El bloqueo contra Venezuela es el responsable de la crisis

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Telesur - Celag

La Unidad de Debates Económicos del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) emitió un informe dando cuenta de que el bloqueo financiero contra Venezuela por parte de Estados Unidos significó pérdidas de 350.000 millones de dólares en producción de bienes y servicios entre 2013 y 2017 para el país suramericano.

La medida arbitraria es la principal responsable de la situación económica del país suramericano, indicó también el documento. 

Venezuela pudiera tener un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mayor al de Argentina si el presidente, Nicolás Maduro, hubiese tenido acceso a un financiamiento internacional similar al de Mauricio Macri en sus primeros tres años de mandato, aseguró el Celag. “El país perdió en ese quinquenio (2013-2017) entre 1,6 y 1,1 Productos Internos Brutos”, añadió en su informe.

El Celag explica que “el bloqueo se ha basado en la expulsión del país de los mercados financieros internacionales, impidiéndole recurrir al mercado de créditos tanto para renovar vencimientos como para realizar nuevas colocaciones”, a modo de preludio de una intervención militar.

Otra de las consecuencias del asedio que informa la investigación es el alto riesgo para Venezuela del pago de la deuda externa, aun cuando éste se haga de manera recurrente y a tiempo. Agencias calificadoras han aumentado los puntos de riesgo venezolanos desde 2015.

De esta manera, la deuda a pagar desde 2013 hasta 2017 fue de más de 17.000 millones de dólares, lo que corresponde a 3.300 millones de dólares anuales, informa el Celag.

Si a esto se le suman los 95.000 millones de dólares que dejaron de entrar al sector público venezolano, producto del bloqueo, el monto asciende a 19.200 millones de dólares al año.

Los autores advierten que la supuesta crisis humanitaria y la migración de centenares de miles de venezolanos tienen su origen en el boicot económico de Estados Unidos y sus aliados. Sin embargo, el Gobierno estadounidense justifica una eventual intervención en esa presunta catástrofe humanitaria y en la emigración masiva que su bloqueo, precisamente, habría creado.

En el caso de Venezuela, el bloqueo se basó en la expulsión del país de los mercados financieros internacionales, impidiéndole recurrir al mercado de créditos tanto para renovar vencimientos como para realizar nuevas colocaciones. En un país integrado al mundo como proveedor de petróleo, la especialización productiva condujo a una alta dependencia de las importaciones que resultan financiadas con los ingresos petroleros. Es por eso que el boicot financiero y comercial sobre Venezuela tiene consecuencias mucho más graves que en economías diversificadas.

Desde que Nicolás Maduro asumió la presidencia en 2013, el sector público venezolano dejó de recibir en términos netos flujos que en el quinquenio 2008-2012 habían supuesto más de 95.000 millones de dólares, es decir, unos 19.000 millones de dólares anuales.

A esto hay que añadir los cuantiosos pagos que supuso la elevación del riesgo país por parte de las agencias calificadoras. A pesar de que Venezuela cumplió puntualmente los pagos de la deuda externa, agencias como Standards & Poors o Moody´s colocaron el riesgo país por encima de los 2.000 puntos desde 2015, con picos de hasta 5.000 e incluso 6.000 puntos recientemente.  

Los motivos aducidos por estas calificadoras a la hora de evaluar países son opacos, pero la tendencia es puntuar bien a aquellos que favorezcan políticas de libre mercado y castigar lo contrario. Así es como la deuda venezolana, a pesar de seguir pagándose sostenidamente, era calificada como de altas probabilidades de default con una calificación peor que la de países en guerra como Siria.

Por este motivo, el Gobierno venezolano tuvo que pagar en el quinquenio 2013-2017 más de 17.000 millones de dólares, unos 3.300 millones de dólares anuales.

En resumen, si se suma el valor promedio anual de divisas que ya no entraron producto del bloqueo (19.200 millones), más lo que el país tuvo que pagar promedio cada año correspondiente a la deuda externa (3.300 millones), se puede concluir que la economía y la sociedad sufrió una asfixia internacional de 22.500 millones de dólares anuales producto de una estrategia deliberada internacional de aislamiento financiero. Evidentemente esta presión financiera se intensificó desde 2015 con la caída del precio del crudo.

Todos los escenarios planteados por el estudio de Celag demuestran que la economía cada año habría tenido un mejor comportamiento en caso de que se hubiera dispuesto de esos 22.000 millones de dólares anuales. La pérdida de esa cantidad explica en un 60% el deterioro económico.