Tierra, masacre y tortura: Reportaje Especial de la Masacre de Porvenir

Una de las víctimas de la emboscada a los campesinos.
Archivo Cambio

El 11 de septiembre de 2008, el paso de un grupo de campesinos e indígenas que se dirigía a la ciudad de Cobija fue interrumpido, en inmediaciones del municipio del Porvenir (Pando), por funcionarios y allegados de la Prefectura, dirigida por Leopoldo Fernández, lo que generó hechos de violencia con el resultado de 13 personas muertas  y alrededor de 50 heridas.

Luego de una pesquisa, la Oficina del Alto Comisionado para los derechos humanos en Bolivia concluyó “que la masacre de campesinos y normalistas, que habría sido cometida por funcionarios de la Prefectura de Pando, funcionarios del SEDCAM, miembros del Comité Cívico y otros partidarios de la Prefectura, constituye una grave violación a los derechos humanos”.

Los hechos

A inicios del mes de septiembre de 2008, la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Pando (FSUTCP) convocó a un ampliado campesino de emergencia para el 13 y 14 de ese mes en su sede de Cobija, para tratar varios temas, entre otros, el análisis social de la problemática departamental, de la redistribución de tierras fiscales y de la autonomía regional e indígena.

Es por ello, que entre el 7 y 9 de septiembre, alrededor de 400 campesinos se agruparon en Puerto Rico (Pando) y Riberalta (Beni) para dirigirse a Cobija. En el municipio de Filadelfia (Pando) también se reunieron campesinos de diferentes comunidades, aproximadamente 600, incluyendo algunos normalistas (estudiantes para maestro).

El grupo de campesinos proveniente del este (Puerto Rico y Riberalta) se dirigió hacia Cobija la noche del 10 de septiembre en varios vehículos y a pie. Entre los campesinos, había hombres, mujeres, mujeres embarazadas, niños y personas de la tercera edad.

Según los partidarios de la prefectura, los campesinos se habrían dirigido a Cobija no con la intención de participar en el ampliado, sino para retomar las oficinas del  Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), ocupar la Prefectura y pedir la renuncia del entonces prefecto Leopoldo Fernández.

Para impedir que los campesinos llegasen a Cobija,  entre la noche del 10 y las primeras horas del 11 de septiembre, el Servicio Departamental de Caminos de Pando (SEDCAM) cavó las dos zanjas profundas, una a la altura de Tres Barracas (a 5 km de El Porvenir, carretera a Puerto Rico) y la otra en Cachuelita (a 8 km de El Porvenir, carretera a Filadelfia).

Durante la madrugada del 11 de septiembre se registraron los primeros incidentes. Cuando los campesinos intentaron sortear la zanja de Cachuelita, los funcionarios de la prefectura realizaron los primeros disparos. En esas circunstancias se registra el primer deceso, el señor Pedro Oshiro, funcionario de la Prefectura de Pando.

Después, los vecinos del Porvenir y partidarios de la prefectura se fueron reuniendo alrededor de una rotonda y en inmediaciones de uno de los extremos de la cancha, engrosando a un primer grupo que estuvo en vigilia desde la noche anterior.

Los dos bandos estaban divididos por una custodio policial que se ubicó en medio.

En tanto ello ocurría, llegaron desde Cobija volquetas de la Prefectura con varias decenas de personas armadas y una camioneta, también de la prefectura, “con armas, varias de ellas nuevas”.

Asimismo, algunos partidarios de la prefectura habrían rodeado a los campesinos, avanzando por una de las calles laterales y por detrás de donde se encontraban aquéllos.

En ello, los partidarios de la Prefectura empezaron a disparar a los campesinos.

“Según la información e imágenes obtenidas, los disparos masivos de los partidarios de la prefectura provocaron la dispersión de los campesinos en una precipitada huida para salvar sus vidas frente a un ataque indiscriminado con armas automáticas, rifles, escopetas, revólveres y petardos”, cita el informe de la ONU.

Algunos escaparon hacia el río Tahuamanu y otros intentaron esconderse en viviendas y locales comerciales. Contra quienes cruzaron o intentaron cruzar el río a nado, se disparó indiscriminadamente.

La Oficina fue informada de que algo más de 60 personas (campesinos, normalistas, mujeres e, incluso, bebés) habrían sido rescatadas del río en un bote y trasladadas a una comunidad más alejada del Porvenir. Algunos de los campesinos también habrían trepado a los árboles buscando resguardo, pero habrían sido atacados por los partidarios de la prefectura que les dispararon.

Además, algunos líderes campesinos habrían sido perseguidos individualmente y ejecutados. Es en estas circunstancias que habrían sido asesinados, entre otros, el señor Bernardino Racua Cordero, que habría fallecido a una cuadra del Puente Cocama (Porvenir) horas después de la balacera por un impacto de bala en el corazón y el señor Diter Tupa Maty, quien fue encontrado muerto en el baño de la casa donde se resguardaba.

También, según el informe forense, el señor Celedonio Vazualdo García, quien era un destacado dirigente campesino y fungía como presidente de la organización territorial de base en la comunidad Soberanía del municipio de Filadelfia, habría sido asesinado cerca del puente de Cocama por dos impactos de arma de fuego.

Asimismo, en el material audiovisual revisado por la Oficina se escuchan expresiones de tinte racista contra los campesinos, como “vamos, maten a esos collas de mierda”. Igualmente, se advierte que los partidarios de la prefectura dispararon, quemaron y destruyeron seis vehículos de los campesinos y de la Alcaldía de Filadelfia.

Otros campesinos, entre ellos 15 (13 hombres y 2 mujeres) que se habían refugiado en una vivienda, fueron sustraídos del lugar a la fuerza, arbitrariamente aprendidos, severamente golpeados, retenidos y, luego, trasladados a la sede del Comité Cívico de Pando en Cobija donde también habrían sido brutalmente maltratados.

“Estos actos podrían ser considerados como tortura, ya que el dolor físico y mental y el sufrimiento habrían sido causados intencionalmente sea para obtener una confesión, con el propósito de intimidación, para coaccionar o bien con el objetivo de discriminar racialmente. Estos actos se habrían cometido por instigación o con el consentimiento o aquiescencia de funcionarios públicos del SEDCAM y de la Prefectura de Pando”, advierte el documento de la ONU.

Algunos medios de comunicación estaban presentes en la zona principal de los disturbios en el Porvenir. Según testimonios recibidos, a los periodistas de uno de los medios de comunicación se les habría dado instrucciones de no filmar a los partidarios de la prefectura que disparaban.

Los incidentes del Porvenir y sus alrededores cobraron la vida de al menos 13 personas (Wilson Castillo Quispe (19); Alfonso Cruz Quispe (20); Jhonny Cari Sarzuri (25); Pedro Oshiro Maniguary (38); Diter Tupa Matty (27); Arnoldo Gonzáles Inuma; Seledonio Bazualdo García (53); Luis Ramiro Tinini Alvarado (18); Wilson Richard Mejía Mihata (20); Félix Roca Torrez (44); Luis Antonio Rivero Siguekuni (50); Alfredo Robles Céspedes (45); Bernardino Racua Cordero (53); y dos partidarios de la prefectura: Pedro Oshiro y Alfredo Robles Céspedes) y produjeron aproximadamente 50 heridos, en su mayoría campesinos, de los cuales varios heridos por arma de fuego.