la denominada revolución del 9 de abril de 1952 para el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y una insurrección para el presidente Evo Morales.

Las medidas que se adoptaron esa fecha: nacionalización de las minas, reforma agraria y voto universal, no están en cuestión, pero sí el giro que dio el MNR sobre todo durante el período neoliberal 1985-2005, cuando fue uno de los principales impulsores de la capitalización y privatización de las empresas públicas.

El sociólogo Eduardo Paz Rada considera que el MNR y la Revolución de 1952 ha sido un hito muy importante en el proceso de emancipación de Bolivia, no solo por el impulso de la Central Obrera Boliviana (COB), de los campesinos, sino porque se aplicaron medidas como la nacionalización de las minas, la reforma agraria y el voto universal, que han sido claves, y todo el proceso que siguió después.

Sin embargo, Paz Rada advierte que esto permite identificar que “el MNR fue uno en 1952 y otro totalmente diferente desde la década de los 60, cuando se fue entregando paulatinamente a las estrategias de Estados Unidos, mucho más cuando Gonzalo Sánchez de Lozada se compra el MNR y es el instrumento de la aplicación del neoliberalismo en Bolivia”.

Por esa razón cree que el partido jefaturizado por Luis Eduardo Siles y que postula al binomio Virginio Lema-Fernando Untoja “ha pasado a la historia y no tiene ni siquiera un espacio, ni propuesta, que pueda permitir que sectores del país se inclinen a esa posición; por tanto, el MNR ya se ha agotado”.

Los procesos que han ocurrido después de 2003 y los cambios que se han producido a partir del 22 de enero 2006, cuando asumió la presidencia Evo Morales, “han quitado todo espacio al MNR. En las elecciones creo que va a tener una participación muy esmirriada, muy débil”, según Paz Rada.

Para el analista político Hugo Siles Núñez del Prado, el MNR, con la caída de Sánchez de Lozada (2003) y la posterior renuncia de Carlos de Mesa (2003-2005), concluyó su participación político electoral por el caos que generó y llevó al país “a los límites de casi una guerra civil”. 

De esa manera, según Siles, prácticamente desapareció de los procesos electorales y ha tenido que hacer uso de alianzas para poder colocar a algunos miembros de ese partido en el plano regional y local; en algunos casos obtuvo algunas alcaldías, pero perdió su espectro nacional.

Ahora, con una candidatura muy por debajo de las expectativas que seguramente tenían, “el MNR es uno de los partidos que podría perder la sigla a nivel nacional. En las subnacionales tuvo algunas posibilidades en algunos lugares, pero veo difícil una recuperación, es más probable que no alcancen el porcentaje necesario y pierdan la sigla”.

Como no podía ser de otra manera, el MNR no comparte ese diagnóstico. Tal como dijo el subjefe nacional Johnny Torres, desde Tarija, “es un partido que está golpeado y disminuido, pero donde uno vaya va a encontrar a alguien que se identifique con el MNR, con la profunda convicción ideológica nacionalista y revolucionaria”.

En esa línea el dirigente político considera que “el MNR no está en una crisis por sí mismo, sino en una crisis que sufre el país, donde se confunden dos visiones la del socialismo y la del nacionalismo revolucionario”, que para los comicios de octubre tiene las tres cosas fundamentales que se necesitan: la primera es una propuesta que enamore a la gente (que oportunamente se la hará conocer), la segunda un buen candidato (Virginio Lema) y la tercera la estructura partidaria a nivel nacional.

Socios del MNR

La debacle del MNR arrastró a todos los partidos de la derecha y varios de los aliados de ese partido participarán en las elecciones de octubre.

Los dos exvicepresidentes de Sánchez de Lozada, Víctor Hugo Cárdenas y Carlos de Mesa, se postulan por Unidad Cívica Solidaridad (UCS) y Comunidad Ciudadana (CC), respectivamente, mientras que el aliado del exmandatario y también expresidente Jaime Paz Zamora es el candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC).

Para Hugo Siles “es muy difícil que piensen en ser gobierno, lo que buscan es al menos alcanzar un puñado de diputaciones para poder ingresar a la Asamblea Legislativa Plurinacional. La pelea de estos partidos no va a estar en alcanzar la presidencia, sino algunos escaños y desde ahí reinventarse”.

Fundamenta esa posición porque dichos partidos no tienen una propuesta para el país y cree que “como el MNR van a acabar de una manera débil y sin posibilidades de llevar adelante un proyecto en Bolivia”.

Mientras que Eduardo Paz Rada observa que Cárdenas, Paz Zamora, De Mesa no tienen una propuesta para el país y por eso opina que “como el MNR van a acabar de una manera débil y sin posibilidades de llevar adelante un proyecto en Bolivia”.

Además, si están divididos y con distintas posiciones, en opinión del sociólogo paceño, no tienen ninguna posibilidad de ser una alternativa efectiva, no solo porque no tienen una propuesta, un proyecto para el país, sino porque se han formado con posiciones oportunistas para tratar de ubicarse en algún espacio del espectro electoral boliviano.

Paz Rada añade que a diferencia de esos candidatos, el MAS-IPSP tiene una fuerte base social, una propuesta política, ha hecho reformas importantes, “lo que tiene que hacer es profundizarlas, evitar los errores y atacar los yerros que se han cometido y que han preocupado a sectores de la población”.