Bolsonaro lanza su reforma del sistema de pensiones

Paulo Guedes, ministro de Economía.

 

Agencias

El Gobierno brasileño reveló el jueves los primeros lineamientos de una reforma de las jubilaciones en la que el flamante presidente Jair Bolsonaro se juega gran parte de su credibilidad, en un momento de fuertes tensiones en el seno de la alianza ultraconservadora que lo llevó al poder, informó la agencia AFP.

La crisis política se aceleró cuando el presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, cuestionó la capacidad de “liderazgo” del mandatario ultraderechista, un exmilitar.

Bolsonaro, que el miércoles fue dado de alta después de 17 días hospitalizado por una operación abdominal, se reunió en Brasilia con su superministro del área económica, Paulo Guedes, y otros miembros del Gobierno para concretar, tras semanas de discusiones, la propuesta definitiva de reforma de las jubilaciones que será presentada al Congreso el 20 de febrero.

A la salida, el secretario de Pensiones del Ministerio de Economía, Rogério Marinho, explicó que el mandatario optó por una edad mínima de 62 años para las mujeres y de 65 para las hombres, con un período de transición de 12 años. Una propuesta algo más blanda que la de Guedes —según dijo—, quien quería imponer una edad mínima de 65 años para todos y una transición de 10 años. Ningún otro detalle, como el de los años de cotizaciones necesarios para obtener un beneficio de pensión parcial o total, fue revelado.

La Bolsa de Sao Paulo, que había operado con altibajos durante la sesión, repuntó en la última hora tras el anuncio y cerró con una ganancia de 2,27%. El real también ganó terreno frente al dólar.

La reforma del régimen de jubilaciones propone privatizar los fondos de previsión para la vejez, que dependerían entonces de lo que cada trabajador ahorre a lo largo de su vida laboral, según intereconomia.com.

Formado en Chicago

La elaboración del proyecto, que deberá pasar por el Congreso, está a cargo del ministro de Economía, Paulo Guedes, un economista formado en la Escuela de Chicago (EEUU), que tiene como meta imitar de alguna manera en el país el modelo de capitalización individual adoptado por Chile en la década de 1980.

En Brasil, desde principios del siglo XX, las jubilaciones están bajo el sistema de reparto, mediante el cual el Estado gestiona las contribuciones en un fondo único, alimentado con las retenciones a los salarios de los trabajadores, un sistema idéntico al español.

Un cambio de las dimensiones propuestas por Guedes crearía en el país un inmenso negocio para los fondos de pensiones privados, que hasta ahora tienen una participación marginal en ese mercado. 

Ésta sería una gran oportunidad para el Banco Santander, que con su filial Santander Brasil es la tercera entidad financiera privada del país. De hecho, el actual presidente del Banco Central de Brasil tras la victoria de Bolsonaro es Roberto Campos Neto, quien hasta su nombramiento era el director del Banco Santander en Brasil, donde llevaba trabajando para la entidad española 18 años.

Como ocurrió en muchos otros países, el sistema brasileño entró en crisis en las últimas décadas con el constante aumento de las expectativas de vida de la sociedad, que eleva el número de los jubilados y reduce la fuerza laboral activa, lo que lleva al Estado a tener que cubrir el creciente déficit que ese fenómeno genera.

El rojo en las cuentas de la previsión social se calcula hoy en unos 300 mil millones de reales (70.760 millones de euros), sube a un ritmo cercano al 15% anual y equivale a un 3% del producto interior bruto (PIB), lo que constituye una presión adicional sobre el crónico déficit fiscal del país.

El sistema de jubilaciones fue objeto de seis reformas desde que en 1988 se promulgó una nueva Constitución, pero ninguna contuvo el creciente vaciamiento de los fondos que lo financian.

Según el plan que prepara el ministro Guedes, la implantación del sistema de capitalización individual será precedida por una reforma que establecerá una edad mínima para acceder a la jubilación con el fin de suavizar la transición hacia el nuevo régimen.

“Un sistema de capitalización como el que estamos diseñando es algo bastante más robusto”, declaró esta semana el Ministro, quien, sin embargo, admitió que el “coste de la transición es alto”.

Ello se debe a que, hasta que el nuevo régimen sea universal, que en principio se calcula que ocurrirá dentro de unas dos décadas, se deberán financiar las pensiones de los trabajadores ya jubilados y reconocer los aportes ya hechos por aquellos que están activos.
Aún así, Guedes insistió en que se trata de pensar más en el futuro y “garantizarlo” desde el presente.

“Estamos intentando justamente salvar a las futuras generaciones” con un “movimiento doble”, que pasa por “preservar las jubilaciones que están ahí, pero al mismo tiempo crear un nuevo régimen laboral y de previsión”, explicó.

Reclamo de inversores

Guedes dijo la semana pasada que esperaba que la reforma, reclamada hace años por los inversores para sanear las deficitarias cuentas públicas, permitiese ahorrar un billón de reales en una década (unos 270 mil millones de dólares).

El Secretario de Pensiones  dijo que el Gobierno tiene la expectativa de que el Congreso apruebe “e breve” el proyecto que le será presentado la semana próxima.

“Me gustaría no hacer ninguna reforma de las jubilaciones, pero estamos obligados a hacerla, porque, caso contrario, Brasil quebrará en 2022 ó 2023”, afirmó el mandatario el miércoles.

Bolsonaro dispone en principio de una mayoría constituida por las bancadas de varios partidos para aprobar esta reforma constitucional.