Réplica de intolerancia pretende evitar la continuidad de los éxitos del Proceso de Cambio

El velorio de los campesinos que fueron masacrados en Porvenir, el 11 de septiembre de 2008.
Foto: Archivo

Cambio

El 11 de septiembre de 2008, los bolivianos fueron testigos de uno de los capítulos más inhumanos y crueles de la historia boliviana mediante una muestra deplorable de intolerancia, racismo y discriminación. 

Actos vandálicos en la ciudad de Cobija, capital de Pando, con la toma de instituciones públicas, saqueos de mercados populares, quema de viviendas de personas afines al Movimiento Al Socialismo (MAS) y algunos atentados contra medios de comunicación estatales precedieron la matanza de 13 campesinos en Porvenir y la muerte de dos funcionarios de la Gobernación.

Ese ataque fue propiciado por el entonces prefecto Leopoldo Fernández.

“Todos venían armados (campesinos), hicimos unas zanjas para evitar que lleguen hasta Cobija, (era) uno de los últimos recursos que teníamos porque tenían la intención de tomar la Prefectura y luego Cobija; lo sabían las autoridades policiales y militares. Y ahí tuvimos los primeros heridos”, declaró Fernández.

En septiembre de 2008, aproximadamente mil campesinos de comunidades de Puerto Rico, Madre de Dios y El Palmar marchaban hacia la ciudad de Cobija para participar en un ampliado del sector que debía analizar una supuesta decisión de suspender la titulación de tierras fiscales.

Para el exministro de la Presidencia René Martínez, la Masacre de Porvenir fue la expresión de la molestia de la oligarquía y de la parte patronal en su intencionalidad de hacer ruptura de las bases sociales y campesinas que seguían las políticas del gobierno del presidente Evo Morales, una situación que en la actualidad pretenden repetir para evitar la continuidad y los éxitos del proceso de cambio liderado por el Jefe de Estado.

“Hoy esas mismas bases intentan vetar a la fuerza o como sea al Presidente para que no participe en las próximas elecciones generales, a pesar de que hay una sentencia constitucional que lo habilita como candidato. Hay una suerte de discriminación en cuanto a que el soberano pueda elegir las veces que quiera a su candidato o a su presidente”.

Señaló que en la actualidad los opositores quieren tener el camino fácil mediante el veto para tener “el viento a su favor”.

“Los que están vinculados a perfiles de partidos tradicionales están deseando el retorno a los tiempos neoliberales que nos han dejado casi un Estado en quiebra, y está claro que ahora es sólo este proceso el que nos dará un horizonte positivo”, manifestó.

LA MASACRE

Investigaciones realizadas por equipos enviados por la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) concluyeron que “hubo una masacre planificada, por lo tanto los responsables debían ser sometidos a un juicio ordinario”; sin embargo, aún había que indagar las muertes de los dos funcionarios prefecturales: Pedro Oshiro y Alfredo Céspedes.

Pando formaba parte de la entonces llamada ‘media luna’ junto con Santa Cruz, Beni, Chuquisaca y Tarija.

Rodolfo Mattarollo, consultor argentino de derechos humanos y responsable de la comisión encargada por Unasur, dijo en su informe: “Sectores cívicos prefecturales se organizaron para impedir que los campesinos lleguen a la ciudad, cavaron zanjas de varios metros de profundidad con excavadoras que eran propiedad del Estado”.

“La columna fue atacada por civiles armados y en su huida, muchos campesinos se tiraron al río, existen videos donde se aprecian las dificultades de muchos de ellos para mantenerse a flote (...) Entre los muertos identificados figuran tres muchachos que fueron claramente ajusticiados y cuyos cadáveres fueron además mutilados”.

Las autoridades departamentales, encabezadas por Fernández, no hicieron nada para ayudar a los campesinos y normalistas.
En marzo de 2017, el exprefecto fue sentenciado a 15 años de cárcel. La Fiscalía lo acusó por los delitos de asesinato, terrorismo, homicidio, asociación delictuosa y lesiones graves y leves. También fueron procesados y condenados Edwin Ventura, exalcalde de Porvenir; Juan Marcelo Mejido y Hernán Justiniano.
Más de 26 personas fueron sindicadas por atacar, disparar y atentar contra los movilizados, pero muchos huyeron del país.

