“Juego voley 42 años de forma ininterrumpida”

Ismael con su esposa Guadalupe y sus hijos Raúl, Fabricio, Romina y Mariana.
Cambio

La Paz / Reynaldo Gutiérrez

Ismael Mercado nació en Oruro y ama el deporte. Es coronel y en el Ejército es presidente del club que juega en la Asociación de Voleibol de La Paz. Sus hijos le siguen sus pasos.

—¿A qué se dedica?
—Desempeño mi labor en la Intendencia Central de las Fuerzas Armadas, dependiente del Ministerio de Defensa, y sigo jugando voleibol, que es mi pasión.
—¿Cómo nace su interés por el voleibol?
—Por una tradición familiar. Mis hermanas y hermanos siempre destacaron en selecciones de colegio y de asociaciones, a partir de ahí se volvió una pasión y hasta ahora sigo practicando.
—¿Cuántos años lleva jugando?
—Comencé en 1976. Mi primera participación en la Asociación de La Paz fue en Segunda de Ascenso, defendiendo la camiseta del club Uruguay, de la tradicional zona de Buenos Aires, junto a grandes jugadores como Leo Mariaca, Gusi y varios otros que eran de selección, gigantes, con decirle que la camiseta de manga corta a mí me quedaba tres cuartos (sonríe). Soy levantador.
Ya estamos en 2018 y voy por los 42 años de actividad ininterrumpida.
—¿En cuántos equipos militó?
—Después de Uruguay, jugué en la juvenil de Independiente Alas, reclutado por el destacado entrenador Hugo Hidalgo de un selectivo, de 50 fuimos escogidos dos. Tuve un paso fugaz por Gimnasia y Esgrima, y en 1983 postulé al Colegio Militar, aprobé y desde esa época defiendo los colores del glorioso Ejército en voleibol.
La primera vez se llamaba Mariscal Santa Cruz, después Colmil y hoy se denomina Club Deportivo del Ejército, del que soy jugador y presidente, con un apoyo decidido e incondicional del Comandante General de la institución.
En 1996 logramos importantes títulos, paceño y nacional, derrotando a Univalle, eterno campeón de Bolivia, nos reforzamos con el argentino Marcelo Benavídez y clasificamos al Campeonato Sudamericano de Clubes Campeones que se disputó en La Paz, donde por primera vez en la historia del voleibol boliviano obtuvimos un meritorio cuarto lugar.
Esa vez llegó el famoso equipo brasileño Chapecó, donde jugaba Giba, con 18 años.
—¿Tiene descendencia?
—Mis hijos practican voleibol. Raúl, el mayor, que es cadete del Colmil, juega bien; el segundo, Fabricio (10 años), ya salió campeón con el equipo IMQV, y mis hijas Romina (8) y Mariana (7) ya están dando sus primeros pasos.
—Una anécdota...
—En el Sudamericano de 1996 frente a Chapecó, el profesor Roberto Frías hizo el cambio, yo entré a hacer el servicio, el levantador del rival les hizo una finta a mis bloqueadores y de zaguero entró a rematar Giba, de más de dos metros  y yo de 1,65; en ese momento pensé que mi cara iba a desaparecer, me hice a un lado y gracias a Dios respondí con mis antebrazos, que quedaron verdes por la fuerza del golpe; como el coliseo estaba lleno, me aguanté el dolor.
—¿Cuál es su sueño?
—El voleibol de hoy ha cambiado bastante, se ha vuelto mercantilista. Al joven que le ofrecemos jugar, lo primero que pregunta es cuánto le vamos a pagar, ya no hay amor al deporte, antes jugábamos por la camiseta, el short o el buzo deportivo, hoy es diferente.
Hay que hacer una reingeniería. Antes La Paz era la élite del voleibol nacional, hoy ese privilegio lo tiene Cochabamba. Eso pasa por el cambio de la dirigencia, tiene que entrar gente más joven, dinámica, que pueda impulsar el voleibol en La Paz.

--

Dato

Ismael Mercado Peñaloza, orureño de 54 años. El coronel es presidente del club Deportivo del Ejército, de la Asociación de Voleibol de La Paz.