Alex, el indomable

El italiano Alex Zanardi y una forma particular de celebrar una victoria en el deporte ‘tuerca’.
El Español

Buenos Aires / Clarín / Ezequiel / San Martín

Superar la adversidad es una meta que todo ser humano debe afrontar en algún momento de su historia. Pero cuando la vida golpea realmente duro, no todos tienen la entereza de hacerlo. Allí nacen los héroes, esos que se dañan muy fuerte e igualmente se levantan. Y después se superan. Alex Zanardi es uno de esos que le da un cachetazo a las tragedias. El italiano, que supo correr en la Fórmula 1, perdió sus piernas en un accidente en 2001 y desde entonces no paró de ganar: fue campeón paralímpico en ciclismo y hace días volvió al automovilismo con un impresionante resultado.
El 15 de septiembre de 2001, Zanardi lideraba la competencia del CART (IndyCar) con un auto del equipo Mo Nunn, cuando al salir de los boxes perdió el control en la vuelta 143 y se cruzó en la pista, en el circuito alemán de Lausitzring. Patrick Carpentier pudo esquivarlo, pero Alex Tagliani no tuvo la misma habilidad: impactó de lleno contra el auto del italiano y lo partió al medio.
Zanardi perdió sus dos piernas y casi su vida. Según reportes de la época, llegó a perder tres cuartos del volumen de sangre de su cuerpo. Pero los médicos llegaron a tiempo y lo salvaron.
Parecía que iba a ser ése el final de la que por entonces era una exitosa carrera deportiva para el piloto nacido en Bolonia. En la categoría en la que casi llega su fin, se había consagrado campeón en 1996 y 1997. Antes y después de esos títulos probó suerte en la Fórmula 1 y, aunque pasó por varios equipos, su mejor actuación fue un sexto puesto con un Lotus, en Brasil 1993. Su última carrera en la máxima categoría fue en el GP de Malasia, el 17 de octubre de 1999.
Había sido campeón italiano y europeo de karting en sus inicios y ganó en 1990 la Copa Europea de Fórmula 3, con lo que superó a un tal Michael Schumacher. Un grandioso currículum.

SU TRIUNFO DE VIDA
Pero el accidente no fue un final para su carrera. Alex le ganó a la depresión, superó los complejos de la falta de sus dos extremidades inferiores y volvió a empezar. “Estoy vivo, encontraré un camino para ilusionarme”, le dijo a su pareja, Claudia, cuando se despertó del coma. Y así fue.
Intentó volver al automovilismo y lo hizo de buena manera. Le prepararon autos especiales con acelerador al volante y una prótesis fija para el freno, y llegó a ganar cuatro carreras del WTCC, el Mundial de Turismo, en el que luego el cordobés José María López se consagraría tricampeón. Incluso volvió a correr en el circuito en el que vivió su peor pesadilla y alcanzó una velocidad récord de 311 kilómetros por hora, marca nunca alcanzada por otro piloto con discapacidad.
Aunque las puertas del automovilismo comenzaron a cerrarse para él, no tuvo problemas para adaptarse a otro tipo de carreras: cambió los autos por una bicicleta adaptada, impulsada por los brazos, y llegó a lo más alto. Representando a Italia ganó tres medallas doradas: dos en Londres 2012 y una en Río de Janeiro 2016, en los Juegos Paralímpicos. Además se impuso en la Maratón de Nueva York en 2011 con récord. Un campeón con todas las letras.
La pasión por los autos no desapareció y hace dos semanas, en San Marino, tuvo la posibilidad de volver a lo grande. BMW le preparó un auto especial para poder correr sin sus prótesis, con el acelerador en el volante y el freno manual a un costado, y en su segunda carrera en el DTM alemán, una de las categorías más importantes a nivel mundial, llegó quinto y compitió con varios pilotos que hoy forman parte de la Fórmula E o que estuvieron antes en la Fórmula 1.

CON UN COCHE ESPECIAL
El auto con el que compitió fue adaptado para no dar ventajas y no sufrir más que el resto. Sus prótesis se fijan con un efecto de vacío que no permite transpiración, porque en el interior la temperatura llega a 50 grados, y eso supone una gran dificultad y un fuerte riesgo en cuestiones de seguridad. “La circulación de la sangre a través de las extremidades disminuye la temperatura corporal, por lo que tener unas prótesis en un coche así no es de gran ayuda. Los beneficios que me brinda a nivel físico son muy importantes. Soy mucho más ágil para entrar y salir del coche sin prótesis y puedo correr más rápido con mis brazos que con las piernas artificiales en caso de emergencia”, describió.
Su perfecto estado físico fue la clave. Para frenar precisaba aplicar sólo con su brazo derecho una presión de 70 kilogramos de fuerza, algo que sólo los hombres preparados para eso podrían hacer.
Con el éxito que representó su regreso a las pistas, el próximo objetivo lo mira con mayor optimismo: Zanardi competirá en 2019 en las 24 horas de Daytona, la principal carrera en los Estados Unidos. ¿Alguien se anima a decirle al tano que no podrá hacerlo? Que a nadie se le ocurra. Su corazón es tan fuerte que nada es imposible para él. Y conmueve de sólo verlo en su bólido.