Martínez aseguró que separatistas y racistas quieren hacer ver que en la Masacre de Porvenir hubo aparentemente excesos por el comportamiento del Gobierno, “cuando en los hechos fueron ellos los principales actores de violaciones de derechos humanos. A 10 años de esas afrentas, estamos seguros de que las intenciones eran dividir y atentar contra la integridad de país, lo cual no puede pasar por alto. La derecha más retrógrada, apoyada por la Embajada de Estados Unidos, estuvo desarrollando de manera planificada estos hechos con la finalidad política, única y exclusiva de derrocar a nuestro gobierno”.

RACISMO EN BOLIVIA

A pesar de que las intenciones separatistas de la denominada ‘media luna’ y otros grupos de poder establecidos durante los gobiernos neoliberales habrían cesado, el exministro de la Presidencia afirmó que aún hay algunos sectores que están tratando de reabrir estas heridas.

“Hay intenciones de tergiversar lo sucedido entre 2008 y 2009. Quieren reabrir esos episodios, pero lo que más indigna es que quienes vinieron a Bolivia con la finalidad de dividir al país hoy están tocando la puerta de la CIDH (Comisión Interamericana de Derecho Humanos) por una supuesta ejecución extrajudicial, cuando ellos vinieron como terroristas para dividir al país”, remarcó.

El Gobierno defendió la integridad de los bolivianos, de los más humildes, que eran las víctimas de quienes querían perpetuarse en el Gobierno, continuó Martínez, quien considera que los separatistas “aplicaron una estrategia racista e intentaron consumar delitos para dividirnos”.

Siles: Los opositores pueden reproducir actitudes racistas

El ex viceministro de Autonomías Hugo Siles considera que en la actualidad no son los mismos actores que en 2008 expresaron su rechazo al gobierno del presidente Evo Morales mediante acciones de racismo y separatismo; sin embargo, está seguro de que en alguna medida pueden llegar a reproducir algunos comportamientos, principalmente referidos a la intolerancia política.

“El escenario político de 2008 era distinto al de la actualidad, toda vez que en ese momento la derecha en Bolivia y los sectores radicales instalados en la llamada ‘media luna’ eran sectores conservadores y de élites. Perseguían intereses principalmente de tierras, económicos y comerciales, pero esos actores fueron derrotados en el propio proceso de conflictividad política, toda vez que sus comportamientos y manifestaciones eran antidemocráticos, de racismo e intolerancia”, aseguró.

Para Siles, la Bolivia de los cambios, la legitimidad de gobierno del presidente Morales, las políticas públicas y los cambios estructurales son los que derrotaron a estos sectores minúsculos pero radicales que protagonizaron un escenario de alta conflictividad política en el país.

“No son los mismos, pero sí se reproducen sobre el discurso o la manifestación del 21F; muestran ciertos comportamientos de intolerancia política sin base territorial, como en el pasado. Estos grupos que aparecen sobre la sombra del 21F son más virtuales en sus manifestaciones a través de las redes sociales, generan mucho ruido. Seguramente, a la hora de ir acercándose la agenda electoral, estos grupos irán sumándose o incorporándose a las fuerzas políticas de oposición, y no veo otra conexión más que discursiva o de intolerancia política”, declaró la exautoridad de Autonomías.

Señaló que a partir de la masacre de Pando hay un antes y un después, y está seguro de que esos sucesos no se repetirán en el país, puesto que hay un aprendizaje de la clase política.

GARANTÍA DE ESTABILIDAD

Siles indicó que las protestas de los denominados colectivos ciudadanos y las de los políticos de oposición, cuya intolerancia será más radical conforme se acerquen las elecciones, intentan cortar el proceso de cambio instaurado por el presidente Morales.

“Se trata de manifestaciones que combinan el interés por ascender en el poder, y obviamente para hacerlo la única forma que han visto es intentando debilitar al Gobierno. Las prácticas de este intento de debilitamiento es el uso de la falsedad y mentira, el pretender atribuirse como defensores de la patria y de la democracia... No tienen otro objetivo que colocarse en un espacio de expectativa de poder porque estos grupos del 21F van a aterrizar en las fuerzas políticas de la oposición, porque son grupos de nacimiento vinculados a esas fuerzas, y en la disfunción han tenido que utilizar a estos grupos para promover sus intereses y posicionamiento político. No hay duda de ello, estas fuerzas políticas buscan de manera insistente alcanzar espacios de poder”, explicó Siles.