FCAB inició en 1900 el trámite para explotar las aguas del Silala

 

Gonzalo Pérez Bejar

La empresa privada inglesa Sociedad Antofagasta Bolivia Railway, por intermedio de Heriberto Mapleton H., Alfred Trwin y Enrique Brumond Greville, solicitó mediante un memorial a la Prefectura del departamento de Potosí (el 21 de junio de 1900) la “concesión del uso de las aguas del Silala”.

Así lo testimonia el ingeniero Antonio Bazoberry en su libro El mito del Silala, en el que sostiene que ese recurso hídrico se origina en bofedales y no que forma un río, como pretenden hacer creer las autoridades chilenas en la demanda que presentaron en junio de 2016 en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) con sede en La Haya, Holanda.

Según el texto, es la reproducción del informe jurídico preparado por María Josefa Saavedra.

“Este convenio crea una certidumbre de aguas en cuyo contrato no intervienen ni el Gobierno de Bolivia ni el Gobierno de Chile, sólo la Prefectura de Potosí y la empresa privada The Antofagasta and Bolivia Railway Company”, refiere el libro de Bazoberry.

Además, apunta que la escritura de concesión fue aprobada el 30 de septiembre de 1908 y legalizada en La Paz el 6 de octubre de ese año. “No figura ninguna referencia para que Chile reclame derechos sobre recursos hídricos que se encuentran en territorio boliviano”.

En los anexos se observa la transcripción textual del documento original de solicitud del FCAB para el uso de aprovechamiento del líquido, en 1908.

También consta otro escrito que consigna el presunto fraude en el cual habría incurrido la empresa de ferrocarril y denunciado en 1940 por haberse comprobado que las aguas no eran utilizadas para el abastecimiento de sus locomotoras, sino que eran negociadas en Antofagasta.

La respuesta a la controversia se la hizo el 31 de agosto, cuando el Gobierno nacional, por intermedio de su agente en la CIJ, Eduardo Rodríguez Veltzé, presentó la contramemoria, en la que además se incluyó la contrademanda.

“Bolivia presentó en el tribunal de La Haya la contramemoria en el juicio planteado por Chile y reclamó derechos sobre las aguas del Silala, en la que plantea el rechazo del pedido con una declaratoria en sentido de que ese recurso hídrico, en disputa, no corresponde a un río de curso internacional, tal como alega el país trasandino”, aseguró el presidente Evo Morales en conferencia de prensa.

El Jefe de Estado afirmó que la contramemoria se funda en estudios realizados en la zona, que incluyen investigaciones geológicas, geofísicas, hidráulicas, hidrológicas, hidroquímicas y medioambientales que confirman que el caudal de los manantiales fluye artificialmente hacia el territorio chileno por las obras de canalización realizadas en el siglo pasado.

La respuesta a la demanda del país vecino fue acompañada por la contrademanda, en la que se pide al tribunal internacional que juzgue y declare que el Estado Plurinacional tiene soberanía plena sobre los canales artificiales y los mecanismos de drenaje construidos en el Silala, que están ubicados en su territorio, y que tiene el derecho soberano de decidir cómo los mantendrá.

ANALISTAS

Para el analista de asuntos internacionales Andrés Guzmán Escobari, cuando la empresa anglo-chilena solicitó la concesión para la explotación de las aguas del Silala, que iban a ser destinadas al abastecimiento de sus locomotoras y que dejaron de funcionar en 1961, es una referencia histórica de que ese recurso no pertenece a Chile.

Afirmó que toda la información de los estudios técnicos y científicos demuestran que la tesis de Santiago no es cierta y rebate lo que presentó en 2016, es decir, impugna la teoría de que se trata de un curso de agua internacional que fluye naturalmente por la pendiente de la gravedad hacia el vecino país.

“Asumo que se ha hecho énfasis en que Chile hizo el pedido de manera unilateral para su explotación, a pesar de que afirma que son aguas compartidas y no hay documentos que muestran eso”, declaró.

En referencia a la contrademanda que presentó el Gobierno boliviano, Guzmán afirmó que en este petitorio se solicita que la Corte falle en sentido de que los canales artificiales y los mecanismos de drenaje que se encuentran sobre su territorio es de su soberanía y tiene derecho a decidir y disponer de éstos libremente.

“La contrademanda que presentó Bolivia está dirigida a obtener algo, y ese reconocimiento es por los canales artificiales, me parece una jugada interesante que tendrá, sin duda, una respuesta positiva”.

El excanciller de la República Javier Murillo de la Rocha dejó claro que en su momento sostuvo la posición de que La Paz debiera contrademandar a Santiago por el litigio del Silala bajo el criterio de “hacer ver a los magistrados de la Corte que el único país perjudicado por el aprovechamiento unilateral y arbitrario de las aguas, que no es un río, somos nosotros y por lo tanto era un exceso, sin ninguna base sólida, que el país vecino trate de invocar derechos y exija a Bolivia responsabilidades por supuesta compensación o perjuicios que hubiera ocasionado”. En referencia a la contrademanda, dijo que “era pertinente y es una decisión tomada”.

“De hecho tenemos derecho sobre todos los canales porque es agua transportada, no es un curso internacional. Es forzado generar ese curso de agua reuniendo manantiales a través de obras de ingeniería para que fluyan hacia Chile, entonces no se aplica la convención de 1997 (Convención sobre el derecho de los usos de los cursos de agua internacionales para fines distintos de la navegación), porque son transportadas”, enfatizó.

La profesora universitaria en materia de Derecho Internacional Diana Borelli, además de calificar la decisión de Bolivia de contrademandar como “una buena estrategia”, dijo que se desvirtúa la postura de expertos y autoridades chilenas que consideran que el Silala es un río de curso internacional.

“¿Cuál la necesidad de realizar esas construcciones y desviar las aguas artificialmente?, porque si era un río internacional, tranquilamente utilizaban lo que les correspondía, ya que bajo ese criterio los dos países tienen derecho a su uso”, afirmó.

“Cancillería quedó descolocada”

El activista social y miembro de Casa Bolívar en Santiago de Chile, Roberto Muñoz, afirmó que la contrademanda presentada por el Gobierno de Bolivia por las aguas del Silala en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) “descolocó a la Cancillería chilena”. “Me parece que se confiaron mucho y ahora cambió el juego”.

Dijo que el resultado de esa acción se vio reflejado en la decisión que tomó el canciller Roberto Ampuero, quien canceló la reunión del Comité de Frontera, que debía efectuarse el 5 y 6 de septiembre para continuar con la agenda de trabajo que tenían con el fin de resolver problemas transfronterizos. “Eso expresa su enojo, ante una decisión que Bolivia tiene el derecho de plantear por un servicio (de las aguas) que las empresas como Luksic no pagaron”, manifestó.