Isaac Álvarez: Se armó un grupo fuerte y unido

Isaac Álvarez (de chamarra beige) comparte una partida de billar en la Mutual de Exjugadores con sus amigos de fútbol de épocas pasadas.
Reynaldo Gutiérrez

La Paz / Reynaldo Gutiérrez

El exarquero de la Selección boliviana Isaac Álvarez rememora con nostalgia cómo ganaron el título de campeón invicto del torneo Sudamericano de 1963. Recuerda como si fuera ayer la preparación que cumplieron en la clínica Los Remedios y el Colegio Militar.

¿Cómo recuerda el título del Sudamericano de 1963?
Con mucha emoción, alegría y a la vez tristeza. Han pasado 56 años. Es un hecho histórico en el fútbol boliviano que lo llevamos en el corazón.
Recuerdo que iniciamos este sueño concentrándonos en la clínica Los Remedios, cerca de Quillacollo, en Cochabamba, donde estuvimos durante tres meses preparándonos para competir en el Sudamericano, que con mucho pundonor, esfuerzo, garra y amor a la camiseta lo ganamos.
También rememoro con tristeza la desaparición de ocho de nuestros compañeros y camaradas de equipo, que ya partieron al reino de Dios.
Hoy muchos de los que vivimos están enfermitos, por eso no pudimos reunirnos como lo hacíamos cada año en un almuerzo de camaradería.

¿Qué le quedó marcado?
Un hecho que no olvidaré es que junto a Víctor Agustín Ugarte fuimos los últimos en incorporarnos a la concentración, y cuando llegamos los que ya estaban concentrados nos dieron una calurosa bienvenida, llevaron nuestras maletas, pero detrás de todo eso había otra intención, nos tiraron a la piscina con ropa y todo, era el ‘bautizo’ por llegar tarde (sonríe).
Compartí habitación con Víctor, a quien recuerdo con cariño porque me alentó y recomendó no desmayar ante la adversidad, especialmente el momento de la elección de arqueros, porque de los tres, uno tenía que irse. 
“Hermano, hay mucha gente, hasta el mismo amigo es más envidioso o quiere que te vayas, tú tienes que imponerte y quedarte dentro de los 22”, fue su recomendación. 
La noche que nos tocó jugar entre rojos y azules ante público en el estadio Félix Capriles era el partido para elegir a los 22 que se iban a quedar para defender a la Selección.
El técnico Danilo Alvin escogió en principio a Arturo López y Griseldo Cobo, y en el intermedio del compromiso le pidió a ‘Guacho’ Zamorano prepararse para entrar, no sé qué le pasó, pero le dijo que no podía porque estaba mal de la vista y todo porque ese día llovió fuerte y estaba mal la cancha, tenía miedo de fallar.
Después me miró y me pidió que entre, rogué a Dios que me acompañara y no hay peor cosa para un arquero que esté mojada la cancha y la pelota, hice un gran partido, retornamos a la concentración y Ugarte me dijo: “Hermano, les has tapado la boca a muchos”. Esa noche descansamos tranquilos.
Al día siguiente, en la revista Panorama, de ‘Cucho’ Vargas, salió la lista de los que se iban a quedar, y al ver mi nombre me alegré y emocioné. A don ‘Cucho’ también le estoy agradecido por su apoyo.

¿Cómo era el grupo?
Se armó un grupo fuerte y unido, había mucha disciplina. Fuimos preseleccionados 36 y día que pasaba se iban uno o dos, su nombre estaba en la pizarra, que la llamábamos ‘maldita’ porque ahí estaba el nombre de quien se tenía que ir.
Al final nos quedamos 23, quienes llegamos al Colegio Militar para hacer la última etapa de preparación, pero había una disposición de que tenían que ser 22 y Zamorano tenía que dejar la concentración, era triste que esto ocurriera a una semana del primer partido frente al equipo de Ecuador.
¿Qué trabajo realizaron en el Colegio Militar?
Fue algo especial, fuimos tratados como cadetes, nos levantábamos temprano, hacíamos ejercicios, trotábamos y había mucha disciplina, que fue un factor importante y determinante para el logro.

