Tristeza e indignación por un incendio en el Museo Nacional

Bomberos continuaban apagando los restos de fuego del Museo Nacional de Rio.
Foto: AFP

AFP / Brasil

Momentos de tristeza y tensión, con forcejeos entre manifestantes y policías, se vivieron ayer frente al Museo Nacional de Rio de Janeiro, devastado por un incendio que colocó en primer plano el debate sobre los recortes presupuestarios en Brasil.

“No sirve sólo llorar. Es necesario que el gobierno federal, que dispone de recursos, ayude al Museo a reconstruir su historia”, afirmó ante el devastado edificio el director de la bicentenaria institución, Alexandre Keller.

“Clamamos por ayuda. Que las personas se indignen por lo que sucedió acá. Parte de esta tragedia pudo evitarse. No sirve sólo llorar. Ahora tenemos que actuar”, insistió.

La Unesco lamentó “la mayor tragedia para la cultura brasileña en los últimos tiempos” y denunció que el incendio “expone la fragilidad de los mecanismos nacionales de preservación de sus bienes culturales”.

Inaugurado en 1818, el Museo Nacional era el mayor museo de historia natural y antropológico de América del Sur, con más de 20 millones de piezas y una biblioteca de más de 530 mil títulos.

El gobierno de Michel Temer, cuestionado por los recortes, anunció la creación de una “red de apoyo económico” con grandes empresas públicas y privadas para facilitar la reconstrucción de esta joya del acervo brasileño, aunque sin detallar los recursos previstos.

El siniestro se registró el domingo hacia las 19.30 locales por causas por el momento desconocidas, cuando ya había cerrado las puertas al público. Sus cuatro vigilantes consiguieron salir y no se dio parte de víctimas.

Pero las llamas se extendieron rápidamente por sus tres plantas, que contenían materiales altamente inflamables. Los bomberos movilizados tardaron seis horas en controlarlo.