El tigre de Farías juega a nada

Introducción: The Strongest juega por tres puntos ante Aurora para volver a la punta. De local no ha perdido ni un solo punto ante equipos del interior. Farías, fiel a sus inexplicables rotaciones, cambia la pareja de centrales y al lateral derecho, con respecto al último partido. Vuelve a colocar a Henry Vaca como sustituto de Escobar. Todos, menos Farías, saben que el cruceño de titular no rinde (y el problema pasa por el diván). Aurora llega con una media de 23 años de edad, con un equipo de obreros, con un entrenador, Ferrufino, de trabajo silencioso, minusvalorado en nuestro fútbol.

Nudo: la primera parte regala los peores 45 minutos del Tigre. Los jugadores lateralizan el juego, ralentizan hasta la desesperación, combinan con el arquero ante la falta de ideas. Nadie se ofrece para una pared, nadie rompe líneas, nadie se pone el equipo al hombro, nadie desborda (Jara es un lateral izquierdo para la galería), nadie crea. Todos estáticos y displicentes. Todos sobradores (como el técnico). Bajan los silbidos. Blackburn es un espectador más. Nadie me explica aún por qué Campos es titular inamovible (de gualdinegro y de verde). Wayar está desconocido, Castro lo intenta, el resto mira para otro lado. Aurora se anima y toca, ofreciendo un fútbol tímido. Al descanso, cabezas gachas aurinegras caminan hacia el vestuario.

Desenlace: la segunda parte regala una exhibición estéril de pelotazos buscando al nueve, buscando a Marteli sobre el final. Todos se cansan de fallar pues los nervios y la desesperación son contagiosos. Farías se ha traicionado a sí mismo y ve cómo su estilo de juego ha desaparecido (ante tanta ausencia de Achumani): ¿dónde quedaron las asociaciones por banda?, ¿dónde quedó la eficacia arriba y la solidez atrás?, ¿por qué ya no hay ruptura de líneas para llegar al fondo?, ¿dónde quedaron los hombres del medio que llegaban desde atrás y tenían gol?, ¿dónde quedaron los liderazgos ante la ausencia del capitán? El Tigre se jugaba todo y no ofreció nada.