Recuérdenos los partidos.
Empatamos contra Ecuador y estábamos muy tristes, ‘bajoneados’. Cuando retornamos a la concentración no teníamos cara para mirar a la gente, comentábamos que si con Ecuador nos fue así, qué sería contra Brasil, Argentina, Colombia, pero al ingreso del Colegio Militar, los cadetes formados nos decían: “No bajen la cabeza, levanten, hay que salir adelante”, eso nos llegó adentro, nos cambió de ánimo y después ganamos todos los partidos, hasta llegar a la final con Brasil, que la ganamos por 5-4.
Luego de cada cotejo en el camarín, Hugo Palenque, como director de orquesta, nos hacía entonar el himno nacional.

¿Qué sintió cuando recibieron la copa de campeón?
Es algo que no puedo describir. Cuando le entregan la copa y la agarra Wilfredo Camacho, Max Ramírez y todos nos abrazamos y lloramos de emoción.
Para nosotros ha sido un orgullo regalarle a nuestra gente un título en condición de invicto, el único en la historia del fútbol boliviano. 

¿Cómo era Willy Camacho?
Era un hombre de carácter fuerte, imponente, no era de un trato amigable, pero en buena hora porque fue el caudillo para que el equipo ande bien. Cuando un compañero estaba haciendo mal las cosas, lo agarraba y le decía cómo debía actuar. Ayudó al equipo su personalidad de ser frontal y temperamental.

Víctor Agustín Ugarte.
Una persona fuera de serie. Era punto aparte. De carácter más suave, pero muy técnico en lo futbolístico, era diestro con el balón, hacia filigranas, se levantaba temprano, parecía un hombre de circo por su don de dominar la pelota.
Era muy querendón de animales. Después del desayuno se le hizo una costumbre ir donde un lorito que era su amigo, le llevaba un pedazo de tortita y le daba de comer, era algo lindo y maravilloso.
Otro que tenía dotes de buen manejo de balón era Ausberto García, le decíamos ‘segundo Víctor Agustín Ugarte’.

Recibieron muchos homenajes, ¿con cuál se queda?
Sí, muchos, comenzando por el presidente Víctor Paz Estenssoro en el Palacio; de nuestra gente, que fue lo más maravilloso; de la dirigencia del fútbol; de nuestro actual presidente, don Evo Morales, con la condecoración Cóndor de Los Andes, y otros reconocimientos, pero el que sobresalió fue el que nos hizo el Gral. Luis Fernando Alcázar cuando era comandante del Colegio Militar, haciéndonos revivir cómo habíamos ingresado de El Alto a la ciudad para recibir el homenaje del Presidente. Era en ocasión de las bodas de oro.
Preparó una camioneta a la que nos subimos para hacer el ingreso triunfal frente al batallón de cadetes del Colmil, como ocurrió hace 56 años ante nuestra gente. Fue algo emotivo y gratificante para quienes fuimos parte de este hecho histórico.
Fue un momento indescriptible por la semejanza con la que celebramos la conquista hace más de cinco décadas.

¿Cómo ve hoy a la Selección?
Está en un proceso de cambio. Felicito al técnico Eduardo Villegas por dar paso a gente joven con futuro. No les podemos pedir una respuesta inmediata porque hay mucho por caminar. Se vienen partidos difíciles y creo que tiene que contar con gente de experiencia y jóvenes que están rindiendo bien, eso se vio en los amistosos que el equipo jugó contra Corea del Sur y Japón.
Nuestra selección va a mejorar, hay que darle tiempo al entrenador para que pueda trabajar y preparar el equipo. Deseo de todo corazón que le vaya bien, que salga adelante y haga vivir, sentir y disfrutar de los triunfos, así como lo hicimos nosotros en 1963.
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Perfil

Isaac Álvarez Moscoso (86 años), cochabambino, exfutbolista y extécnico de fútbol. Fue campeón invicto con la Selección del Campeonato Sudamericano en 1963.