La ofensiva militar imperialista para apoderarse del mundo

Una imagen del horror que dio vuelta al mundo en pocos segundos.
Foto: AFP

Agencias / Cambio

Estados Unidos conmemora hoy el aniversario 17 de los ataques terroristas contra las Torres Gemelas y el Pentágono, que desataron la guerra contra el terrorismo, cuyas consecuencias fueron las cruentas invasiones militares a Irak y Afganistán.

El ataque a las Torres Gemelas fue el  pretexto usado por el Gobierno de EEUU, entonces presidido por George W. Bush, para lanzar la operación de “lucha contra el terrorismo” que derivó en una guerra civil. 

Desde octubre de 2001, con el pretexto de buscar a Osama bin Laden, el Gobierno estadounidense inició la invasión a Afganistán, que tenía como objetivo tomar el control de las zonas petroleras para su abastecimiento energético.

El atentado

Los hechos conmocionaron al mundo. El primer impacto se produjo a las 08.45 (hora este de EEUU) cuando el vuelo 11 de American Airlines se estrelló contra la Torre Norte; 17 minutos después se produjo el segundo impacto. A ellos se sumaron los choques del vuelo 77 de American Airlines contra el Pentágono, y el vuelo 93 de United Airlines contra un descampado en Pensilvania.

Si bien la idea de atacar grandes blancos de EEUU fue de Khalid Sheikh Mohammed, detenido en Guantánamo, la figura de Osama bin Laden fue la que apareció inmediatamente como el autor intelectual de los atentados. Fue asesinado por un equipo de Operaciones Especiales del Ejército estadounidense en 2011.

Un plan coordinado

En Estados Unidos, el encargado de coordinar la logística de todo el atentado fue el egipcio Mohammed Atta, quien condujo el avión que se estrelló contra la Torre Sur.  

De acuerdo con las cifras oficiales, el número total de muertos en los cuatro ataques fue de 2.996. Además, hubo más de 6.000 heridos. Salvo los policías y bomberos que acudieron a auxiliar a las víctimas, prácticamente todos los fallecidos fueron civiles (los 265 pasajeros de los cuatro aviones, los 2.606 fallecidos en el atentado y las 125 personas muertas en el Pentágono).

Las invasiones militares

Al menos 200 personas cayeron o saltaron al vacío desde la Torres Gemelas. Las llamas que tomaron las escaleras, sumadas al fuerte humo, hicieron que las personas que se encontraban por encima del punto de impacto quedaran atrapadas. Se sabe que intentaron llegar hasta la azotea con la esperanza de que las rescataran en helicóptero, pero las puertas estaban cerradas con llave. 

La consecuencia más nefasta de los atentados fueron las invasiones de EEUU a Afganistán e Irak emprendidas bajo el mandato de la “guerra contra el terrorismo”, que pueden ser consideradas como un reordenamiento militar.

La hostilidad entre Occidente y el mundo árabe, manifestado no sólo en los enfrentamientos en Medio Oriente, sino también en el sentimiento antimusulmán que recorre partes de Europa y Estados Unidos, debe ser rastreada en el atentado del 11 de septiembre.

Estación del metro vuelve a operar

Una estación del metro de Nueva York, que fue destruida durante los atentados del 11S, fue reabierta este fin de semana, días antes del 17 aniversario del trágico ataque contra las Torres Gemelas.

La estación de Cortlandt Street quedó sepultada entre los escombros cuando los edificios del World Trade Center —que quedaban encima— se vinieron abajo después de ser impactados por aviones secuestrados por Al Qaeda.

En medio de aplausos y gritos de alegría, los neoyorquinos pudieron utilizar por primera vez —desde aquel 11 de septiembre de 2001— la estación, rebautizada como WTC Cortlandt.

“WTC Cortlandt es más que una estación de metro”, afirmó Joe Lhota, presidente de la Autoridad de Transporte Metropolitano. Esta entidad comenzó la reconstrucción en 2015, según el diario The Times. (AFP)

Los restos humanos de 1.100 víctimas aguardan identificación

Diecisiete años después de los atentados que derribaron las Torres Gemelas de Nueva York, los restos humanos de más de 1.100 víctimas aún aguardan identificación. En un laboratorio de Manhattan, un equipo prosigue incansablemente la tarea con la ayuda de los últimos avances tecnológicos.

De lunes a domingo, sin descanso, el protocolo se repite decenas de veces.

Un fragmento de hueso hallado en el lugar de los ataques del 11 de septiembre de 2001 es cortado, reducido a polvo y luego mezclado con dos productos químicos que permiten exponer el ADN y luego extraerlo. O al menos esta es la teoría, pero en la práctica el éxito no está garantizado.

“El hueso es el elemento biológico más difícil de trabajar” para recuperar el ADN, explica Mark Desire, vicedirector de biología forense en el Instituto Forense de Nueva York.

A esta complejidad se agregan las condiciones a las cuales fue expuesto el fragmento el 11 de septiembre de 2001 y los días siguientes. El fuego, la humedad, las bacterias, la luz del sol, el combustible de los aviones que se estrellaron contra las torres del World Trade Center, “todo eso destruye el ADN”, según Desire.

Los cerca de 22 mil fragmentos humanos hallados en el sitio desde los atentados ya fueron testeados, algunos de ellos entre 10 y 15 veces.

Hasta ahora, 1.642 de las 2.753 personas muertas en los ataques de Nueva York fueron formalmente identificadas, y 1.111 están desaparecidas.

A veces el laboratorio pasa años sin lograr identificar un fragmento, sin embargo, los investigadores forenses se niegan a darse por vencidos.

No quiere hablar de la inversión que requiere el programa, pero se trata del laboratorio con los mejores recursos y presupuesto de Norteamérica. (AFP)