Las Sarabia son las hermanas campeonas del ciclismo

Sharon, Rebeca, Micaela y Abigaíl (de izq. a der.), unidas no solamente por el lazo familiar, sino también por su pasión por el ciclismo.
Cambio

La Paz / Julio Céspedes

El ciclismo boliviano tiene en la familia Sarabia una cuna de campeonas, forjadas en el esfuerzo, sacrificio y dedicación, como también la pasión por este deporte y el gran cariño entre sus integrantes para salir adelante en busca del éxito.
Son cuatro hermanas que siguen los pasos de su padre, José Sarabia, quien en la década del 90 supo ser un destacado pedalista nacional.
Sharon, de 27 años, es la mayor, la segunda es Rebeca (23), la tercera es Micaela (18) y la menor es Abigail (16).
Todas, a su turno, se consagraron campeonas nacionales de ciclismo, especialmente en ruta, sea en categoría juvenil o en élite (mayores).
“Fui la primera entre nosotras que alzó la bicicleta y después siguieron mis hermanas”, comenta Rebeca.
Mientras que Sharon expresa: “Para mí el ciclismo empezó como un hobby, pero ahora pasó a ser un todo”.
Al influjo de sus hermanas mayores, Micaela y Abigail también comenzaron a pedalear y siguen los consejos de Sharon y Rebeca. “Ellas son nuestros ejemplos y nos ayudan mucho”, manifiesta Abigail; mientras que Micaela señala que “el ciclismo es una pasión para todas nosotras”.
INVERSIÓN Y APOYO
Con cuatro ciclistas en la familia, la inversión económica es importante, por lo que requieren apoyo, porque no sólo corren por ellas, sino que representan al país en competencias internacionales.
“Contamos con el apoyo de nuestros padres, aunque no es algo fácil porque somos cuatro. Tenemos bicicletas propias, pero también en algunas ocasiones nos prestamos bicis para determinadas competencias”, indica Rebeca.
Las Sarabia compiten tanto en las especialidades de ruta como pista y montaña.
“En la primera competencia internacional que participé, mi bici parecía una latita porque de las chicas del exterior eran modernas. Si bien ahora tenemos bicis adecuadas, siempre es necesario el apoyo de parte del Estado y de la empresa privada”, dice Rebeca.
Esta disciplina en Bolivia es amateur, por lo que cualquier ayuda es valiosa. “Acá no se puede vivir del ciclismo, pero damos nuestro mayor esfuerzo”, dice Sharon.
ACCIDENTES Y PERCANCES
La solidaridad es un elemento que las Sarabia lo tienen muy presente. “En una prueba en Tarija yo iba primera y Sharon tercera en la clasificación general, en la última etapa se arruinó la cadena de mi bici y mi hermana me dio la suya para que yo acabe la carrera y pueda ganar”, cuenta Micaela.
Y los golpes y accidentes son infaltables. Micaela sufrió una caída en una carrera en Sucre. “En 2016 me golpeé la boca y perdí tres dientes, me recuperé en un mes”, recuerda.
Rebeca cuenta que en 2013 tuvo un accidente, se golpeó la cabeza. “Estuve fuera del ciclismo dos años, pero después volví con una sonrisa y con el deseo de superarme”.
Tener un percance, así sea pequeño, siempre es complejo. “Una se pone nerviosa y ansiosa, ve a las rivales alejarse y al alcanzarlas una se cansa y desgasta, pero recuperar el puesto da satisfacción”, dice Abigail.

--

Una cuarteta, el proyecto de la familia

Las hermanas Sarabia ya tuvieron la ocasión de competir juntas en carreras de ruta, ahora pretenden hacerlo también en pista.
“Es un proyecto que manejamos para el próximo año. Ya corrimos juntas en la Vuelta a Cochabamba como en la de Quillacollo, en ruta, algo que repetiremos, pero también deseamos hacer lo mismo en pista”, dice Abigail.
Formar un equipo representaría para ellas una gran ventaja, señala Rebeca. “No conocemos y eso es muy importante, eso ayudaría en hacer estrategias, además de que entre nosotras no hay rivalidad ni egoísmo”.
“Nuestro lazo sanguíneo y el cariño entre nosotras es esencial”, complementa.
Sharon indica que siempre las cuatro salen juntas a entrenar, mientras que Micaela indica: “Nos cuidamos la una a la otra”.
Contar ahora con un velódromo en la ciudad de Cochabamba es un impulso para llevar adelante el proyecto en pista, como también es valioso para la disciplina en general.
“Gracias a los Juegos Suramericanos ahora tenemos un velódromo en la Llajta, donde podamos entrenar y mejorar nuestro nivel técnico y competitivo”, manifiesta Rebeca.