Estudio recopilará hitos históricos para industrializar el litio

Infografía: Franz Rosas

 

Freddy Grover Choque C. / Cambio

El viceministro de Altas Tecnologías Energéticas, Luis Alberto Echazú, informó que trabaja en un texto que recoge todo el proceso de industrialización del litio en Bolivia, desde su proyección hasta la firma de convenios con Alemania y China.

“El salto industrial del litio en Bolivia tiene repercusión mundial. Estoy preparando un libro para mostrar toda la cadena de industrialización del litio en sus tres fases, desde el proyecto nacional, que concluyó con la instalación de plantas piloto, y la conformación de sociedades mixtas con Alemania y China, que va a generar 14 fábricas”, dijo Echazú.

A través de la empresa estatal Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), el Estado puso en marcha varios proyectos que forman parte del plan de industrialización de los recursos evaporíticos en Bolivia, que comprende tres fases: la piloto o experimental (con la construcción de plantas de cloruro de potasio, carbonato de litio, materiales catódicos y baterías), plantas industriales de cloruro de potasio y carbonato de litio, y finalmente la fabricación de baterías. 

En octubre de 2018, el Gobierno inauguró la Planta Industrial de Cloruro de Potasio en la localidad de Llipi, Uyuni, del departamento de Potosí, con capacidad de producción de 350 mil toneladas por año. Además, se inició la construcción de la Planta Industrial de Carbonato de Litio, como parte final de la segunda fase.

En diciembre del año pasado, YLB y la empresa alemana ACI Systems constituyeron la empresa mixta YLB-ACISA para encarar de forma conjunta la tercera fase del proyecto en el salar de Uyuni, que incluye la construcción de cuatro plantas: de hidróxido de magnesio, de hidróxido de litio, de materiales catódicos y de baterías de ion-litio. Bolivia tiene el control del 51% de las acciones y la firma alemana, del 49%. 

El 6 de febrero, YLB y la empresa china Xinjiang TBEA Group-Baocheng suscribieron un acuerdo para construir las plantas industriales de sulfato de potasio, hidróxido de litio, ácido bórico, bromo puro y bromuro de sodio en los salares de Coipasa (Oruro) y Pastos Grandes (Potosí), por $us 2.390 millones.

“Por esta razón, grandes consorcios chinos, alemanes, rusos y otros posaron su mirada en Bolivia debido al gran potencial que hay en los salares del país. Bolivia tiene en sus entrañas las mayores reservas mundiales de litio, que es considerado un recurso estratégico que está en manos del Estado boliviano”, ponderó Echazú.

A ello, resaltó que estos emprendimientos son muy beneficiosos para el país, desde el punto de vista económico, financiero, productivo, científico, tecnológico y de multiplicación de la actividad económica. “En cinco años, el aporte del litio a la economía boliviana será similar al del gas y si se logra la participación de municipios, gobernaciones y la empresa privada, esto puede multiplicarse dos o tres veces más”.