“Quiero darle una alegría a Sucre”

El primer día de trabajo se presentó ante el equipo y empezó su labor.
Cambio

La Paz / Reynaldo Gutiérrez

El técnico argentino de Universitario, Adrián Romero, que jugó en varios equipos ligueros, afronta a su vuelta un reto difícil e interesante: salvar a Universitario del descenso.

—¿Cómo se produce su vuelta al fútbol boliviano?
—En mi etapa de jugador hice una buena amistad con la mayoría de los jugadores y dirigentes del fútbol boliviano.
Cuando jugaba en Independiente Petrolero, de Sucre, en la Comisión Técnica estaba el señor Jaime Oña, con quien mantuve una buena relación; se enteró que estaba dirigiendo equipos y me invitó para entrenar a Universitario, acepté el reto sin pensarlo dos veces y aquí me tienen.

—¿Cómo encontró al fútbol boliviano?
—Se ha profesionalizado mucho más por el hecho de que se televisan todos los partidos y eso es bueno porque ayuda a que la gente pueda estar más cerca, ver los encuentros. También favorece a los clubes en la parte económica, que es importante para el crecimiento del fútbol boliviano.

—¿Qué diferencia observa entre el fútbol de ayer y hoy?
—Ha evolucionado muchísimo el fútbol boliviano, los equipos ya no marcan tanta diferencia, ya no existe eso de club llamado chico o grande; eso no pasa solamente en Bolivia sino en el mundo, las distancias se han acortado y una muestra de lo que digo es lo que pasó en el Mundial de Rusia, donde las consideradas selecciones grandes quedaron eliminadas muy temprano y a quienes se denominaban chicas llegaron a instancias finales.
Cuando jugaba en The Strongest y enfrentábamos a un equipo denominado chico en La Paz, lo goleábamos; en cambio ahora hay que luchar mucho más, porque se preparan mejor; la televisación de todos los partidos y la tecnología de hoy te permiten conocer al detalle cada virtud o defecto de los equipos.
—¿Qué acortó las distancias?
—Desde mi punto de vista, parece bueno que se haya implementado el torneo de reservas, es un paso importante porque alimenta a los equipos con jugadores de su propia cantera, eso les permite fortalecerse en lo institucional y a futuro en lo económico.
Ese campeonato debe seguir en vigencia porque es ahí donde se foguean los chicos, van creciendo futbolísticamente y adquiriendo mayor experiencia para después dar el salto a la primera. No hay que descuidar el trabajo en divisiones inferiores porque es la única forma de que un club pueda crecer en todos los aspectos que hacen a su funcionamiento.
Un hecho que preocupa en el fútbol boliviano es la falta de infraestructura. El Complejo de The Strongest es un ejemplo a seguir, incluso muchos clubes de Argentina no cuentan con un campo deportivo de esa magnitud, da envidia.
En Bolivia pocos clubes gozan de una cancha propia donde puedan desarrollar su preparación y eso afecta a los cuerpos técnicos en la planificación semanal, porque no hay la seguridad de en qué escenario se va a entrenar.
Los que más sienten esta carencia son los chicos de las divisiones inferiores.

—¿Dónde pasó su mejor etapa futbolística?
—En The Strongest sin duda alguna. Es un club que lo llevo dentro de mi corazón, tengo los mejores recuerdos, de la gente, la hinchada y los compañeros, con quienes compartí vestuario en las buenas y en las malas, con alegrías y penas.
Llegué al club muy joven. Me encontré con muchísimas figuras como Marco Barrero, Óscar Sánchez (+), Marcelo Angulo, Ramiro Castillo (+), William Ramallo, ‘Tucho’ Antelo, Jhonny Villarroel, entre otros.
Con 19 años y siendo extranjero me gané un lugar en el equipo. Es una linda historia.
Me inicié en Atlético Tucumán, luego pasé por clubes como Emelec de Ecuador, Deportivo Táchira de Venezuela, Pereyra de Colombia, La Paz Fútbol Club, de La Paz, y también jugué en Japón y Túnez.
Después de tiempo volveré al estadio Hernando Siles, donde disputé muchos partidos, aunque esta vez en otra función.

—¿Qué sentirá cuando el plantel que dirige juegue contra el Tigre?
—Actuaré con profesionalismo. Universitario me abrió las puertas, me dio la posibilidad de trabajar y dirigir al equipo; yo soy muy agradecido y leal, me debo totalmente a la ‘U’.
Voy a tener una sensación extraña el momento de enfrentar a The Strongest, pero el amor y el cariño queda de lado cuando uno entra a la cancha.
Mis jugadores harán su trabajo para retornar a Sucre con un buen resultado.

—¿Está en sus planes dirigir al equipo ‘atigrado’?
—Cuando uno comienza en esta carrera siempre piensa dirigir a todos los clubes donde jugó, yo sueño algún día entrenar al equipo de The Strongest y a todos los equipos donde tuve la posibilidad de ser parte.
Si hay la chance en el futuro, lo haré con mucho gusto, me hago a la idea de devolverle todo lo que me dio siendo futbolista.

—¿Sabe que no es el mejor momento de Universitario?
—Está difícil la situación, Dios me puso este desafío en el camino y no lo voy a desaprovechar. Les dije a mis jugadores que de esto se puede salir trabajando a full, dejar todo en cada entrenamiento y en cada partido, no hay otra manera.

—¿Cómo le trata el hincha?
—Bien, no me puedo quejar, hay gente que me saluda y dice que nos va a ir bien, eso te reconforta y alienta a trabajar con más ahínco y dedicación.
La ciudad como tal me sorprendió, ha crecido mucho. Antes no se podía llegar de noche porque estaba nublado y se suspendían los vuelos. Cuando me dijeron que llegaría en la noche me asusté, no quería por el precipicio, pero me informaron que cambió y fue para bien.

—¿Cuál es el reto?
—El primer objetivo es salir de la incómoda situación en la que se encuentra el plantel en la tabla de posiciones, por el tema del descenso y sin haber conseguido un triunfo en todo el campeonato.
Después, si podemos llegar a luchar por una plaza a un torneo internacional, lo haremos, porque también queremos regalarle una alegría a Sucre.

—¿Recuerda una anécdota?
—Cuando llegué a The Strongest el utilero era don Clemente Ponce (+), una gran persona, pero muy seria.
Ya estaba casi una semana entrenando, pero él no me lustraba los botines ni doblaba las vendas como lo hacía para los otros compañeros, a mí me los entregaba sucios y sin lavar; entonces, llegó la hora de reclamarle y me contestó: “Cuando juegues y estés en el equipo te voy a lustrar, lavar y doblar tus vendas y acomodar tus cosas; mientras tanto, tú tienes que hacer ese trabajo”.
Esa respuesta me dejó con la boca abierta, no sabía si reírme o enojarme (sonríe).
Después les conté a mis compañeros y se rieron sin parar, al igual que mi familia cuando retorné a Argentina. Después nos conocimos y tuvimos una excelente relación.

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Perfil

Adrián Marcelo Romero, exfutbolista y actual entrenador de fútbol argentino de 43 años. Recibió el título de técnico en 2010.  Hoy es DT de Universitario, de Sucre.