La misión pastoral de la Iglesia católica

 

La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) emitió ayer un pronunciamiento en el que asume una clara postura política de confrontación y negación de los más esenciales postulados de la misma Iglesia católica. Su misión pastoral al servicio de la paz espiritual, de la entrega a los demás, de solidaridad y hermandad entre los bolivianos, parecen haber quedado en el olvido para una cúpula que hoy se aventura a señalar que la democracia en Bolivia sufre un “constante debilitamiento y ojalá no la ruina total”. 

Groseras palabras para una curia que habla en nombre de los pobres y los humildes, los mismos que hoy son los protagonistas de las transformaciones profundas en el orden económico, político, social y cultural.

Por todo lo que señalan los obispos en su manifiesto político leído en la apertura de su CV Asamblea en Cochabamba, se puede afirmar que la máxima instancia de la Iglesia católica busca sembrar un clima de incertidumbre sobre la estabilidad social y política, y además negar los cambios esenciales que estamos experimentando los más de 11 millones de bolivianos.

Al parecer, los 12 años de tranquilidad y paz social que ha vivido Bolivia le interesan muy poco a la jerarquía eclesiástica, peor aún el crecimiento económico y las promisorias perspectivas del desarrollo industrial del país.

En ese contexto, resulta pertinente la respuesta del Gobierno nacional a los duros y falsos conceptos que se resumen en el mensaje de la CEB y que obligan a recordar —como lo señalara ayer, en La Casa Grande del Pueblo, el ministro de la Presidencia, Alfredo Rada— que “la labor de la Iglesia católica es unir a la familia boliviana, por encima de las diferencias momentáneas. No es parte de la misión pastoral de la Iglesia católica fomentar las divisiones y menos las confrontaciones entre bolivianos”.

Es bueno anotar, por lo demás, que la postura de la jerarquía católica no es compartida por el cardenal Toribio Ticona, que no asistió a la apertura de la reunión de obispos, que se convirtió en una palestra que develó un posicionamiento político conservador coincidente con las facciones que desconocen los logros de 12 años de revolución y quieren volver al pasado.