“A Caniggia solamente se le olía su perfume, era veloz”

El ‘Chino’ Arias junto a sus hijos, Carlos y Nandy, y su nieto Maximiliano.
Cambio

La Paz / Reynaldo Gutiérrez

Carlos Arias jugó en clubes grandes, como Wilstermann y Bolívar. También en la Selección. Tiene un lindo recuerdo de cuando marcó a Diego Maradona.

¿A qué se dedica?
Trabajo en la escuela del fútbol del Servicio Departamental de Deportes (Sedede) de Cochabamba, antes se llamaba Enrique Happ. Es dependiente de la Gobernación. Trabajamos ocho instructores con las diferentes categorías. Tengo a mi cargo 60 niños de las divisiones Sub-8 y Sub-9.
Tengo también mi restaurante, que está supervisado por mis hijos.
¿Qué lecciones imparte?
Todo lo que aprendí como jugador de los técnicos que tuve, pensando y esperando que en el futuro estos niños sean buenos jugadores y buenas personas.
Les hablo cómo deben comportarse dentro y fuera de la cancha, tocar la pelota, levantar la cabeza, mirar al compañero y otras técnicas que son parte del trabajo cotidiano.
¿Sigue jugando?
Sí, juego en la categoría sénior en el equipo de Mejillones, club con el que hemos salido campeones nacionales dos veces, primero en Oruro y después en Quillacollo, pero en el torneo Tarija nos ha ido un poco mal.
¿Qué recuerdos tiene del fútbol?
Muchos y lindos. Haber compartido con grandes figuras como Jairzinho, el ‘Ruso’ Navarro en Wilstermann, club con el que por primera vez en la historia del fútbol boliviano clasificamos a una segunda fase eliminando a equipos ecuatorianos y a The Strongest. Jugué con el ‘Zurdo’ López, ‘Pichicho’ Borja, ‘Diablo’ Etcheverry, era chango todavía en Bolívar; y en San José con el mundialista Daniel Valencia, ‘Cabezón’ Lezcano, ‘Vikingo’ Maladott. Fue algo sensacional y especial. Siempre lo recuerdo.
¿De la Selección?
Recuerdo cuando marqué a Diego Maradona en la Copa América 89 en Goianas, Brasil; no le dejaba jugar, lo correteaba por toda la cancha, le sacaba de quicio; de bronca y por su impotencia solo me insultaba. Antes del final del partido, él ya me marcaba porque quería patearme, pero no me dejé.
¿Qué le decía y qué le contestó?
Me decía: “Hijo de p…, cabrón de m…”; y yo lo único que le dije fue: “¿Quién te conoce a vos?”, y eso le calentó más. Fue un lindo momento.
También le marqué a Claudio Paul Caniggia, a quien, como era tan veloz, al pasar solamente su perfume se le olía, pasaba muy rápido.
¿Cómo le irá a la Selección con Villegas?
Eduardo Villegas es un gran técnico, lo que no tenemos son jugadores que estén resaltando, no hay para soñar con una clasificación; sé que puede molestar, pero digo la verdad.
La Copa América es una antesala para mostrar y tenemos poco. En el exterior no tenemos jugadores, el único que está brillando es Chumacerito, pero solo no va a poder hacer nada. Martins bajó de nivel. Estamos lejos de ir otra vez al Mundial. Ojalá me equivoque.
¿Por qué no jugó el Mundial del 94?
No lo conté a nadie ni tampoco lo haré. Fue lo peor que me pasó. Estaba seguro de ir, pero al final todo quedó en nada.
Cuéntenos una anécdota.
Ocurrió en un viaje a Brasil, con San José. Fuimos a cenar y solo había salsa dulce y yo quería algo picantito. Al que nos atendía le dije: “¿Tienes llajua?”, pero no me entendió. Estuve 10 minutos haciendo gestos y monerías, y él se reía. Al final comí salsa dulce (se ríe).

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Dato

Carlos Arias Torrico, exjugador cochabambino y actual entrenador de fútbol de 63 años. Asegura que gracias al deporte no tiene ninguna enfermedad.